Eduardo Nogueira se encontraba
prófugo de la Justicia porteña desde hacía cinco años y vivía con un nombre falso a tres cuadras de Salta 2141 donde el 6 de agosto un edificio voló por los aires. Ese día envió un mensaje al teléfono de su hermana para avisar que estaba a salvo y por esa comunicación la policía rastreó el lugar donde vivía. Hace tres días fue decsubierto en la calle por la policía y dijo: "Perdí”.
La víctima de Nogueira fue Ethel Weksel quien falleció como consecuencia de la golpiza que le propinó su marido. “Es una paradoja terrible. Él la mata en el 2004, va a juicio oral en 2006, queda firme en 2008 y a partir de ahí se escapa a Rosario, se esconde, y ahora lo delató un mensaje por la explosión, por eso fue atrapado ”, detalló Silvia Weksel, hermana de la mujer asesinada.
En diálogo con el programa “Todos en La Ocho”, Silvia apuntó a los problemas que tuvo para convertirse en parte de la causa que investigaba la muerte de su hermana y señaló que como no fue preso, Nogueira escapó. “El fiscal de primera instancia no lo detuvo a él, llegó el juicio oral y los jueces consideraron que no lo tenían que detener, que él se iba a quedar esperando en la casa, y obviamente se escapó”.
“En 2008 probaron que hubo homicidio, pero indicaron que fue involuntario que no la quiso matar y se le fue la mano en los golpes. Él a mi hermana la rompió toda, no le dejó un hueso sano, le destrozó los órganos, el hígado, el páncreas, tres costillas, piezas dentarias. Ellos creyeron que no tuvo intención de matarla, porque ella no muere en el momento”, relató.
Silvia recordó que su hermana recibió la última golpiza un domingo al mediodía y falleció días después consecuencia de esos golpes. “Él no la mata en el momento. Él se va a la casa de la madre para tener una coartada de que no estaba y le dice a ella que no lo denuncie y explique que los golpes son por haberse caído de la escalera”.
“Ella como puede llega a la clínica la Trinidad, acá en Buenos Aires, y los médicos cuando la vieron llegar inmediatamente llamaron a la policía, ella igual no lo denunció”, lamentó.
“Las enfermeras comienzan a insistirle y le dicen que no le creen que cayó de la escalera, al final termina confesando que él la había golpeado, que no era la primera vez, y que no lo había denunciado porque tenía miedo de no volver a la casa. Pocos tiempo después falleció”, recordó.
A punto de ser apresado, en 2008 Nogueira se fue de Capital Federal. Este lunes, luego de cinco años prófugo, fue detenido.
Si bien la policía sabía que estaba en la ciudad, no podían dar con su paradero, pero nunca dejaron de investigarlo. “En las escuchas se descubre que primero alquiló en Rosario, y después que la hermana le compra un departamento ahí, para permanecer en el mismo lugar. Le compra un departamento interno, pero nunca supimos donde. Ella siempre se cuidó mucho de no delatarlo”, indicó.
“Hasta el día de la nefasta explosión -6 de agosto-, en donde él le escribe un mensaje de texto a la hermana diciendo que estaba bien, que vive a tres cuadras, y que estaba fuera de peligro. A partir del mensaje se lo empieza a rastrear”, reveló.
Nogueira utilizó un nombre falso, se hacía llamar Juan Roger, que era un amigo de él que además le facilitaba los documentos.
“Este lunes viajó una comisión a Rosario, cuando tenían la plena seguridad que era él, lo abordaron en la calle, le preguntaron el nombre: 'Juan', dijo él. Entonces uno de los policías le dijo 'Nogueira'. Y se puso pálido él. En el lenguaje de los delincuentes dijo: 'Perdí'”, contó Silvia y dijo que finalmente fue detenido.