Una jueza de Instrucción remitió al Jockey Club de Rosario una lista con los
nombres de quince personas sospechadas de haber participado de una agresión contra un estudiante
universitario de 24 años, que tras recibir una paliza quedó inconsciente y pasó dos días
hospitalizado.
La magistrada procura que la entidad responda si algunos de
los que están en esa nómina son socios o deportistas del club y, en ese caso, facilite sus
domicilios, a fin de citarlos a comparecer en la causa penal abierta por el ataque, ocurrido hace
doce días en una esquina de barrio Martin.
Fuentes judiciales hicieron saber que el club tiene la
obligación de responder al oficio remitido para que la Justicia no deba recurrir a la fuerza
pública a fin de obtener la información solicitada. Una credencial de la entidad caída a un joven
que estaba en el grupo de los agresores permitió el avance de la causa, junto a la identificación
de las patentes de dos autos en los que éstos se movilizaban.
A partir de eso se confeccionó una nómina con una quincena
de nombres, a la que este diario tuvo acceso. Ahora la jueza Mónica Lamperti pidió al Jockey Club
que, si hay socios entre ellos, aporte sus domicilios.
La paliza. Sergio Nicolás Morales y Gualberto Mezquía son dos jóvenes bonaerenses
que estudian en Rosario. El 13 de julio al llegar en auto a su departamento tuvieron un entredicho
con un grupo de muchachos que bloqueaban la bocacalle. Hubo una discusión, que escaló. Sergio fue
blanco de trompadas y un botellazo, que le fisuró el tabique nasal, lo dejó inconsciente. Gualberto
también recibió una tunda.
Gualberto tiene 26 años y llegó a Rosario desde la ciudad
de Bolívar. Está cursando la carrera de contador público y trabaja en una empresa de computación.
Sergio, de 24 años y oriundo de Pergamino, estudia administración en la Universidad Católica. Es
empleado de una firma de logística. Los dos muchachos comparten un departamento en 1º de Mayo al
900.
En mitad de la calle. Sergio contó que aquel día, al llegar a San Luis y 1º de
Mayo, junto a su amigo se toparon con 15 muchachos que obstruían el paso en el cruce de calles.
Parecían borrachos y eufóricos, dijo Sergio, mientras cantaban al compás de una música
estridente.
"Les pedimos que nos dejaran pasar. Pero en vez de correrse
dos chicos se tiraron sobre el capó", recordó Sergio a La Capital. En ese momento, Gualberto
bajó del auto a recriminárselo. Uno de los muchachos se le acercó entonces con una botella de vino
con la intención de pegarle. "Le dijo: «te parto la botella en la cabeza, no me importa nada»",
relató Sergio.
Ante el ataque, Sergio bajó a ayudar a su amigo, cuando un
botellazo en la cabeza lo desplomó al suelo. Quien lo agredió era uno de los jóvenes que habían
golpeado a Gualberto. Tras el impacto varios le propinaron puñetazos
Los atacantes se marcharon en dos autos, un Chevrolet Corsa
II o Vectra y un Volkswagen Gol. Gualberto pidió auxilio a un vecino y este hombre se contactó con
un servicio de emergencias. Una ambulancia trasladó a Sergio al hospital Provincial. Allí estuvo
dos días, uno de ellos en terapia intensiva, hasta que le dieron el alta. Antes de acompañar a su
amigo al centro asistencial, Gualberto levantó del piso unas credenciales. Eran carnés de socios
del Jockey Club que pertenecían a los atacantes.
Requisitoria judicial. El oficio judicial expone nombres y requiere información
sobre ellos. Fuentes de Tribunales dijeron que, según información obtenida por la policía, algunos
de los nombrados militarían en divisiones de rugby del club. Algunos apellidos en esa lista
coinciden con los de personas que tienen posiciones de predominio en instituciones locales o en
profesiones liberales.
La policía, por los dominios de los vehículos anotados por
testigos, llegó hasta una mujer, que se negó a recibir a los enviados. Por eso se preparó una orden
de captura que no llegó a tener vigencia: esta persona compareció espontáneamente.
Sergio conservaba ayer dos hematomas debajo de los ojos y un vendaje en la
nariz. El incidente le provocó inconvenientes laborales. "Ya perdí dos semanas de trabajo",
comentó. "Como no pude estudiar, no voy a poder rendir matemática financiera el 30 de julio", se
lamentó.