Policiales

Una falsa alarma activó la psicosis por los ataques a jueces

Roca al 1900. El edificio donde vive Jorge Funes amaneció con su puerta de vidrio estallada.

Martes 07 de Agosto de 2018

Roca 1960. El edificio de cinco pisos donde vive (o fue trasladado desde que le dieron prisión domiciliaria) Jorge Funes, uno de los referentes de una de las bandas narcos de Rosario, amaneció con su puerta de vidrio estallada. Desde afuera sólo puede verse esa imagen. No hay impactos visibles de bala (ni en las paredes ni en las rejas de protección sobre la vereda) que justifiquen la versión de que se trata del onceavo ataque a balazos en la ciudad desde mayo.
Pero alguien avisó a la policía que eso ocurrió desde una moto, aunque esta mañana todos los medios procuraban -sin grandes resultados- testimonios que certificaran esa hipótesis. "No escuché nada. Ya nos enteraremos", respondían en fila a los periodistas incluso vecinos que viven en el mismo edificio ubicado en el macrocentro de la ciudad.
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A horas de lo que podría haber sido otra balacera vinculada a la lucha contra y entre bandas narcos en Rosario, asombra la naturalidad con la que se viven estos hechos. Casi a las 9, cuando todavía no había llegado la policía (casi dos horas después de ocurrido el incidente) la cuadra seguía su vida normal. Del estacionamiento ubicado al lado del edificio, salían y entraban autos, mientras un centro de pilates ubicado a 20 metros seguía adelante con su rutina de turnos. Al frente, los negocios abrieron como de costumbre y el tránsito ni fue cortado.
"A horas de lo que podría ser otra balacera vinculada a la lucha contra y entre bandas narcos en Rosario, asombra la naturalidad con la que se viven estos hechos"
De los balcones que dan a la calle del edificio, nadie se asomaba, salvo una joven que apareció recién un rato más tarde. El timbre del portero del piso donde se encontraría Funes, nadie contesta.
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En la cuadra el lugar no pasa desapercibido. Si bien ahora hace un par de meses que la Gendarmería dejó de custodiar el edificio, durante mucho tiempo una trafic de Gendarmería con cuatro gendarmes registraba turnos rotativos durante las 24 horas.
Justo cuando esas custodias tuvieron que repartirse entre otros objetivos, apareció esta situación confusa, que terminó siendo una falsa alarma. En el lugar, sólo se ve una puerta de vidrio estallada y un perro buscando pistas.

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