Los presos de Coronda no quieren compartir el pabellón con Baroni
Lo confirmó el director del penal. Según dijo, la conducta de los presos no se relacionó con el
caso particular del matador de Alejandra Cugno, sino con todos los sujetos que llegan acusados por
delitos contra la integridad sexual. Sin embargo reconoció que, en esta oportunidad, el pedido se
potenció porque todos conocían los detalles del suceso criminal.
17 de julio 2009 · 11:31hs
El director de la cárcel de Coronda, Gabriel Zelante, confirmó esta mañana que se generó un foco
de conflicto en el penal que conduce el pasado miércoles, día en que arribó José Luis Baroni,
el hombre sindicado como el asesino de la maestra Alejandra Cugno.
Según detalla el sitio
Notifé, el sujeto llegó hace un par de días al inmueble y, debido a la difusión
que logró el horrible crimen de la docente, todos los internos estaban enterados. “El caso de
Baroni recibió mucha prensa y todo el mundo está al tanto” señaló.
En ese sentido, un grupo de internos que se alojan en el pabellón al que fue trasladado
“El Puma”, como se hacía llamar el delincuente, anunciaron que comenzarían con medidas
de acción si no se lo aislaba del resto de la población carcelaria.
Para Zelante, esto no se relaciona con Baroni en particular sino, más bien, con el recibimiento
que en todos los penales se hace a quienes cometen delitos relacionados con la integridad sexual de
las víctimas. “Se enmarca en la generalidad de un hecho de esta naturaleza” acotó.
La crónica del arribo del -hasta ahora para la Justicia- sospechoso -aunque asesino confeso-
indica que el miércoles por la tarde se produjo el traslado y se ordenó el alojamiento en el
pabellón 11 donde residen los internos con problemas de convivencia. Ante ello, los delincuentes
comunes anunciaron que, si no era removido de allí, comenzarían con una huelga de hambre hasta que
se cumpla el pedido.
El director del instituto señaló que no se concretó la medida prometida ya que se escuchó el
reclamo y se lo ubicó en el ala 4, conocida como “Los Hermanitos”, donde también está
Juan Carlos Carrascal, el asesino de la docente Daniela Spárvoli.
Zelante reconoció que en el mundo carcelario, “hay una situación real” que se ejerce
sobre los detenidos por violaciones o abusos deshonestos en general, que “son mirados de
forma distinta”. Incluso mencionó que en los penales de Rosario y Piñero “hay
pabellones específicos para alojar a internos de estas características”.
Para el caso Baroni, esto se vio potenciado ya que “es un interno que no goza de mucha
popularidad. Todo el mundo sabía quién era y conocía los pormenores del delito” en el momento
en que ingresó a Coronda.