Nunca apareció en Rosario con tanta claridad la presencia de una organización de narcotraficantes colombianos que habían elegido el puerto de la ciudad para sacar enormes cargamentos de cocaína hacia Europa y Asia. El grupo quedó al descubierto tras una larga investigación que encontró más de 1.500 kilos de cocaína pura en un galpón de Empalme Graneros en agosto de 2021 más 143 kilos en otro de Cerrito 17 bis. Este miércoles el fiscal federal Federico Reynares Solari pidió penas contra ocho personas que están consideradas la pata local de esta empresa ilegal que tiene como su hombre fuerte a un empresario de Medellín.
Según la investigación estos hombres son del conurbano bonaerense que vinieron a Rosario por sus facilidades para exportar desde aquí enormes despachos de cocaína. Los siguieron desde que fueron conectados en un bar en frente al Cabildo de Buenos Aires para dedicarse a cuestiones logísticas: alquilar los galpones de Rosario, contratar cargas de cereal para contaminarlas con la droga, vincularse con despachantes de aduana para gestionar los embarques, mover contactos en el puerto para disimular las estibas y finalmente sacarlas hacia Europa.
Reynares sostuvo que surgió claramente la presencia de una organización de carácter transnacional, sumamente compleja, con una organización celular, bien diferenciada entre partes, los organizadores o financistas, el grupo que se encargaba de tener el contacto directo con este grupo de financistas, que el jefe era una persona de nacionalidad colombiana, y luego un grupo encargado de la logística.
Los que se juzgan en Oroño al 900 es a dos de los tres escalones de la organización. No están los financistas o la jefatura de la organización que son los colombianos. Si el grupo que se encargaba de las coordinaciones entre aquellos empresarios ilegales con Argentina, que estaba a cargo de Gabriel Nicolau, y el grupo responsabilizado de la logística para la extracción del material estupefaciente hacia el exterior, que era el José Damián Sofía, alias el "Tano".
Lo que contó el fiscal Reynares es que el inicio de la investigación fue gracias a un dato de la DEA estadounidense que advirtió a la Policía Federal que un grupo de colombianos tenía avanzado un plan de exportar cocaína desde Argentina. La agencia estadounidense le dio la fecha en que el empresario colombiano Gabriel Londoño Rojas, implicado en narcotráfico, entraría al país.
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El 9 de mayo del año pasado en un bar porteño que se llama Pertutti, sobre la calle Bolívar, frente a la plaza de Mayo, policías federales empezaron a actuar. Londoño Rojas había sido seguido ni bien puso un pie en Ezeiza el día anterior. Llegó al bar, se sentó a una mesa y ordenó para consumir. Enseguida se sentó con él un individuo rubio y de contextura muy robusta. Era Gabriel Nicolau, el encargado de toda la logística de la salida de la droga. El fiscal Reynares le pidió este jueves 15 años de prisión.
Los seguimientos permitieron saber que el grupo se desplazaba hacia Rosario. Los investigadores establecieron más tarde que el último eslabón estaba encabezado por José Damián "Tano" Sofía, un comerciante domiciliado en Haedo con antecedentes penales, y lo conformaban su hijo Gastón Ariel Sofía, Oscar Rossi, Fabián Crucianelli y el prófugo Gustavo Alejandro Bruzzone. Varios de estos se encargaron, según la acusación, de la compra del cereal en donde iba a ir la carga de cocaína a una empresa de Bahía Blanca.
Los distintos estamentos de la organización tuvieron una reunión en una casa en el lote 183 del barrio privado Aguadas de Funes un mes antes. Estuvieron allí Nicolau, el Tano Sofía, Oscar Rossi y Lucas Hitters. En sus conversaciones el Tano Sofía refería que el cargamento con la droga debía salir por Rosario y con el depósito fiscal "Portar", que queda en Circunvalación y Sorrento, porque esas eran las condiciones impuestas por la empresa destinataria española. Sofía había ido un año antes a Bahía Blanca a contactar a encargados de trámites de exportación de granos a los que solicitó su intervención en envíos de pellets de maíz. Encargó la logística de la operación (obtención de la mercadería, fletes, depósitos y toda actividad relacionada) a Héctor Ernesto Pérez (presidente de la empresa Pepe Cereales SA) y a Néstor Héctor Lombardi (presidente de la Cámara Argentina de la Actividad Frutihortícola).
Al Tano Sofía el fiscal le requirió 15 años de cárcel. A Marco Paez 12 años. A Lucas Hitters diez años. A Oscar Rossi, 14 años de prisión. A Fabio Crucianelli, a 6 años. A Gastón Sofía, 4 años de prisión. A Osvaldo Gorosito, a 4 años de cárcel.
Con toda la información recabada el 26 de agosto de 2022 la policía federal, con órdenes del juez de Campana Adrián González Charvay, allanó el galpón de Génova y el de Cerrito 17 bis. En el primero encontraron 1515 kilos de cocaína. En el segundo 143 kilos.
Al Tano Sofía el fiscal le requirió 15 años de cárcel. A Marco Paez 12 años. A Lucas Hitters diez años. A Oscar Rossi, 14 años de prisión. A Fabio Crucianelli, a 6 años. A Gastón Sofía, 4 años de prisión. A Osvaldo Gorosito, a 4 años de cárcel. Escuchaban los jueces del Tribunal Federal Oral 3 Osvaldo Facciano, Eugenio Martínez y Mario Gambacorta.
Los colombianos ligados a este caso no están en este juicio. Rojas Londoño fue detenido en Dubai, Emiratos Arabes, en noviembre de 2022. Se presume que su intención era despachar cargas de cocaína hacia Qatar para el Mundial de Fútbol que empezaba por entonces. Allí sigue detenido a la espera de extradición hacia Argentina. Los otros dos están prófugos y con destino incierto. Se llama Newson Sabogal y Alvaro Ramírez Duque. A este último lo apodan "el ingeniero”. Y su rol era para la policía el diseño del método de ocultamiento de la droga. Su función en Rosario fue fiscalizar las tareas en el galpón de la calle Génova 2524 en Empalme Graneros.