Policiales

Murió por los golpes recibidos en una pelea para saldar problemas

La noche del sábado llegó a su casa malherido y le dijo a sus sobrinos que solucionó un tema pendiente. Murió en el Heca.

Miércoles 13 de Diciembre de 2017

El sábado al filo de la medianoche Rito González llegó ensangrentado al departamento del primer piso de Olegario Víctor Andrade al 2000, en el barrio Las Delicias, donde reside con dos sobrinos que sufren diferentes discapacidades: uno con una importante deficiencia de visión y el otro con un leve retraso madurativo. Uno de los muchachos relató ayer que al percatarse de que su tío estaba herido le preguntaron qué le había sucedido y el hombre, de 59 años, les respondió: "Solucioné un problema que tenía". Luego se acostó a descansar, pero su salud se deterioró rápidamente debido a un severo traumatismo de cráneo. Sobre 5 de la mañana del domingo lo llevaron al hospital Roque Sáenz Peña y desde allí lo derivaron al Hospital de Emergencias Clemente Alvarez donde falleció el lunes a la tarde.

La muerte Rito González es investigada por el fiscal de la Unidad de Homicidios Adrián Spelta, quien preliminarmente trabaja sobre el informe de los médicos que atendieron a la víctima y que diagnosticaron como causa del deceso el "grave traumatismo de cráneo" que padeció la víctima, según se precisó desde el área de prensa de la Fiscalía.

Juan Emilio tiene 30 años, es uno de los sobrinos de Rito y tiene una importante discapacidad visual. Sin embargo eso no le impidió grabar con su celular la confusa explicación que le dio su tío antes de ser internado. Según contó el joven, González ya desvariaba y les dio a entender que fue atacado por varias personas. Consultado el muchacho del por qué se le ocurrió grabar los dichos de su tío herido, contó que solía hacerlo a partir de la falta de confianza que los hermanos sentían por parte de alguno de sus parientes.

"Hay que esperar"

Los vecinos de Olegario Víctor Andrade al 2000, en los edificios que se levantan entre Moreno y Buenaventura Súarez, coincidían en la descripción de que Rito González padecía un severo problema de adicción con el alcohol. El hombre vivía desde hacía varios años en un departamento del primer piso junto a dos de sus sobrinos huérfanos. Los muchachos, sin embargo, estaban bajo la tutela de otro de sus tíos, quien está al frente de un negocio familiar: una fábrica de aberturas. El hombre, al ser consultado sobre lo ocurrido prefirió la cautela. "Tenemos que esperar que ésto se aclare, que avance la investigación. No hay nada claro sobre lo que pasó", indicó.

De acuerdo a los dichos de vecinos de la cuadra y del propio Juan Emilio se pudo reconstruir que el sábado a las 21 y entrado en copas, Rito González salió de su departamento para llevarle dinero a una de sus hermanas que reside a dos cuadras de su casa, en el mismo complejo de edificios. "Mi tío fue a la casa de mi tía para prestarle dinero", indicó el sobrino.

González regresó a las 23. "Mi tío entró pero como yo no veo casi nada no me di cuenta de que estaba golpeado. Mi hermano dormía. Le pregunté si estaba bien y me contestó que sí. Entonces nos golpearon la puerta y los vecinos nos pidieron que limpiáramos la sangre que había en el pasillo y que llegaba hasta la puerta de la casa. Ahí nos dimos cuenta de que estaba herido", relató Juan.

Varios de sus vecinos recordaron que a la hora señalada les llamó la atención una especie de estallido y vidrios rotos. Otros contaron que pasadas las 23, al ingresar al inmueble, notaron manchas de sangre en el palier y en la escalera, donde también había una botella de vino hecho trizas. Siguiendo la ruta de la sangre los vecinos llegaron hasta la puerta de González. Y algunos fueron a pedirles a los sobrinos que limpiaran. Los muchachos, como pudieron, lo hicieron.

Una vecina recordó que al abrir su negocio, el domingo bien temprano, se topó con manchas de sangre en la vereda del edificio. "Son dos pibes buenísimos. Uno trabaja en la fábrica del tío desde la mañana a la noche. Y el otro, que ve muy poco, es una persona muy amable", recalcó la comerciante.

"Con mi hermano le preguntamos qué le había pasado. Nos dijo que nada, que había solucionado un problema. Pero nunca nos dijo con quién. Se lavó y se acostó. Como era habitual que volviera tomado, no le prestamos tanta atención. Pensamos que durmiendo se le iba a pasar. Pero a las 5 de la mañana comenzó a balbucear. Ahí me di cuenta que tenía una herida importante en la cabeza. Me acerqué y le pregunté qué le había pasado. Como no se le entendía nada, lo grabé con el celular. Fue todo muy confuso. Lo que me quedó claro es que lo atacaron entre varios. Después, desde la ventana escuché que una pareja hablaba fuerte y el hombre se jactaba que uno de sus amigos había cagado a palos a un tipo. Al otro día le pregunté a los vecinos, pero nadie escuchó nada", recordó el muchacho.

Y remarcó: "Lo grabé con el celular como hacía siempre porque mi familia no confía en lo que mi hermano y yo les decimos. Nos tratan de mentirosos, y por eso yo solía grabar lo que me decía mi tío. La grabación se la dimos al fiscal", recordó.

Llamada de emergencia

Así Juan y su hermano llamaron a su tío y tutor. Con él trasladaron a Rito al hospital Roque Sáenz Peña sobre las 6 de la mañana del domingo. Pero la gravedad del cuadro que tenía González hizo que lo derivaran al Heca, donde quedó internado en terapia intensiva. El lunes, pasada las 15, falleció.

Si bien en principio el ingreso de González en grave estado al Heca motivó una consulta con un fiscal de la Unidad de Flagrancia, su fallecimiento motivó que el expediente que investiga su deceso pasara a manos del fiscal Spelta, quien ayer aguardaba el informe preliminar de la autopsia. Sobre el terreno ayer a la mañana peritos de la Policía de Investigaciones (PDI) trabajaron en el departamento que la víctima ocupaba con sus sobrinos donde la brigada operativa del fiscal Spelta entrevistó a los hermanos.

el sobrino. Juan Emilio fue quien descubrió malherido a su tío.

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