La vida de Martín Américo Prado había empezado a cambiar meses atrás desde que comenzó a participar en una iglesia de los Testigos de Jehová. El hombre de 34 años estaba separado desde hacía dos años de su esposa, con quien tuvo un hijo de 16 y una hija 14 años, e intentaba fervientemente reconciliarse con ella. Pero el domingo a la mañana fue a misa y se encontró con que la mujer, también creyente, formalizó allí mismo su relación con un nuevo novio. Al rato, cuando acompañó a su hija hasta la casa de la madre, se topó con la pareja en la vereda. Hubo insultos, una breve discusión y un desenlace fatal: fue apuñalado en el pecho por el actual compañero de su ex. Todo ocurrió frente a sus hijos y vecinos que en pleno mediodía de domingo salían de hacer compras en un súper chino ubicado enfrente. El agresor escapó.
Todo ocurrió alrededor de las 12.30 en una casa de Jorge Kay al 600 (Santa Fe al 7800), en la zona oeste de Rosario. Prado recibió un puntazo en el corazón, fue trasladado al Hospital de Emergencias Clemente Alvarez y sorteó una operación, pero no pudo reponerse de la herida de cinco centímetros que le había afectado el corazón y un pulmón. Pese a que fue operado, y hasta logró una leve mejoría, "no aguantó más y murió a las once de la noche", contó ayer su hermano Horacio, de 42 años.
Memoria. "Quiero limpiar la memoria de mi hermano porque era un excelente tipo y no era peleador. Iba a la iglesia, y aunque en la familia no compartimos esa religión habíamos notado un cambio bárbaro en él, que era bonachón y medio tiro al aire", comentaba ayer Horacio mientras velaban a Martín en la cochería Oeste, de Perú al 600.
En el último tiempo el hombre trabajaba en una empresa de perforación de pozos de agua administrada por su padre. Dos años atrás, recordó Horacio, se había separado de su pareja Ileana y vivía con sus padres a sólo una cuadra de la casa de ella.
La relación tuvo idas y vueltas. "La idea de él era arreglarse con su esposa. Incondicionalmente la amaba. ¿Qué podíamos hacer nosotros contra eso?", reflexionó el hermano de la víctima, quien descartó que Martín en algún momento haya ejercido malos tratos sobre la mujer.
En misa. Con Ileana, Prado comenzó a compartir un espacio desde que comenzó a asistir a una iglesia de Vélez Sarfield y México a la que iba ella. "El domingo fue a misa como de costumbre con su hija Martina y se encontró con que la mujer había ido con el nuevo novio. Se sentaron juntos, a la vista de mi hermano. Los mismos religiosos se sorprendieron, lo calmaron y Martín no reaccionó. Lo tomó bien", relató Horacio su versión de los hechos.
Al mediodía, continuó Horacio, su hermano acompañó a su hija hasta la casa de la calle Jorge Kay a buscar unas pertenencias, con la intención de ir juntos a un parque. Al llegar se quedó en la vereda a esperar a la nena y enseguida llegaron en auto su ex mujer con su actual pareja.
A las piñas. "El reaccionó. Le planteó que cómo aparecía con un tipo en la puerta, delante de los chicos, y se agarraron a las piñas. Este muchacho, que también es testigo de Jehová, sacó un cuchillo y se lo clavó en el corazón. El tipo le dio la puñalada de muerte delante de los hijos", puntualizó Horacio.
Los clientes que salían del súper chino se acercaron a asistirlo. Prado esperó a que llegara una ambulancia, soportó el traslado al Heca y una cirugía. "Había que esperar que no se le abriera la herida. Pero eso es muy difícil cuando está afectado el corazón", detalló su hermano.
El hermano de la víctima identificó al agresor como Ramiro L., de unos 30 años. Según afirmó, el presunto homicida escapó del lugar con el arma con la cual habría apuñalado a la víctima. El caso es investigado por la subcomisaría 22ª y la Sección Homicidios pero al cierre de esta edición, según indicaron voceros policiales consultados en Jefatura, no tenían identificado al sospechoso.
Destrozo. "Nos vamos a encargar de presentar testigos. Queremos que detengan a este tipo que apuñaló a mi hermano y pague por el delito que hizo, que destrozó a nuestra familia", reclamó el hermano de Prado, que será enterrado hoy en el cementerio de Ibarlucea.