Policiales

Policía condenado acusó a sus jefes de Judiciales de filtrar datos a Luis Medina

Germán Almirón señaló en escuchas a sus superiores, que fueron los que investigaron a los Cantero. Pero ayer fue reacio a ahondar en esos diálogos

Jueves 28 de Diciembre de 2017

Germán Almirón es un policía condenado por facilitar la increíble fuga de la Jefatura rosarina de un integrante de Los Monos. Al poco tiempo fue interceptada su conversación con otro preso en la que planeaban matar al juez y a un fiscal de la causa contra la banda. Sin embargo ayer desembarcó en el rol de testigo al juicio que se les sigue a 25 imputados de pertenecer a una organización delictiva. Las defensas lo citaron para que hable sobre tres escuchas a su teléfono, previas a su arresto, en las que acusa a sus jefes de haber filtrado datos de un allanamiento al empresario con causas por narcotráfico Luis Medina, quien sería asesinado un mes más tarde, a fines de 2013. Cuatro años después de aquella charla, el ahora convicto reconoció esos diálogos aunque se mostró poco predispuesto a explicarlos: dijo que no siente con garantías para hablar en este juicio.

Antes de ser detenido por la escandalosa fuga de enero de 2014, Almirón integraba la Brigada Operativa de Judiciales (BOJ). Es el área policial creada a comienzos de 2013 que concentró la mayor parte de la pesquisa a Los Monos. Por entonces —"la época de los megaallanamientos", recordó— trabajaba a las órdenes del comisario Cristian Romero, jefe de la División Judiciales, y Luis Quevertoque, subjefe de la Brigada. Dos policías con una actuación central en la pesquisa que ya declararon sobre esa labor en las primeras audiencias del juicio oral.

Las defensas formulan una fuerte crítica al trabajo de esa brigada policial y por eso ayer convocaron a Almirón. Le pidieron que explicara una conversación con un colega en la cual sugiere que sus jefes, y no él mismo, habrían alertado de un allanamiento en la zona de la Terminal de Omnibus a Luis Medina, quien a su vez habría pasado el dato a Los Monos.

El empresario al que se atribuían negocios narco fue asesinado a tiros junto a su novia cuando iban en auto por el Acceso Sur, el 29 de diciembre de 2013, en un ataque aún no aclarado. Por entonces la mayoría de los acusados de integrar la banda ya estaban presos. Dos meses más tarde serían procesados por el juez instructor Juan Carlos Vienna.

En los diálogos captados aquel año a Almirón, el policía sugiere que quien tenía trato con Medina podría ser el comisario Quevertoque. El abogado Fausto Yrure le pidió ayer que precise eso: si gente de su brigada le filtraba datos a Medina. "Podría ser de eso o de otro lado. Con exactitud no se sabe. Pasaron cuatro años. Son dimes y diretes", tomó cierta distancia Almirón, quien adelantó que piensa decir lo suyo en una causa federal y no en este juicio. "No entiendo por qué estoy acá", se atajó.

Lo cierto es que lo convocaron para que escuchara audios de conversaciones que mantuvo con su celular intervenido cuando aún trabajaba como policía. Esas escuchas fueron incorporadas a un sumario administrativo que le inició la Corte Suprema provincial al juez Vienna en 2014. En la audiencia de ayer no quedó claro quién las ordenó y los actores del debate no pudieron precisar a este diario quién escuchaba a los policías de Judiciales. Días atrás se transmitieron otras escuchas similares a Romero y al también empleado del BOJ Ariel Lotito.

Los diálogos que conciernen a Almirón son tres, duran seis minutos y se reprodujeron en la audiencia. Luego de oír su voz, el policía condenado indicó que en las dos primeras hablaba con un tal Pavón y en la tercera con su colega José Luis Ramonda. Era otro integrante de la brigada que ayer estaba citado para declarar. Pero los defensores desistieron de su testimonio cuando estaba a punto de sentarse en la sala.

La batida

En las dos primeras charlas, Almirón comenta con su interlocutor que alguien "batió" una medida policial. La tercera es más concreta. Alude a un allanamiento que terminó a los tiros en la zona de la Terminal de Omnibus en noviembre de 2014 (ver aparte). De ese domicilio logró escapar Emanuel Chamorro, luego detenido como miembro de Los Monos y mano derecha del supuesto jefe Ariel "Guille" Cantero. En esa conversación, Almirón lo llama a su par Ramonda y le dice:

—Cheli, ¿me escuchás? Recién me llama la mina que anda con Chamorro, la que lo entregó el sábado. El sábado mismo a la tarde le avisaron a Luis Medina de la Brigada que nosotros lo íbamos a ir a tumbar ahí a Cafferata y San Luis.

—¿De la Brigada salió?

—Sí, de la Brigada nuestra salió. Le avisaron a Luis y Luis les avisó a todos.

—Hijos de mil puta.

—¿Vos a Medina no llegás?

—No, no llego.

—Decime la verdad Cheli. ¿Luis (Quevertoque) llega a Luis (Medina)?

—Y no sé qué decirte, viste cómo son estas cosas.

—Sí, Cheli, pero me estoy arriesgando la vida. Me van a meter un petardo para que éstos se llenen los bolsillos. No pueden hacer esto. Estoy arriesgando mi familia al pedo, loco. Llego, hablo con Romero y le pido el pase.

Como testigo en el juicio, Almirón no profundizó demasiado acerca de aquel diálogo. "Había un dato. Se filtra algo, me dicen que el mismo dato se filtra por algún superior mío. No recuerdo específicamente esa conversación. Como esa hay miles", indicó, medido. Sí precisó que se trataba de un allanamiento del que sólo estaban enterados él, Ramonda, Lotito y Quevertoque.

"Yo le informo a mi jefe que era Quevertoque y él dispone las brigadas que iban a ese lugar —acotó—. Corría como un estúpido detrás de gente que le avisaban que las iban a buscar. Ese era mi enojo". En un tramo de esa charla, Ramonda dice saber que Quevertoque tenía relación con Esteban Alvarado, condenado por robo de autos de alta gama en Buenos Aires. Pero Almirón no confirmó ese dato: "Esto pasó cuatro años atrás. Todo con punto y coma no lo voy a recordar, estábamos haciendo un trabajo muy bravo, está en las escuchas", planteó el policía condenado, que negó haber sido él quien filtró datos a Medina.

"En varias oportunidades pedí mi pase porque veía cosas que no me gustaban. No las voy a declarar acá sino en la causa federal que me está haciendo el doctor (Carlos) Vera Barros", agregó en referencia a un expediente en el que fue procesado por tráfico de estupefacientes y por brindar protección a la banda narco liderada por Reina Isabel Quevedo, desbaratada en febrero de 2014 en Salta.

Germán Almirón fue condenado además en junio pasado a 6 años de prisión por extorsionar a la familia del integrante de Los Monos Juan Domingo Ramírez para facilitar su evasión de la Jefatura. Ramírez era buscado como miembro del clan cuando la noche del 14 de enero de 2014 fue apresado en una casa del barrio De la Carne y alojado en dependencias del BOJ, en Ovidio Lagos al 5200. Nueve horas después escapó, se dijo entonces, tras librarse de las esposas que lo sujetaban al barrote de una escalera. Seis meses después fue recapturado en la ciudad correntina de Goya. Terminó sentenciado a 3 años y 10 meses de prisión por la fuga y su pertenencia a la banda.

A dos semanas de la fuga, la concubina de Ramírez denunció que efectivos de Judiciales la habían extorsionado por teléfono pidiéndole un auto y dinero para dejarlo escapar. Luego reconoció a Almirón en una rueda de personas. El policía fue condenado por Marisol Usandizaga, jueza que ahora integra el tribunal del juicio a Los Monos. La sentencia fue apelada.

Dos meses después del arresto de Almirón, a fines de marzo de 2014, en escuchas ordenadas por un magistrado federal se descubrieron charlas telefónicas del policía con Arón Treves, detenido por un homicidio en una cochera céntrica y quien a la vez actuó como testigo encubierto en la causa contra Los Monos al describir sus integrantes y la estructura interna. En esas charlas idean un plan para matar al juez Vienna y al fiscal Guillermo Camporini, dos impulsores de la causa de Los Monos a quienes aluden respectivamente como "Salchicha" y "Bocón".

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