La investigación por el crimen de Darío Tirabassi, el repartidor de golosinas baleado en la boca
durante un asalto el miércoles al mediodía, derivó en el hallazgo de un revólver calibre 22, una
moto y una escopeta en un asentamiento precario de la zona sur de la ciudad. En tanto el sábado la
policía allanó los domicilios de dos muchachos que están sospechados de haber matado al trabajador
pero no los encontró.
Una fuente policial señaló que los operativos se realizaron cerca de las
6.30 del sábado en dos ranchos situados en el cruce de Mangrullo y 1º de Mayo. Los pesquisas
determinaron que uno de los autores del violento suceso es un muchacho de 24 años al que
identificaron como Hugo Ariel A., conocido como La Mona.
La otra persona que está involucrada en el suceso, según el vocero
consultado, es su sobrino, Julio Ezequiel L., de 16 años, alias Pachu. Con ese dato, los efectivos
de la comisaría 11ª llegaron a la villa El Mangrullo en búsqueda de La Mona y de su familiar, pero
no lo encontraron.
Sin embargo, en el patio de la vivienda de La Mona hallaron una moto
Yamaha IBR, de color rojo, pero hasta anoche los pesquisas no habían determinado si fue el vehículo
utilizado en el violento incidente en el que Tirabassi fue asesinado. “Un testigo nos dijo
que los autores del hecho iban en una moto de color rojo o borravino. Y recogimos otro testimonio
que nos indicó que (el rodado) era de color azul”, explicó el subcomisario Julio César
Brunelli, jefe de la seccional 11ª.
No fue el único hallazgo de los pesquisas. También en esa precaria
vivienda encontraron un revólver calibre 22 con la numeración limada y una escopeta de dos caños. Y
cuando se introdujeron en una habitación se toparon con un hombre de 30 años, identificado como
Sebastián I. El hombre es el novio de la hermana de Hugo A. y el propietario de la Yamaha IBR.
Quedó detenido en la comisaría 11ª ante la sospecha de que la moto
secuestrada haya sido utilizada por los autores del hecho. Y hoy será indagado por el juez de
Instrucción Nº3, Luis María Caterina, que investiga el caso. Despues, los uniformados recorrieron
unos pocos metros y llegaron a otro rancho. Allí vive Pachu, pero tampoco estaba en la
vivienda.



























