fallo por emocion violenta

Le dieron 22 años de prisión por matar a su ex pareja: no fue femicidio

Un hombre fue condenado a 22 años de cárcel por asesinar a su ex esposa, hecho que cometió frente a sus hijos en su casa de la localidad bonaerense de Pilar a la que tenía prohibido acercarse, y esquivó la prisión perpetua por femicidio porque el tribunal consideró que actuó bajo "emoción violenta" y no medió "violencia de género".

Miércoles 01 de Noviembre de 2017

Un hombre fue condenado a 22 años de cárcel por asesinar a su ex esposa, hecho que cometió frente a sus hijos en su casa de la localidad bonaerense de Pilar a la que tenía prohibido acercarse, y esquivó la prisión perpetua por femicidio porque el tribunal consideró que actuó bajo "emoción violenta" y no medió "violencia de género".

Los jueces Federico Guillermo Ecke, Osvaldo Rossi y Julio San Martín dieron a conocer la condena que recayó en Brian Montenegro, de 22 años, único imputado por el crimen de Débora Díaz, de 28 años.

Un vocero judicial precisó que el juez San Martín reconoció que "no había pruebas concretas para demostrar que hubiera mediado una relación violenta y desigual de poder cuando víctima y victimario fueron pareja pero que sí había indicios de ello, por lo que votó en disidencia con sus pares, que dieron por probado el estado de emoción violenta" de Montenegro al momento de cometer el crimen.

La fiscal Carolina Carballido Calatayud había solicitado que se le aplicara la pena máxima del Código Penal por "homicidio doblemente agravado por el vínculo y por violencia de género", además de "desobediencia", ya que el joven violó la restricción perimetral que la Justicia le había impuesto para no acercarse a su ex mujer.

Carballido Calatayud aseguró que va a recurrir a la Cámara de Casación para apelar el fallo e insistir con el pedido que había realizado, en coincidencia con la familia de la víctima. "La violencia de género estaba acreditada. Débora había sido golpeada varias veces, se había separado, había una prohibición de acercamiento y un expediente en la Justicia de Familia donde un psicólogo dijo que era víctima de violencia doméstica", agregó.

Además, la fiscal afirmó que "salvo en una réplica del alegato, en ningún momento del juicio se habló de emoción violenta y tampoco se reveló ningún hecho que en ese momento le haya hecho perder los frenos inhibitorios". La defensa sólo había planteado que había que bajarle la pena porque era un chico joven.

El hecho se registró la noche del 22 de febrero de 2016 en una casa de Villa Astolfi, partido de Pilar, donde se encontraba Díaz con sus hijos de 11 y 6 años y un bebé fruto de su relación con Montenegro.

Unas horas antes de cometer el crimen, el joven ya le había advertido a una hermana de la víctima que la iba a matar cuando pasó caminando frente a la casa con una botella de vino en la mano.

Según los investigadores, Montenegro había sido excluido de su hogar por orden judicial y tenía una restricción de acercamiento desde 2015 ya que Díaz lo había denunciado por reiteradas golpizas. A pesar de eso, el hombre desobedeció la prohibición en reiteradas oportunidades pero nunca fue denunciado ni por la víctima ni por su familia.

Montenegro logró ingresar por la fuerza en la casa e increpó a la mujer, a quien encerró a los empujones en una de las habitaciones, donde le asestó seis puñaladas con un cuchillo en el tórax y en la espalda. En medio del ataque el hijo mayor de Díaz logró escapar corriendo de la vivienda para pedir ayuda e incluso la propia Débora alcanzó a salir de la casa malherida, aunque falleció poco después en la vereda frente a los menores.

Montenegro había sido excluido de su hogar por orden judicial y tenía una restricción de acercamiento desde 2015

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario