POLICIALES

Piden prisión perpetua para Esteban Alvarado por planificar un homicidio y otros hechos

La fiscalía requirió la pena máxima para el empresario narco y cuatro de sus laderos por el homicidio del prestamista Lucio Maldonado

Martes 13 de Octubre de 2020

Había un motivo para cometer el crimen. Había un lugar para concretarlo que pertenece al ideólogo. Había personas que trabajaban para el ideólogo y hacían lo que él les encomendaba. En este caso, observar los movimientos de un hombre, secuestrarlo una madrugada en 40 segundos y matarlo dos horas después. Todo eso se desplegó para el homicidio de Lucio Maldonado, un prestamista informal que el 13 de noviembre de 2018 apareció en una colectora de Circunvalación, a 200 metros del City Center, con cuatro tiros en la cabeza.

Los copiosos detalles del episodio, más toda la planificación de su fallido encubrimiento, marcaron la reaparición en la escena criminal de Rosario de Esteban Alvarado, una mente brillante que construyó durante al menos diez años una red de empresas con amplia cobertura policial, pero que ahora quedaba al desnudo por una serie de desaciertos impropios de un hombre que hizo del sigilo la herramienta de su prosperidad.

Los pormenores sobre la planificación y ejecución del crimen de Maldonado figuran en el pedido de prisión perpetua formulado por los fiscales para Esteban Alvarado, que lleva 18 meses preso en Piñero. Igual requerimiento recayó sobre quien aparece como uno de sus principales sicarios: Mauricio Laferrara, de 24 años y a quien se le atribuyen al menos seis asesinatos en dos años.

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También recibieron pedidos de perpetua Matías Jesús Avila, Germán Facundo Fernández y Facundo “Lapo” Almada. Para los fiscales Luis Schiappa Pietra y Matías Edery, todos tuvieron roles en el secuestro y ejecución de Maldonado.

Dos elementos

Dos elementos centrales acorralan a Alvarado. El primero es el código geográfico 33.086868 - 60.737529. Son las coordenadas de GPS donde el Chevrolet Cruze de la víctima, que se llevaron sus captores, estuvo detenido 64 minutos la madrugada del 11 de noviembre. Eso lo informó la empresa OnStar que verificó las georreferencias del localizador satelital del vehículo.

Las coordenadas corresponden a una quinta del paraje Los Muchachos, sobre la ruta A-012. La verificación dominial arrojó que sus dueños son los hijos menores de Alvarado con el usufructo vitalicio de éste. El segundo punto de peso son los 4.500 audios de la red Telegram recuperados del I-phone 8 del acusado por la empresa de inteligencia digital Cellebrite en Nueva York.

Con esos mensajes los acusadores describen cómo se diagrama una serie de maniobras para intentar desviar la responsabilidad del homicidio de Maldonado hacia otras personas. La acusación incluye un par de actos intimidatorios poco comunes por lo escabroso, como arrojar contra las viviendas de dos investigadoras judiciales la cabeza de un perro y el cadáver de un gato.

Alvarado siempre adujo no conocer a Maldonado, algo refutado con documentación en distintas audiencias. Maldonado tenía una tarjeta azul para manejar una camioneta propiedad de Rosa Capuano, la mujer de Alvarado, y un permiso para ingresar al barrio San Marino de Funes Hills donde ella vivía. También tenía negocios las empresas de Esteban.

Maldonado había amasado mucho dinero y no era discreto. Le gustaban las joyas de oro y las ostentaba en redes sociales donde no también se mostraba con armas de fuego de distinto calibre. Entró con Alvarado en distintos negocios de dinero. Según los fiscales habían surgido entre ellos discusiones por negocios lícitos e ilícitos que los conectaban. Versiones de este tenor fueron sostenidas por Hugo Maldonado, hermano de la víctima, que manifestó que una fuerte discrepancia surgió en torno a la propiedad de un terreno en Roldán.

El plan

El plan contra Maldonado se concibió un mes antes de su fin. El 2 de noviembre de 2018 los imputados hicieron tareas de inteligencia para conocer los movimientos de la víctima. En la información extraída de un celular secuestrado a los imputados se halló un video donde aparece filmada en esa fecha la casa de Diego C., en Colombres 3060, frente a la cual se encuentra estacionado el Chevrolet Cruze de Maldonado.

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Ocho días después Lucio fue a cenar a esa misma casa. Sería su última cena. Comieron unos panchos y a las 23.30 Lucio se despidió. Con esa información se hizo un análisis exhaustivo de cámaras de vigilancia del 911 y se reconstruyó el trayecto que realizó esa noche hacia su casa. Se pudo advertir de esa prueba que Lucio fue seguido durante esos 13 kilómetros por una Kangoo gris que era en la que iban sus captores. El utilitario lo siguió hasta su casa en calle Garibaldi 608.

Al llegar Maldonado bajó de su vehículo con las llaves de su casa y cuatro personas saltaron de la Kangoo y a punta de pistola lo obligaron a subir al utilitario. Eran las 0.35. Tres de los captores se fueron en el Renault y el otro en el Cruze de la víctima. Ambos vehículos se dirigieron a la quinta del kilómetro 10 de la ruta A-012 donde los homicidas retuvieron a Maldonado al menos por una hora. Luego, a las 5.12 de ese mismo día, arrojaron el cadáver al costado de Circunvalación.

Vínculos con “el primo”

A Alvarado se le atribuye haber dispuesto directamente a Laferrara a cometer el asesinato, proveer a los autores recursos materiales y también una casa. Para los acusadores los homicidas trabajaban para Alvarado. “Los vínculos de los autores materiales con Alvarado son elocuentes y contundentes. Nada de lo que ellos hacían escapaba a las decisiones de Alvarado”, indican. Los audios del I-Phone 8 revelan órdenes a varios de los nombrados, como Laferrara, para que realizara distintos actos, “muchos de ellos de naturaleza criminal”.

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Sobre Laferrara recae haber cumplido un rol central entre los cuatro homicidas. Le adjudican haber sido quien bajó de la Kangoo y encañonó a Maldonado mientras lo acompañaban Avila y Fernández. En el trayecto hacia allí tuvo varios intentos de comunicación con Almada, quien esperaba en la casa quinta, que para los fiscales son reveladores.

Mauricio llama a su hermana Yoana y le dice que no se puede comunicar con “Lapo” Almada. Y le pide a ella que le diga a Lapo que le avise al primo (así llaman a Alvarado) que está llegando al campo, en momentos en que trasladaban secuestrado a Maldonado. Esos mensajes empiezan a las 0.53 de la noche del hecho, es decir, algo más de diez minutos de ocurrido el secuestro. Le atribuyen también a Laferrara haber robado la Kangoo con el objetivo de usarla para el homicidio.

En cuanto a Avila y Fernández, indican los fiscales que su aporte es similar. Ambos integraron el grupo armado que secuestró a Lucio. El aporte es evidente ya que para ellos una sola persona era incapaz de realizar el hecho por sí misma. No sólo por las tareas previas que sin duda eran necesarias sino porque debían secuestrar a una persona que pesaba más de 160 kilos y que seguramente ellos sabían, porque era público, que podía llegar a tener armas.

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A Almada se le reprocha un papel de partícipe primario en el crimen, lo que tiene igualmente destino de perpetua. Los indicios de que el homicidio se cometió en la casa quinta son abundantes. La indicación del GPS de que allí estuvo el Cruze de Maldonado. También la conducta de un sabueso de la Sección Perros de la Unidad Regional II que recorrió el lugar luego de olfatear prendas de la víctima. El perro se centró en una mesa de la cochera y en las zapatillas. Durante el allanamiento también reaccionó sobre un sommier que había en una cochera.

Los fiscales hacen una valoración de la empresa que resultó la eliminación de Maldonado y sus implicados. “Ninguno mostró reparo en llevar adelante el hecho con una precisión de tipo profesional, con gran determinación y conforme a un plan cuidadosamente armado”. También se detuvieron en las condiciones subjetivas de los autores presuntos. “No se vislumbra que los motivos que los llevaron a cometer el hecho sean la miseria o la dificultad de ganarse el sustento propio necesario y el de los suyos, sino todo lo contrario”.

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La asociación ilícita con 30 imputados que reveló esta investigación, algunos de los cuales ya aceptaron condenas en juicios abreviados, expone el funcionamiento de una estructura económica. Estos hechos serán asunto de un juicio aparte. “Sabemos que Alvarado hace más de diez años que lleva adelante negocios lícitos e ilícitos manejando grandes caudales de dineros y con una profunda cobertura policial. Con esta investigación pudimos sacar a la luz una organización compleja liderada por Alvarado. Ejemplo de esto son las cinco maniobras que detallamos durante el requerimiento que hablan de lo ingeniosos, cuidados y complejos son los planos que diseña Alvarado para llevar adelante sus objetivos. Resta decir que en los más de cuatro mil audios que se rescataron de su teléfono, en ninguno se demostró un arrepentimiento”, indican los fiscales.

Lo que sí entra en esta imputación son dos ataques que el grupo de Alvarado diseñó en un intento de transferirle la culpa del crimen de Maldonado a miembros de Los Monos, grupo con el que rivaliza desde hace años. Tres de esos hechos son balaceras: a los tribunales de calle Balcarce, al Centro de Justicia Penal y al domicilio de una empleada técnica de la misma unidad de los fiscales que acusan.

Dos de las mujeres de esta oficina fueron destinatarias de otras maquinaciones de tinte macabro. El 14 de enero de 2019 apareció en la casa de la funcionaria técnica la cabeza de un perro. El 27 de enero en la puerta de la vivienda de otra empleada dejaron el cuerpo de un gato. Los fiscales indican que fue parte de la misma secuencia que termina con esta acusación.

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