“Venimos por las buenas. La próxima si no hay plata, hay balazos”, le dijeron la tarde del 3 de julio a un hombre de 31 años cuando se asomó a la ventana de su casa de Soldini porque el timbre no paraba de sonar. Eran dos hombres, uno alto y uno bajo, que le reclamaban el pago de una supuesta deuda. Al día siguiente la extorsión continuó en mensajes a su celular y de nada valió que bloqueara el número remitente. Lo volvieron a contactar desde otro teléfono para exigirle el pago de 5 mil dólares. La víctima denunció ese hostigamiento ante la policía y fue así que se armó un operativo de entrega controlada de dinero que derivó en la detención de cuatro personas por esa trama extorsiva.
Uno de los acusados había sido apresado en el momento de la entrega de dinero, el pasado 22 de julio. A partir de él la investigación llevó a otros tres detenidos en allanamientos de la semana. El viernes fueron conducidos a una audiencia en el Centro de Justicia Penal por la extorsión fallida. Manuel E., Víctor A. y Javier R. fueron imputados por el fiscal de Balaceras Federico Rébola como coautores de una tentativa de extorsión cometida desde tres celulares. La jueza Silvia Castelli les dictó la prisión preventiva hasta el 24 de octubre.
De parte de Manolo
La saga extorsiva comenzó a las 15.30 del pasado lunes 3 de julio. Juan escuchó que tocaban el timbre con insistencia en su casa de Soldini y asomó por una ventana de la plana alta. Vio a un hombre alto de chaleco negro y a otro bajo de buzo blanco y gorra que se movían en un Fiat Uno blanco. Estas personas le dijeron que iban de parte de un tal Manolo, con quien supuestamente tenía una deuda. Le dijeron que volverían al día siguiente con más gente a buscar entre 300 y 400 dólares y que si no entregaba esa plata iban a atacar a tiros la propiedad: “Venimos por las buenas, la próxima si no hay plata hay balazos”.
El martes comenzaron a mandarle audios y mensajes al celular en los que exigían cada vez más dinero hasta llegar a los 5 mil dólares. Juan bloqueó el número pero al día siguiente los mensajes llegaron desde otro teléfono: “Eu, ¿para qué me bloqueaste el otro celu? ¿Qué estás buscando? ¿Que vayan aquellos de nuevo?”. Los extorsionadores anunciaron que irían ese viernes a buscar los dólares y la víctima volvió a bloquearlos. No tuvo más noticias hasta que la tarde del 12 de julio volvieron a visitarlo los mismos desconocidos, esta vez vestidos con ropa de Rosario Central.
Mientras hacían ademanes de tener un arma de fuego entre la ropa, le dijeron que ellos no se metían con gente de bien pero necesitaban esta plata porque se la debían a Manolo. Le dejaron otro número para que se comunique. “Desconozco quién es este Manolo. Yo no tengo problemas con nadie y no le quedé debiendo plata a nadie. Les dije que esta es una casa de familia, que no debo plata, y ellos dijeron que iban a pasar de nuevo”, relató la víctima al realizar la denuncia policial. “No tenemos idea de quién puede ser esta gente. No debemos dinero a nadie”, dijeron sus familiares, quienes estiman que alguna persona conocida pudo aportar el teléfono de Juan a los apretadores.
La entrega
Desde su celular, efectivos de la Agencia de Investigación Policial (AIC) tomaron a partir de ese punto la negociación con los extorsionadores hasta pactar la entrega del dinero en medio de un operativo encubierto. El encuentro con un supuesto amigo de a víctima se acordó para el mediodía del sábado 22 de julio en Circunvalación y Presidente Perón.
“Estacione abajo del puente. El pibe se le va a arrimar”, instruyó el interlocutor a los policías. Los efectivos de civil se apostaron en un auto hasta que se acercó a ellos un muchacho de buzo negro y gorra blanca que se acodó en la ventanilla del acompañante. “¿Ustedes vienen de parte de Juan?”, les preguntó. Los efectivos dijeron que sí y le preguntaron a su vez si él iba de parte de “Manolo”. Ante la respuesta positiva le entregaron un sobre con dinero ficticio, lo dejaron partir por Presidente Perón hacia el oeste y a los pocos metros lo detuvieron cuando intentaba subir a un Volkswagen Up cuyo conductor escapó.
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Este joven de 21 años, Lautaro C., a quien le secuestraron el celular, dijo que vivía en situación de calle y que había hecho el trabajo para un conocido al que le dicen “Morocho”. Sostuvo que Morocho lo había cruzado en la calle y le había ofrecido 10 mil pesos a cambio de ir a cobrar una suma de dinero. Luego lo contactó por Instagram y lo pasó a buscar por la zona de las Cuatro Plazas. “Mientras estábamos yendo me dijo que esté tranquilo, que no iba a pasar nada. Me dejó en la dirección de abajo del puente. Estuve esperando más o menos una hora mientras se contactaba por WhatsApp con la persona que estaban extorsionando se ve, pero yo solamente hice eso”, declaró en la audiencia imputativa, días después de su arresto.
Allanamientos
El jueves de la semana pasada la AIC realizó cuatro allanamientos en Santiago al 5400, José Ingenieros al 7800, Juan Pablo II al 1200 y Jacobacci al 9100 de Rosario. En ese procedimiento fueron detenidos Manuel E., de 25 años, quien podría ser el aludido “Manolo”, y Víctor A., de 25. Les secuestraron cinco celulares. Uno de esos aparatos había sido usado para la extorsión. Luego fue detenido Diego R., a quien la semana pasada le revocaron la modalidad condicional que pesaba sobre él en una condena anterior.
Los tres fueron acusados de haber intervenido en el plan extorsivo junto a Lautaro C y de haber exigido hasta 5 mil dólares a la víctima, bajo amenazas de efectuar disparos a su domicilio. Según la imputación, Víctor A. fue quien contrató al joven encargado de retirar el dinero y lo llevó hasta el lugar pactado para la entrega. Es el titular registral del VW Up gris que se quedó esperando a unos 50 metros del lugar donde se realizó ese operativo, del que se dio a la fuga al advertir que había cerrado el acuerdo con policías.