Violencia

Linchamientos en Rosario: escenas que se vuelven cotidianas y generan una nueva grieta

Se repiten los casos de vecinos que atrapan y retienen a ladrones. Al menos dos hechos de este tipo resultaron mortales en los últimos tiempos. Situaciones de violencia muchas veces extrema que ponen a todos en peligro

Miércoles 07 de Octubre de 2020

No todas las situaciones son iguales, pero vienen siendo cada vez más recurrentes. En los últimos tiempos, se repitieron los casos de vecinos que atraparon y retuvieron a ladrones -a los que sorprendían en pleno robo- hasta la llegada de la policía. Si bien en la mayoría de estos hechos los presuntos delincuentes fueron golpeados, no en todos se puede hablar de linchamientos. Sin embargo, al menos dos de esos casos resultaron mortales y en otros los hombres golpeados terminaron internados con lesiones importantes.

Un caso significativo se registró el 24 de julio, cuando un adolescente de 16 años fue linchado por vecinos de la zona rural de Ybarlucea. Lo identificaron como uno de los tres delincuentes que el día anterior habían golpeado ferozmente a un jubilado para robarle, en su casa de Granadero Baigorria. El botín: dos ollas, un celular, una garrafa y un secarropas. El chico es uno de los tres hermanos a quienes les atribuyeron el bestial atraco al jubilado, que debió recibir 20 puntos de sutura en la cabeza por los golpes sufridos. El presunto ladrón debió ser llevado al Hospital de Emergencias Clemente Alvarez ya que sufrió la fractura de una de sus piernas por el castigo de los vecinos y quedó a disposición de la Justicia de Menores.

Un mes después, el 19 de agosto, Cristian Nahuel Alvarez murió luego de haber sido golpeado por vecinos y familiares de una mujer en cuya casa intentó refugiarse mientras escapaba luego de robarle una mochila a un obrero que trabajaba en una obra sobre el arroyo que divide San Lorenzo de Puerto San Martín. El ladrón cruzó por un puente y comenzó a saltar tapiales mientras era perseguido por la víctima y testigos del robo. Finalmente fue alcanzado en una vivienda donde al parecer se resistió a ser retenido y se trabó en lucha con un hombre. La pelea se tornó desigual y fue retenido hasta que la policía lo llevó a la comisaría 7ª de San Lorenzo donde murió un par de horas después mientras era fichado como presunto autor del robo. Por el hecho tres hombres fueron imputados de homicidio y dos adolescentes quedaron a disposición de la Justicia de Menores.

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La noche del 22 de agosto se registraron dos hechos con presuntos ladrones atrapados por vecinos. Alrededor de las 22.30, un joven de 24 años fue golpeado por vecinos luego de asaltar a un cadete de una empresa de delivery en inmediaciones de bulevar Seguí al 3700. Según indicaron fuentes policiales, Ricardo Adrián V. amenazó con un cuchillo al cadete para robarle la moto pero la víctima se resistió y comenzó a forcejear mientras el ladrón le tiraba cuchillazos que le provocaron algunos cortes. Mientras algunos vecinos llamaban a la policía otros se abalanzaron contra el asaltante que terminó siendo trasladado en un móvil policial hasta el Hospital Provincial donde quedó internado con la mandíbula fracturada.

El otro hecho de esa noche ocurrió en avenida del Rosario al 700, donde un joven llamado Nicolás P. fue retenido por vecinos que lo golpearon luego de sindicarlo como responsable de intentos de arrebato en la zona. Si bien llamaron a la policía, algunos le pegaron patadas y trompadas hasta que llegaron los móviles del Comando Radioeléctrico. El presunto ladrón también terminó internado en el Provincial con politraumatismos.

Los hechos de este tipo observaron una suerte de escalada durante el mes pasado. El 8 de septiembre, en Mitre al 1300, un hombre logró retener a un joven que pretendía robar herramientas de una camioneta y un grupo de testigos se acercó y comenzó a agredirlo. En ese marco un comerciante salió de su local salió a calmar la situación. “Me parece que no es la manera, la gente está muy enojada y es entendible, pero no es lo que tenemos que hacer, eso no es justicia sino venganza”, declaró el comerciante al prensa.

El 19 de septiembre dos jóvenes que circulaban en una moto por el barrio del Abasto fueron retenidos por un grupo de vecinos luego de chocar contra un vehículo y caer del rodado. Al parecer habían tratado de robarle a una chica que caminaba con un muchacho por Viamonte al 1200. El acompañante resistió el atraco, increpó a uno de los asaltantes que le mostró un arma, pero desistieron de cometer el robo.

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Los asaltantes siguieron su camino y aparentemente habían encontrado a otra mujer para asaltar cuando cayeron de la moto. Fue entonces que un grupo de vecinos se abalanzó sobre ellos y uno terminó con una fractura en uno de sus brazos, por lo que fue trasladado al Heca.

Al día siguiente, el 20 de septiembre, un hombre de 38 años fue duramente golpeado por vecinos de la zona Zeballos al 1600 luego de asaltar un comercio y a los clientes que allí se encontraban. Según testigos, el ladrón había ingresado armado al local donde se llevó la recaudación, celulares y otros artículos de valor. Como entre los clientes había una mujer embarazada eso generó la reacción de vecinos que pelearon con el ladrón y lo retuvieron hasta que llegó la policía. Según circuló por las redes sociales, el asaltante fue duramente golpeado e incluso lo dejaron desnudo.

Dos días más tarde un joven fue retenido por transeúntes que lo acusaban de un robo en Salta al 2200, casi en la esquina con Oroño. En este caso era la víctima del atraco quien retuvo al ladrón y lo mantenía sentado en la vereda a la espera de la llegada de la policía. “Yo no lastimo a nadie, como esos otros hijos de puta que matan. Yo no mato”, se defendía el asaltante según pudo verse y escucharse en un video registrado por una mujer que pasaba por allí, mientras la víctima le respondía: “Qué me decís, si me robás me arruinás. Andá a laburar”.

La escalada continuó dos días después, el 24 de septiembre, en Arroyito. Allí un grupo de vecinos organizó una protesta ante las cámaras de un noticiero para demostrar hartazgo por los robos que había en la zona. Ese día, minutos después de las 9 de la mañana, un ladrón había sido golpeado por vecinos luego de robarle el celular a una mujer.

El 28 de septiembre fueron dos los casos registrados. En Zeballos y San Martín, alrededor de las 13.30, una pareja retuvo a un joven que le había robado la bicicleta a una cadeta de Rappi. Según comentó una vecina, los captores no le pegaron al asaltante sino que lo retuvieron hasta que lo detuvo la policía.

Esa misma mañana, en la zona oeste de la ciudad, un hombre había intentado ingresar en una casa de Sívori al 5300 en inmediaciones de Matienzo y Eva Perón cuya dueña alcanzó a accionar la alarma comunitaria, lo que convocó enseguida a un grupo de al menos diez vecinos. “El tipo había dejado la moto en la puerta y se metió”, contó un testigo, que agregó que los vecinos retuvieron al ladrón hasta que llegó la policía.

Otro de los casos fatales ocurrió el miércoles 30 de septiembre y desembocó dos días después en la muerte de Franco Velázquez, de 25 años, como consecuencia de una serie de golpes que pudieron ser producto de un linchamiento. El confuso episodio, que está ahora en plena investigación, se originó la noche del martes 29 con el robo a punta de pistola de un Volkswagen Vento en Montevideo y Pedro Lino Funes. Horas más tarde el ladrón se comunicó con el dueño del vehículo para pactar su devolución a cambio de dinero, que acordaron para el día siguiente en Pasco al 5000, en un asentamiento junto a las vías del viejo ferrocarril Belgrano.

Según informara este diario, el dueño del auto llegó junto con su pareja en un Chevrolet Corsa gris y escoltado a la distancia por personal policial. Desde ese momento la historia adoptó versiones distintas: según denunció el dueño del VW, en el lugar se topó con el mismo delincuente que volvió a amenzarlo con un arma que incluso gatilló. Asustado, el denunciante aceleró el auto y chocó contra una casa. Entonces, dijo, vio cómo un grupo de vecinos se arremolinó en torno a Velázquez y lo golpeó sin piedad.

Si bien la dueña de la casa en la que se estampó el Corsa corroboró esa versión el padre de Franco sostuvo que su hijo no murió como consecuencia de un linchamiento sino que fue atropellado por el conductor del Chevrolet. Lo cierto es que Velázquez murió el 2 de octubre en el Heca y la autopsia que establecerá la causa de la muerte está programada para el próximo martes 13 de octubre.

La secuencia se sigue alimentando de hechos espontáneos. Este martes en Sarmiento al 900 un puñado de personas arremetió contra un joven al que estaban acusando de haber cometido un robo. En la escena, retratada en este diario, suele surgir una grieta entre quienes tratan de interceder contra la violencia, para que la situación se resuelva por mecanismos institucionales, y quienes invocan el presunto “derecho de haber sido alguna vez víctima de algo” para justificar las agresiones, aun cuando no participen. Por la tarde un grupo de jóvenes apresó a un muchacho al que acusaban de haberle sustraído el teléfono celular a una mujer en Catamarca y Alsina.

Son escenas que se vuelven cotidianas, dolorosamente cotidianas. La violencia crece a la par de la pobreza y la falta de oportunidades. Los mecanismos de seguridad preventiva fallan, no son suficientes. Y la ausencia del Estado da lugar a estos fenómenos extremos que, finalmente, ponen a todos en peligro.

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