Policiales

Solicitaron penas de hasta 32 años de cárcel por el crimen de un comerciante

Ayer culminaron los alegatos en el juicio por el asesinato de Edgardo Giménez en Granadero Baigorria.

Miércoles 21 de Febrero de 2018

"Luchamos para que este caso fuera a juicio oral y público, para llevar un poco de justicia para mi hermano y ser la voz que él no pudo tener", sostuvo ayer Gabriela Giménez al término del extenso trámite en el que se juzgó a los tres acusados de asesinar a su hermano Edgardo el 30 de octubre de 2014 en un asalto a su comercio de Granadero Baigorria.

Con una jornada desdoblada entre el lunes y el martes, ayer culminaron los alegatos de cierre de los fiscales y la defensa, y se espera que en dos semanas se conozca la sentencia del tribunal conformado por los jueces Hebe Marcogliese, Gonzalo López Quintana y Rodolfo Zvala.

En los alegatos de cierre los fiscales Pablo Pinto y Georgina Pairola solicitaron 20 años de prisión para Fernando D'Angelo, quien no tiene condenas anteriores, pena que se elevó a 32 años y 10 meses para Carlos D'Angelo y Néstor Fabián "Cumbia" Robledo, para quienes se pidió declararlos reincidentes por segunda y tercera vez —tienen condenas incumplidas— respectivamente.

Por su parte, la defensora pública María Laura Maenza cuestionó la investigación y solicitó la absolución de los tres.

Giménez atendía su negocio cuando, según la acusación, cinco hombres llegaron en dos autos robados e ingresaron armados a asaltar el local.

Según la reconstrucción de los fiscales, los ladrones sustrajeron dos mil pesos de la caja y tres mil pesos de un portadocumentos.

En ese marco, la víctima resistió el atraco y se desató un tiroteo en el que murió uno de los maleantes, Sebastián Alba. En tanto, Andrés D'Angelo hizo al menos seis disparos con una pistola 9 milímetros de los cuales dos impactaron por la espalda a Giménez.

Por el mortal atraco fueron acusadas cuatro personas, pero Joaquín Pérez permanece prófugo luego de ser liberado "por un error" hasta ahora no esclarecido del Servicio Penitenciario santafesino.

Y de los otros tres que llegaron al banquillo, Robledo y Carlos D'Angelo estaban prófugos tras evadirse de las condenas que cumplían por robos calificados.

Los maleantes se dieron a la fuga en un Peugeot en el que habían llegado y abandonaron el otro vehículo y a Alba agonizante. Según indicara Pinto en el inicio del juicio, el pasado 22 de noviembre, fue Alba quien le dijo a los gendarmes que lo hallaron con quién había llegado al lugar. Esa información y datos obtenidos de su teléfono allanaron el camino hacia los acusados.

Desgastante

Tras extensas jornadas en las que declararon más de cien testigos, ayer se cerró el debate con los alegatos finales. Giménez ponderó el trabajo de los fiscales a quienes les encomendaron la resolución del caso desde el momento en que optaron por no constituirse como querellantes. "Hicieron un trabajo impecable", dijo la mujer, que con sus padres asistió a todas las jornadas del juicio oral.

"Primero debimos luchar para llegar a un juicio oral, porque la otra parte quería un abreviado. Pero no hay nada que negociar con asesinos. Después tuvimos que reclamar estar en la misma sala, porque querían que estuviéramos en una sala contigua viendo por una pantalla. Pero nosotros queríamos presenciar el juicio cara a cara con los acusados", reseñó.

"Fue un proceso muy largo y desgastante, pero sentimos que estuvimos en el lugar correcto haciendo lo que nos correspondía. Y en ningún momento interrumpimos a pesar de que escuchamos cosas terribles, pero hasta nuestro llanto fue silencioso", dijo finalmente, con su expectativa puesta en una sentencia que aporte "al menos un poco de justicia para mi hermano".

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