Tres meses atrás, un balazo calibre 9 milímetros en una pierna lo puso cerca de
la muerte. Para los investigadores de ese episodio ocurrido en la zona sur, aquello fue un ajuste
de cuentas con tintes de advertencia. El destinatario del contundente llamado de atención fue un
chico de 15 años conocido en el Fonavi de Grandoli y Lamadrid con el exagerado apodo de Triple 6,
forjado por sus numerosas entradas en las seccionales. "Era un atrevido, no respetaba a nadie y le
disparaba a cualquiera", lo describió un pesquisa. Ayer a la mañana, y cuando aún arrastraba
algunas dolencias de aquel ataque, la amenaza se cumplió: lo asesinaron de dos tiros por la espalda
cuando intentó escapar de una lluvia de balas.
Agotar el cargador. Sucedió entre las 8.30 y las 9 en uno de los pasillos
aledaños al edificio donde vivía, en Lamadrid 98 bis, entre Grandoli y Alice, en la zona sur de la
ciudad. La policía secuestró en el lugar una decena de casquillos de calibre 9 milímetros.
"Quisieron acribillarlo. Lo corrieron unos metros porque el pibe quiso esconderse en su casa y
vaciaron un cargador completo", describió un vocero de la pesquisa que es llevada adelante por la
Brigada de Homicidios y la seccional 11ª, con conocimiento del juez de Instrucción Hernán
Postma.
El chico asesinado se llamaba Alexander Javier Acosta y, según la policía, la
última vez que ingresó a la seccional 11ª fue el 19 de julio pasado, acusado de robar a mano armada
a dos comerciantes del barrio. Cuando lo capturaron tenía en su poder un revólver calibre 38 y
algunos objetos robados. Tras los trámites del rigor ante el juzgado de Menores, el pibe volvió a
su casa a las pocas horas. Una vez más, el sistema judicial para adolescentes en conflicto con la
ley penal volvió a exhibir sus falencias de forma tajante.
Ayer, es decir seis días después de haber pasado por la comisaría de su barrio,
Acosta se encontraba en uno de los pasillos que rodean la torre donde vive con su abuela, unas tías
y hermanos. Según testigos, estaba junto con un amigo. En un momento dado se acercaron otros tres
muchachos. Uno de los recién llegados vestía un buzo blanco con capucha. También tenía una gorra.
Esa persona, de acuerdo a las fuentes, desenfundó un arma de fuego y anunció: "A vos te la vamos a
poner". Entonces, Acosta comenzó a correr en dirección a su casa, pero su agresor literalmente
vació en la breve persecución el cargador de su arma. El otro joven que acompañaba a la víctima
huyó.
Tensión. El menor cayó herido con dos plomos en la espalda. A los pocos minutos
el Comando Radioeléctrico prestó auxilio de persona y lo trasladó al hospital Roque Sáenz Peña,
donde Alexander llegó sin vida. En ese momento lo acompañaba una tía. "El muchacho que estaba con
él cuando llegó el agresor dijo que no pudo ver mucho porque enseguida huyó. En el lugar había más
gente, incluso familiares del chico, pero nadie quiere hablar. La situación está bastante tensa en
el barrio. Habrá que esperar un par de días hasta que todo se afloje", indicó una fuente allegada a
la pesquisa.
Diabólico. A Triple 6 o Tres 6, un sobrenombre que refiere al "número de la
bestia", se lo mencionó al menos como partícipe del asesinato de Sebastián Galimany, ocurrido 19 de
enero pasado en Grandoli al 4900.
Entonces se dijo que Alexander acompañaba al autor material del crimen y también
se lo vinculó al ex jefe de la barrabrava de Newell’s, el Pimpi Camino, hoy preso junto a dos
de sus hermanos. De hecho, Acosta vivía en el mismo edificio que los Camino. "No estaba vinculado a
Pimpi. Sí era amigo del hijo, con el que salía de joda", sostuvo un vocero.
Según fuentes de la Unidad Regional II, el pibe tenía seis antecedentes penales
desde 2007 por robo, robo calificado y portación ilegal de armas. Los últimos tres eran de este
año. En febrero y en abril entró a la seccional 11ª acusado de intento de robo calificado, y el 19
julio cayó por asalto a mano armada. Los expedientes por esos y otros delitos cometidos
anteriormente se acumulan en tres juzgados de los tribunales provinciales.
El aviso. El 17 de abril pasado, Alexander Acosta salvó la vida de casualidad. Un
hombre lo atacó a balazos en Sánchez de Thompson al 100, también con una 9 milímetros. Una bala le
dio cerca de la ingle y le lastimó la vena femoral. Los investigadores creen que lo de ayer fue la
ratificación de un mensaje que el chico no entendió.