Policiales

Piden a un club datos de implicados en cruenta paliza en barrio Martin

Una jueza de Instrucción remitió al Jockey Club de Rosario una lista con los nombres de quince personas sospechadas de haber participado de una agresión contra un estudiante universitario de 24 años, que tras recibir una paliza quedó inconsciente y pasó dos días hospitalizado.

Viernes 25 de Julio de 2008

Una jueza de Instrucción remitió al Jockey Club de Rosario una lista con los nombres de quince personas sospechadas de haber participado de una agresión contra un estudiante universitario de 24 años, que tras recibir una paliza quedó inconsciente y pasó dos días hospitalizado.

  La magistrada procura que la entidad responda si algunos de los que están en esa nómina son socios o deportistas del club y, en ese caso, facilite sus domicilios, a fin de citarlos a comparecer en la causa penal abierta por el ataque, ocurrido hace doce días en una esquina de barrio Martin.

  Fuentes judiciales hicieron saber que el club tiene la obligación de responder al oficio remitido para que la Justicia no deba recurrir a la fuerza pública a fin de obtener la información solicitada. Una credencial de la entidad caída a un joven que estaba en el grupo de los agresores permitió el avance de la causa, junto a la identificación de las patentes de dos autos en los que éstos se movilizaban.

  A partir de eso se confeccionó una nómina con una quincena de nombres, a la que este diario tuvo acceso. Ahora la jueza Mónica Lamperti pidió al Jockey Club que, si hay socios entre ellos, aporte sus domicilios.

 

La paliza. Sergio Nicolás Morales y Gualberto Mezquía son dos jóvenes bonaerenses que estudian en Rosario. El 13 de julio al llegar en auto a su departamento tuvieron un entredicho con un grupo de muchachos que bloqueaban la bocacalle. Hubo una discusión, que escaló. Sergio fue blanco de trompadas y un botellazo, que le fisuró el tabique nasal, lo dejó inconsciente. Gualberto también recibió una tunda.

  Gualberto tiene 26 años y llegó a Rosario desde la ciudad de Bolívar. Está cursando la carrera de contador público y trabaja en una empresa de computación. Sergio, de 24 años y oriundo de Pergamino, estudia administración en la Universidad Católica. Es empleado de una firma de logística. Los dos muchachos comparten un departamento en 1º de Mayo al 900.

 

En mitad de la calle. Sergio contó que aquel día, al llegar a San Luis y 1º de Mayo, junto a su amigo se toparon con 15 muchachos que obstruían el paso en el cruce de calles. Parecían borrachos y eufóricos, dijo Sergio, mientras cantaban al compás de una música estridente.

  "Les pedimos que nos dejaran pasar. Pero en vez de correrse dos chicos se tiraron sobre el capó", recordó Sergio a La Capital. En ese momento, Gualberto bajó del auto a recriminárselo. Uno de los muchachos se le acercó entonces con una botella de vino con la intención de pegarle. "Le dijo: «te parto la botella en la cabeza, no me importa nada»", relató Sergio.

  Ante el ataque, Sergio bajó a ayudar a su amigo, cuando un botellazo en la cabeza lo desplomó al suelo. Quien lo agredió era uno de los jóvenes que habían golpeado a Gualberto. Tras el impacto varios le propinaron puñetazos

  Los atacantes se marcharon en dos autos, un Chevrolet Corsa II o Vectra y un Volkswagen Gol. Gualberto pidió auxilio a un vecino y este hombre se contactó con un servicio de emergencias. Una ambulancia trasladó a Sergio al hospital Provincial. Allí estuvo dos días, uno de ellos en terapia intensiva, hasta que le dieron el alta. Antes de acompañar a su amigo al centro asistencial, Gualberto levantó del piso unas credenciales. Eran carnés de socios del Jockey Club que pertenecían a los atacantes.

 

Requisitoria judicial. El oficio judicial expone nombres y requiere información sobre ellos. Fuentes de Tribunales dijeron que, según información obtenida por la policía, algunos de los nombrados militarían en divisiones de rugby del club. Algunos apellidos en esa lista coinciden con los de personas que tienen posiciones de predominio en instituciones locales o en profesiones liberales.

  La policía, por los dominios de los vehículos anotados por testigos, llegó hasta una mujer, que se negó a recibir a los enviados. Por eso se preparó una orden de captura que no llegó a tener vigencia: esta persona compareció espontáneamente.

  Sergio conservaba ayer dos hematomas debajo de los ojos y un vendaje en la nariz. El incidente le provocó inconvenientes laborales. "Ya perdí dos semanas de trabajo", comentó. "Como no pude estudiar, no voy a poder rendir matemática financiera el 30 de julio", se lamentó.

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