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Prisión preventiva para una banda que vendía carnets de conducir truchos

Tres hombres y una mujer fueron imputados ayer por estafar y defraudar a varias personas falsificando carnets de conducir que ofrecían mediante Facebook.

Viernes 22 de Mayo de 2020

Tres hombres y una mujer fueron imputados ayer por conformar una asociación ilícita dedicada a estafar y defraudar a varias personas mediante la falsificación de carnets de conducir que ofrecían mediante Facebook. Las acusaciones estuvieron a cargo del fiscal Gustavo Ponce Asahad, y el juez de primera instancia Alejandro Negroni les dictó la prisión preventiva por 60 días, aunque la mujer la cumplirá bajo arresto domiciliario.

Los cuatro detenidos cayeron la pasada semana a partir de un operativo montado por la División Judiciales en una estación de servicios de Provincias Unidas y Eva Perón después de que un policía se hiciera pasar por interesado en adquirir una y se organizara una entrega controlada de la misma.

La investigación arrancó cuando se detectó en Facebook que un grupo ofrecía carnets de conducir de distintas categorías así como la impresión de "certificados de ruta" para camioneros. Por cada trámite pedían entre 7 mil y 7.500 pesos, y sostenían que estaban habilitados para hacerlo ante el cierre de los Centros de Distrito donde se tramitan las licencias debido al avance de la pandemia de coronavirus.

Para tener su carné, el interesado debía contactarse con los estafadores a través de Messenger y recibía un número de WhatsApp para seguir en contacto. Por ese medio remitían los datos y las fotos que irían en su documento trucho. Una vez que todo estaba listo, la entrega se hacía a través de un delivery.

Paso a paso

Para poner fin al grupo, el fiscal ordenó un operativo de entrega controlada el lunes pasado en una estación de servicios de Provincias Unidas y Eva Perón. Al lugar llegó un hombre en una moto que entregó el carné solicitado al policía que se mostró interesado, tras lo cual fue apresado e identificado como Cristian M., a quien le incautaron la moto Honda CG 150 sin patente.

El joven reveló que debía entregar el dinero a una pareja para la que trabajaba. Pero quien llegó a la estación fue Alan R. en un auto y quedó apresado. Una vez en Jefatura se supo que el taller de confección de los documentos funcionaba en una casa de La República al 6400 allanada la misma noche del lunes. Allí fueron detenidos Melisa y Franco N. y se secuestraron computadoras, impresoras, ploters de corte, una cámara de fotos, chips, plásticos de tarjetas con bandas magnéticas, un lector de tarjetas y otras herramientas para fabricar las licencias.

"Los cuatro acusados deberán purgar 60 días de prisión preventiva, aunque uno de ellos lo hará en su domicilio"

En la imputación de ayer el fiscal le achacó a la banda los delitos de estafa y defraudación especial en grado de tentativa, falsificación material de documento público agravado en cinco hechos, falsificación ideológica de instrumento público y asociación ilícita simple.

En su planteo, el funcionario del Ministerio Público de la Acusación relató que no sólo se secuestró el carné de conducir trucho que Alan R. llevaba consigo para entregar a la supuesta víctima en la estación de servicios de barrio Belgrano, sino que en la vivienda de La República al 6400 se incautaron las máquinas para fabricar los carnets; dos declaraciones juradas falsas de excepción para permitir la circulación ante la cuarentena y expedidas por el gobierno de la Nación, documentos en los cuales se consignaron datos falsos respecto de las labores que realizaban los estafados; y dos documentos públicos destinados a acreditar la habilitación para circular de vehículos, en este caso una "Constancia de Revalidación de Habilitación" y una "Constancia de Actualización de Datos", documentos que son expedidos por la Comisión Nacional de Regulación del Transporte, habiendo sido fabricados y falsificados materialmente.

En cuanto a los roles que cada acusado ocupaba en la asociación ilícita, el fiscal dijo que Franco N. era quien la dirigía, mientras que Melisa N. y Cristian M. contactaban a los potenciales compradores y víctimas, y Alan R. era quien llevaba los documentos falsificados cobrando además el dinero.

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