Buenos Aires.— Un hombre fue ejecutado de un balazo tras enfrentarse a tiros
con un encapuchado que lo interceptó cuando llegaba en auto y en compañía de su esposa a su casa de
la localidad bonaerense de Burzaco. Por la ferocidad del enfrentamiento, los investigadores creen
que pudo tratarse de una venganza y por eso echaron el ojo sobre las actividades de la víctima.
Un vocero de la pesquisa dijo que a metros de la casa donde vívía Rubén Oscar
Addati, de 59 años, había 17 vainas servidas de dos armas y esparcidas a lo largo de unos 100
metros, lo que hace presumir que el hombre se tiroteó con otros delincuentes previo a que un
tercero, que lo estaba esperando, lo ejecutara.
Dos jefes policiales dijeron que la clave para esclarecer lo sucedido será el
testimonio de la esposa de la víctima, Mercedes Maduere, una abogada penalista que fue testigo
presencial del hecho y que aún no declaró debido al estado de shock que sufrió. Lo único que contó
la mujer a la policía que llegó al lugar fue que su esposo vio que un hombre encapuchado y armado
se dirigió hacia él para matarlo y la hizo agachar adentro del auto para que a ella no le pasara
nada.
Ocurrió a las 23 del miércoles cuando Addati y Maduere llegaron en un Volkswagen
Passat a la puerta de su casa. Cuando el hombre accionó el control remoto para abrir el portón
eléctrico de la casa, vio venir a un hombre encapuchado que empuñaba un arma y que lo mató de un
tiro en la axila izquierda.
El jefe de la Departamental de Almirante Brown, Carlos Perillo, dijo que
“sin mediar palabra ni intentar interceptarlo, según los dichos de la señora, el agresor
descerraja un primer disparo”. El vocero agregó que el atacante escapó corriendo, aunque no
se descarta que un vehículo lo esperara en las inmediaciones.
Demasiado extraño. Perillo calificó como “llamativo” y
“extraño” que a pocos metros del lugar del crimen, y a lo largo de unos 100 metros, se
hallaran 17 vainas servidas de pistolas calibres 9 milímetros y 40. Ese hecho, sumado a que Adatti
llevaba consigo una pistola 9 milímetros a la que le faltaban tres proyectiles y a que su auto
tenía cuatro impactos, hace suponer que existió un enfrentamiento previo al asesinato.
Los investigadores no descartaron una emboscada, en la que Addati se enfrentó a
tiros con dos personas de auto a auto y cuando llegó a su casa fue ejecutado por un tercero. Sobre
el móvil del crimen, los pesquisas descartaron el robo y se orientan a una venganza: “Estamos
hablando de una circunstancia rarísima, donde no le sustrajeron nada y lo mataron”,
dijeron.
En este sentido, sostuvieron que podría estar involucrado algún delincuente en
alguna causa que manejaba la abogada Maduere, esposa de la víctima. “La fiscalía no puede
descartar ninguna hipótesis en un hecho de tan extrañas circunstancias en la que se produjo
esta balacera en semejante cantidad de disparos”. l (Télam)