Los dos perros, un ovejero alemán y un Pitbull, estaban encerrados en el garaje
de la casa cuando habitualmente quedan en el jardín que bordea a la propiedad. Ese detalle fue lo
primero que les llamó la atención al ingeniero Miguel Latorre y a su esposa cuando la madrugada del
domingo llegaron a su casa del barrio La Florida. Atrás había quedado el festejo por el Día del
Amigo en un restaurante y, un rato después, una sensación de desazón los invadió cuando constataron
que habían recibido la visita de intrusos. Los ladrones se llevaron 11 mil pesos, 6 mil dólares,
joyas, artículos de electrónica y dos computadoras portátiles.
Latorre fue subsecretario de Transporte durante las dos
gestiones del ex gobernador Jorge Obeid. Actualmente dirige una empresa de servicios de básculas y
balanzas ubicada en la zona norte de la ciudad. El ex funcionario provincial vive con su esposa,
Cristina Pladolini, en una casa de Paysandú 275, a unos 50 metros de la barranca del río Paraná. La
propiedad es un chalé de dos plantas, con un jardín delantero y un garaje descubierto.
La inspección. A las 9 de la noche del sábado, la pareja salió a cenar con unos
amigos. Cuando regresaron cinco horas después se encontraron con un cuadro desolador. "Estaba todo
revuelto y vaciaron todos los placares. Se llevaron las cosas de más valor, el dinero y las alhajas
de oro. Dejaron las (joyas) menos valiosas", comentó Cristina. Apenas arribaron, los Latorre
debieron caminar en medio de una montaña de papeles y prendas tirados por el suelo.
Al parecer, los ladrones se tomaron un largo tiempo para
concretar el atraco. El dinero estaba guardado en un cajón del placar, lo que no fue obstáculo para
los intrusos. "Desarmaron con un destornillador una cajonera y robaron la plata", recordó la mujer.
Los hampones también recogieron dos relojes, un Rolex y otro de un valor "más afectivo" que
económico, dos computadoras portátiles, grabadores, t celulares y un bolígrafo de plata.
Latorre está convencido de que los ladrones no eran
"delincuentes comunes" y, que antes de cometer el atraco, realizaron un trabajo de inteligencia.
"Si bien el impacto económico es fuerte, lo que más importa es la violencia con la que actuaron
para buscar las cosas", se lamentó el ex funcionario.
Por la ventana. La búsqueda de los malhechores fue selectiva. Algunos ambientes de
la casa, el living, la cocina y dos domitorios estaban intactos. Después de recorrer la casa, los
Latorre se dieron cuenta de que los malhechores habían ingresaron a través de una ventana lateral
que está detrás del jardín.
Ayer, el empresario estaba abatido y descreía de la
posibilidad de recuperar el dinero y los objetos sustraídos. "La sensación que tengo es que la
información que aporté a la policía no sirve para nada", aunque destacó el accionar de los
efectivos de la comisaría 10ª y de la jefatura de la Unidad Regional II. "Los policías se portaron
en forma estupenda, pero son esfuerzos individuales porque carecen de medios. El fotógrafo vino en
su moto con su propia cámara y el (efectivo) de Rastros en un Peugeot 504 viejo", se quejó.