Policiales

Lo ejecutaron de tres tiros y dejaron un mensaje: "Con la mafia no se jode"

Lucio Maldonado, de 37 años , vivía en Tablada y tenía pocos antecedentes penales. Estaba catalogado como prestamista de dinero y de armas.

Miércoles 14 de Noviembre de 2018

Lucio Raúl Maldonado tenía 37 años, dos hijos pequeños y un alter ego demasiado potente: el asesinado jefe narco Pablo Escobar Gaviria. Tanto es así que la icónica foto del prontuario de ese hombre colombiano era el fondo de pantalla de su teléfono celular y en su casa hasta tenía posters de quien fuera el fundador y líder del temible cártel de Medellín. La última vez que un familiar de Maldonado lo vio con vida fue el sábado, cuando el hombre anunció que se iba a comer un asado con amigos hasta el barrio Godoy, lugar del que era oriundo. Algunas horas después su auto fue encontrado frente a su domicilio, en Tablada. Estaba estacionado tal cual Maldonado lo dejaba todos los días, pero esa noche él no llegó a su casa. Su familia hizo la denuncia de averiguación de paradero el mismo domingo en la sede de Fiscalía. Y ayer lo encontraron ejecutado de tres balazos, uno de ellos en la nuca, tirado al costado del camino en la colectora sur de Circunvalación, a metros de bulevar Oroño. Quien lo mató dejó entre sus ropas un cartel con una frase ya vista en las crónicas policiales: "Con la mafia no se jode" (ver abajo).

Un recorrido por el Facebook de Lucio Raúl Maldonado expone la vida de un hombre amante de la buena vida y las buenas comidas; de los autos caros; de portar armas de todo tipo y calibre; de ostentar joyas de oro, incluso de tener dijes con forma de metralletas; y de tener siempre presente el alter ego de Pablo Escobar, a tal punto que tenía posters de él en la casa delante de la cual se fotografiaban sus dos pequeños hijos.

"El gordo era prestamista. Toda la plata la hizo así y trabajaba con el hermano. El gordo siempre andaba con un fajo de billetes a la mano por si se le cruzaba algún posible cliente. Después te prestaba 10 lucas al 5 por ciento semanal. Andaba mucho en la calle y se codeaba con gente del mundo del delito, pero también con policías. Invertían en bienes y en terrenos. Tienen casas en Cabín 9, una carnicería en Rivarola y Larralde. Tenía mucha guita trabajando en la calle", explicó una persona que dijo conocer a Maldonado desde hace varios años.

"Con el hermano prestaban guita, cobraban a incobrables, compraban deudas. Y para cobrar tiraban tiros, quemaban autos, lo que hubiera que hacer para que el deudor se pusiera al día. El problema que tenía el gordo era que ser un poco lengua suelta", lo perfiló otro conocedor del hampa local.

Un asado ¿y después?

Si bien los hermanos Maldonado son oriundos del barrio Godoy, hace varios años se afincaron en Tablada. Lucio vivía en Garibaldi al 600. Lo último que sabe su familia sobre su vida es que el sábado a la noche fue a comer en inmediaciones de Julio Vanzo y Colombres, en su barrio original del oeste rosarino. De ese lugar Maldonado se retiró en su Chevrolet Cruze a la medianoche. Cuarenta minutos después, es decir a la 0.40, el celular de Maldonado dejó de funcionar. A las 3 de la mañana, a unos 8 kilómetros de la casa del amigo, el auto fue captado por cámaras de videovigilancia de las inmediaciones del domicilio de Maldonado. Como habitualmente hacía Lucio, alguien lo estacionó sobre la vereda. Es que quien bajó del auto no era el dueño del coche sino otro hombre que fue directamente a la puerta de la casa de Lucio con un manojo de llaves. Y cuando logró abrir esperó la llegada de otro dos hombres que se trasladaban en una camioneta blanca que quedó estacionado a la vuelta.

Minutos más tarde los tres hombres se fueron en la camioneta blanca, dejando estacionado el auto de Lucio y aparentemente sin llevarse nada. El domingo a la mañana, cuando un familiar de Maldonado que vive en inmediaciones de la casa vio el auto, trató de comunicarse con Lucio. Le mandó varios WhatsApps, pero como el hombre no contestaba fue hasta la casa y con un juego de llaves que disponía ingresó. No vio a nada anormal, miró eel Chevrolet Cruze de Lucio y estaba cerrado con las llaves puestas, lo que le llamó la atención.

El hombre se comunicó enseguida con el abogado de la familia y juntos fueron a realizar la denuncia. Un dato que llamó la atención de los investigadores es que al primer lugar que se dirigieron fue la División Judiciales de la Unidad Regional II, es decir la oficina que actúa como apoyo de fiscales y jueces cuando hay efectivos de fuerzas de seguridad involucrada en algún tipo de delito.

Desde esa División derivaron a los denunciantes a la sede de la Policía de Investigaciones (PDI), en el ex Batallón 121 de Lamadrid al 500. Y de allí al Centro de Denuncias Territoriales (CDT) de Fiscalía.

El lunes la casa de Lucio Maldonado fue allanada. Fuentes de la pesquisa indicaron que en su interior no se detectaron faltantes y que se encontró dinero en efectivo colocado en un tupper plástico: alrededor de 2 mil pesos. Según trascendió, Maldonado tenía un prontuario abierto pero ningún delito grave: una imputación por lesiones del año 2006, una tentativa de extorsión de 2007 por la que fue sobresído, una causa por abruso de armas del año 2011, otra por portación de armas y amenazas del mismo año por la que fue sobreseído, y la última de diciembre de 2016 por amenazas registrada en la comisaría 32ª del barrio Godoy.

Ejecutado

Ayer al amanecer, mientras diluviaba sobre la ciudad, un llamado al 911 alertó sobre la presencia de un cuerpo tirado al costado de la colectora sur de Circunvalación al 8000, a unos 200 metros del Casino City Center, en cercanías del barrio Las Flores. Al llegar un móvil del Comando Radioeléctrico se topó con el cuerpo del hombre que vestía una remera, short y zapatillas. Tenía las manos atadas detrás y la posición del cuerpo llevaba a inferir que lo habían hecho poner de rodillas y ejecutado con un balazo en la nuca además de otros dos en la zona lumbar.

"Estos serían indicios, junto con los primeros exámenes del médico forense, de que la ejecución habría ocurrido en este lugar. De todas maneras, estas circunstancias deben corroborarse con la autopsia que se realizará hoy", expresó el fiscal Adrián Spelta, quien se hizo presente en la escena en suplencia de Luis Schiappa Pietra. El arma utilizada para cometer el crimen de sello mafioso sería una pistola calibre 9 milímetros.

Pero cuando el forense revisó el cuerpo se topó con otro macabro detalle. Entre las ropas del muerto, del lado de la espalda, había un trozo de cartón con un mensaje escrito con fibrón: "Con la mafia no se jode". Esta expresión fue vista como una firma de los grupos que desataron ataques contra diferentes inmuebles vinculados a los investigadores de la banda de Los Monos. Un cartel con el mismo mensaje apareció el sábado 4 de agosto pasado frente a un edificio de barrio Martin donde residiera la jueza Marisol Usandizaga, quien formó parte del tribunal que condenó al núcleo duro de la banda. El médico forense que trabajó en la escena del crimen dató la muerte entre las 36 y 48 horas anteriores al hallazgo. Es decir horas después de su desaparición.

El fiscal Spelta ordenó que el cuerpo fuera remitido al Instituto Médico Legal (IML) para que se le practicara la autopsia. Además solicitó que se requirieran las cámaras de videovigilancia públicas y privadas ubicadas en la zona del hallazgo.

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