Policiales

Tres brasileños condenados por fraudes en cajeros

Acordaron penas a tres años por fraguar tarjetas de débito y de crédito con información que obtenían mediante la modalidad "skimming".

Martes 06 de Noviembre de 2018

Tres ciudadanos brasileños acusados de realizar maniobras defraudatorias con tarjetas de débito y crédito en distintos cajeros automáticos firmaron ayer acuerdos abreviados que los condenaron a tres años de cárcel. Estaban detenidos en la cárcel de Piñero y por el monto de la pena que acordaron dos de ellos recuperarán la libertad. El tercero será trasladado hoy a Córdoba, donde tienen abierta una causa por delitos similares. De la audiencia participó una intérprete que garantizó que los acusados entendieran el acuerdo, que implica admitir su participación en los delitos atribuidos.


Los abreviados fueron suscriptos ayer a la tarde en dos audiencias celebradas en el Centro de Justicia Penal. La primera fue a las 14 y tuvo en el banquillo a Leandro Lopes Carvalho, de 22 años y preso desde el pasado 17 de noviembre. El fiscal de Cibercrimen Matías Ocariz lo había imputado por saqueos reiterados de cuentas de ahorro mediante el uso de tarjetas clonadas en cajeros automáticos de la ciudad.

Cerca de las 15.30 comenzó la segunda audiencia con los acusados Alexandro José Olimpio, de 41 años, y Douglas de Souza Gonçalvez, de 30. El primero fue apresado el 20 de noviembre de 2017 luego de que personal de seguridad del banco Macro de Oroño y Salta lo apuntara como quien había colocado en un cajero automático un dispositivo denominado skimmer para clonar tarjetas de débito. El otro fue apresado en Salta el 26 de febrero pasado cuando, junto con un cómplice, extraía de un cajero un dispositivo similar.

Según informes expuestos ayer en la audiencias, ninguno de ellos contaba con antecedentes condenatorios en Argentina ni en el extranjero y mientras estuvieron detenidos registraron una conducta ejemplar.

Modus operandi

El fiscal Ocariz imputó a los sospechosos en 2017 y 2018 por distintos hechos de defraudación en cajeros. La modalidad con la que actuaban, según la Fiscalía, es conocida como skimming a raíz del dispositivo utilizado, el skimmer, un pequeño aparato electrónico de compra libre que se coloca en la boquilla donde se inserta el plástico y que lee la banda magnética de las tarjetas. Para completar la maniobra utilizaban una microcámara de video que se camuflaba en las paredes del cajero y cuyo lente apunta sobre el teclado para grabar el momento en el que el desprevenido cliente introducía la clave. Las cámaras pueden estar colocadas también en el difusor de luz o el altavoz, pero siempre en dirección al teclado.

Finalmente, los datos obtenidos de los dispositivos se bajaban a una computadora y con una máquina codificadora se generaban bandas magnéticas mellizas en tarjetas vírgenes con las que realizaban operaciones en cajeros, compras en negocios o en internet.

Los delincuentes informáticos buscaban cajeros con mucho movimiento de clientes y dejaban los dispositivos colocados no más de una hora. Con cada una de estas acciones captaban los datos de unos 50 usuarios. La ventaja del skimming es que la víctima no advierte la estafa en el momento sino recién cuando consulta sus últimos movimientos, intenta una extracción o un pago.

Libertad condicional

Los tres ciudadanos brasileños recibieron condenas de 3 años de prisión a cumplir bajo distintas modalidades, según los acuerdos firmados por el fiscal Ocariz y el defensor Ariel González Zevallos, homologados ayer por la jueza Silvia Castelli.

Lopes Carvalho fue condenado por los delitos de asociación ilícita, defraudación calificada por el uso de tarjeta de crédito falsificada, falsificación de moneda y de documento.

Olimpio reconoció haber participado de los delitos de asociación ilícita y defraudación calificada por el uso de tarjeta de débito calificada (consumada y en grado de tentativa).

Por el monto de la pena y el tiempo que llevan detenidos, y pese a recibir condenas de cumplimiento efectivo, ambos accedieron a la libertad condicional. Para ello es menester fijar un domicilio y lo hicieron en la zona noroeste, en la casa de una mujer que accedió a alojarlos. Se trata de la madre de un muchacho que está preso en Piñero y a quien conocieron en esas circunstancias.

A Córdoba

En tanto, Gonçalvez recibió la pena de tres años de ejecución condicional por lo mismos delitos que Olimpio, por lo que podría acceder a la libertad. Pero como está imputado por delitos similares en Córdoba, desde esa provincia solicitaron su traslado para que cumpla prisión preventiva a la espera del juicio en su contra por el delito de "falsificación de moneda por equiparación de tarjeta de débito continuada en concurso real con defraudación especial por el uso de tarjeta de débito falsificada continuada".

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