Un hombre de 67 años fue hallado muerto a puñaladas en su casa de la localidad de Andino. El hecho conmocionó a la pequeña localidad del departamento Iriondo donde en más de una década se había registrado un solo asesinato y desde noviembre último ya se contaron tres hechos mortales de diversas características que no están vinculados entre sí. En este caso, el crimen de Daniel Jorge Leguizamón fue descubierto el martes a la tarde y, una vez descubierto que le habían sustraído su auto, la hipótesis principal se perfila como la de un homicidio en ocasión de robo.
Leguizamón fue hallado muerto en su casa de Primitivo Beccacece al 500, en el barrio Quebradas de Andino 2. El hombre de 67 años vivía en esa zona poco poblada y algo alejada del resto del pueblo con mayoría de casas de fin de semana. Hasta allí habían llegado dos amigas suyas preocupadas porque hacía dos días que no respondía a sus llamados. En principio no se notaron signos de violencia en las aberturas.
Cuando entraron a la casa las mujeres se toparon primero con varias manchas de sangre en el piso y luego con el cadáver de su amigo tirado en el piso de la cocina y herido con armas blancas. Una versión indicaba ayer que cerca del cuerpo había un cuchillo ensangrentado. Otra versión refería dos cuchillos —uno de carnicería y el otro tipo serrucho— con sangre entre los hallazgos.
Las testigos llamaron a la comisaría 13ª de Andino y los policías informaron al fiscal de San Lorenzo Aquiles Balbis, quien se dirigió a la escena del crimen donde trabajó personal de la Policía de Investigaciones (PDI). El funcionario judicial ordenó las medidas de rigor para avanzar la investigación, entre ellas toma de testimonios, levantamiento de rastros y huellas, así como el secuestro de cuchillos de la casa.
Si bien los pocos vecinos del lugar no estaban muy al tanto de lo sucedido y en la zona no abundan las cámaras de vigilancia, fuentes allegadas a la investigación señalaron que hay un par de líneas abiertas.
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La víctima presentaba múltiples lesiones punzocortantes en tórax y cuello. En cuanto al posible móvil, el hecho de que el domicilio al parecer no presentaba signos de violencia en sus aberturas abría el panorama a varias hipótesis. Hasta que se comprobó el faltante del auto de Leguizamón, un Chevrolet Onix gris plata que hasta anoche no había aparecido y que perfila la posibilidad de que se haya tratado de un homicidio en ocasión de robo.
En serie
Más allá de la conmoción que puede causar un asesinato en una pequeña comunidad, en el caso de Pueblo Andino se agrega el hecho de que el de Leguizamón fue el tercer homicidio en poco más de cuatro meses; demasiado para una población que había experimentado un solo asesinato en más de diez años. Fue el de Juan Mario Ferreyra, de 27 años y asesinado en febrero de 2021 en un contexto narco por entonces muy extraño para esa localidad de poco más de 2.000 habitantes.
Según se comentaba por entonces, el hombre había sido amenazado por un soldadito que regenteaba un par de kioscos de droga y horas más tarde lo hizo ejecutar por un gatillero delante de los sobrinos de la víctima. El móvil que trascendió por esos días fue el de un ajuste por una deuda relacionada con el narcomenudeo. Por ese hecho hubo dos detenidos que fueron imputados como coautores del crimen.
Más allá de esa avanzada enmarcada en la violenta actividad del narcomenudeo, pasaron casi dos años para que la pequeña población ubicada a la vera del río Carcarañá volviera a conmocionarse por un asesinato. En este caso fue el femicidio de Valeria Zambrana, una bombera voluntaria de 44 años hallada asesinada a fines de noviembre pasado con un balazo en la nuca en la zona conocida como Balcón del Río. Días después fue imputado por el hecho un hombre de 44 años con quien la mujer habría tenido una relación sentimental.
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Luego de ese hecho más vinculado con la vida privada de la víctima, el crimen de Gonzalo Daniel Barrientos ocurrido el mes pasado causó mucha más preocupación por la modalidad empleada: una balacera de esas que en Rosario se tornaron naturales pero que nadie jamás habría podido prever en un pueblo como Andino. Y además por la vinculación de la víctima con la banda de Los Monos.
Ese crimen también fue en el barrio Quebradas 2, en Juan Valente al 400, a un par de cuadras de donde fue hallado muerto Leguizamón el martes. Barrientos era uno de los 50 invitados en un cumpleaños realizado en una casa alquilada a tal fin por un joven rosarino cuando, pasada la medianoche del domingo 3 de marzo, ingresaron dos encapuchados a los tiros.
El joven de 24 años, que estaba prófugo de la Justicia sospechado de integrar la banda de Uriel “Lucho” Cantero, recibió siete heridas de bala. En el hecho hubo otros cinco heridos, algunos de gravedad, de los cuales uno se fue del hospital donde estaba internado antes de recibir el alta médica.