Pablo Brian Sánchez tenía 16 años. La madrugada de ayer, poco después de las 4,
un balazo disparado por uno de los ocupantes de una moto le perforó el pecho y lo mató. Fue muy
cerca de su casa, en una esquina del barrio La Cerámica, en la zona noroeste de la ciudad. En medio
de la conmoción, los familiares del chico asesinado acusaron a dos jóvenes hermanos como autores
del crimen. Y la policía sostiene en principio que el móvil del episodio fue la venganza, ya que
"allegados al menor estuvieron involucrados en otro asesinato" ocurrido el pasado 2 de noviembre,
lo que la familia de Pablo desmiente.
Todo se desencadenó en la esquina de Cruz Chica y Valle Hermoso, en la calurosa
madrugada de ayer. Por allí caminaba Pablo Sánchez con un par de amigos cuando dos jóvenes pasaron
por delante de ellos en una moto. Habría sido el acompañante quien, sin mediar palabras, extrajo un
arma de fuego, apuntó contra el adolescente y disparó. Después, los agresores huyeron a toda
velocidad en el rodado y quienes estaban con Pablo corrieron hasta su vivienda de la villa La
Cerámica para avisar lo ocurrido a la familia.
Así las cosas, el adolescente fue trasladado de urgencia hasta el hospital
Alberdi, donde llegó sin vida. Según fuentes médicas de ese policlínico, el muchacho presentaba un
disparo de arma de fuego en el pecho sin orifico de salida, y otro impacto en la parte baja de la
pierna derecha. Hasta anoche, los investigadores no habían precisado el calibre de la bala
homicida.
La acusación. En la guardia policial del hospital Alberdi, Mónica y Sofía
Sánchez, madre y hermana de Pablo respectivamente, acusaron a los hermanos Leonardo y Darío V.,
vecinos del mismo barrio, como los presuntos autores del crimen. Y, a partir de ese dato, los
investigadores empezaron a pensar que el asesinato habría sido consecuencia de una venganza.
Pero cuando una brigada de la comisaría 30ª quiso entrevistar a las mujeres para
tener más precisiones sobre la acusación, ellas dijeron que no iban a declarar ante la policía y
que todo "se va a arreglar entre nosotros", imponiendo el código del silencio y el ajuste de
cuentas.
Es que los dos jóvenes acusados por la familia de Pablo eran allegados a
Maximiliano Alfredo Romero, un muchacho de 23 años que fue asesinado de un disparo el pasado 2 de
noviembre en su vivienda de Pasaje 1 y Anchoris, en la misma villa La Cerámica. Por ese homicidio,
dijeron voceros policiales, están imputados y prófugos dos hermanos del menor ahora asesinado.
Sin embargo, ayer un cuñado de Pablo Sánchez dijo a este diario que el menor
"nada tuvo que ver con ese homicidio" y que "no hay ningún Sánchez vinculado a aquel hecho".
El otro asesinato.La muerte de Romero ocurrió a las 16.30 del domingo 2 de
noviembre cuando Rosario Central y Newell's Old Boys jugaban el clásico de la ciudad. Maximiliano
estaba en su vivienda junto a un amigo cuando arribaron al lugar dos muchachos y llamaron a la
puerta. Quien atendió fue el amigo del dueño de casa. Entonces, uno de los recién llegados lo
retuvo en la vereda mientras que su cómplice ingresó a la propiedad.
Allí, sin diálogos previos, el visitante extrajo un arma de fuego y "disparó
tres o cuatro veces", según las fuentes policiales. Uno de esos tiros alcanzó a Romero en el
abdomen y el muchacho se desplomó malherido al suelo mientras el agresor y su compinche huyeron del
lugar a la carrera.
Poco después, Romero fue llevado al hospital Alberdi y luego al Clemente Alvarez
donde lo operaron. Finalmente, el muchacho recaló en el hospital Centenario donde falleció la
mañana del lunes 3 de noviembre.
Entonces, fuentes de la Brigada de Homicidios sostuvieron que víctima y
victimario estaban enfrentados por "viejas rencillas y ya habían pelado fiero" la semana anterior
al homicidio, aunque no precisaron los motivos de ese distanciamiento.
Asimismo, el vocero dijo que Romero tenía un prontuario abierto por delitos
contra la propiedad y que sus atacantes cuentan con varios antecedentes penales. Esos atacantes
serían hermanos de Pablo Sánchez, el adolescente muerto la madrugada de ayer.