Policiales

Las escuchas que llevaron tras las rejas a un tío de los hermanos Funes

Pablo David Miranda fue apresado días atrás acusado de seguir conduciendo las acciones de la banda, diezmada por muertes y arrestos.

Domingo 22 de Julio de 2018

"El que estaba como víctima ya no está más". La frase fue detectada en escuchas a un tío de los hermanos Alan y Lautaro Funes, detenidos en la cárcel de Piñero por liderar una asociación ilícita en los barrios Tablada y Municipal, quien fue imputado la semana pasada por continuar con los negocios ilícitos de la diezmada banda. Ese comentario, para la Fiscalía, alude a un apriete sufrido por el único testigo del crimen de Marcela Díaz, ejecutada el 14 de enero. Ese testigo era el novio de la víctima, fue baleado en el mismo ataque y apuntó sin dudar a Alan Funes y su pareja como los homicidas. Pero luego se retractó en una audiencia realizada el mes pasado, cuando respondió a todas las preguntas del juez y el fiscal diciendo que no se acordaba de nada. La acusación cree haber encontrado el motivo de esa marcha atrás, en los diálogos interceptados al tío de Alan.

Las intervenciones telefónicas a Pablo David Miranda, quien quedó preso como miembro de una asociación ilícita conducida por los hermanos Funes y el clan Ungaro, fueron acopiadas por al menos tres meses y son el núcleo de la acusación en su contra. Las referencias a amedrentamientos de testigos son en ellas tan recurrentes como las alusiones a la provisión de armas y municiones (ver aparte). La fiscal Viviana O'Connel seleccionó entre las escuchas 16 diálogos que dan cuenta de esas situaciones y los leyó en una audiencia el martes pasado en el Centro de Justicia Penal, cuando el juez Héctor Núñez Cartelle le dictó a Miranda la prisión preventiva por dos años.

Idas y vueltas tribunalicias

La primera semana de feria tuvo a la familia Funes en el centro de la actividad judicial. Dos días después de la imputación a Miranda, sus sobrinos Alan y Lautaro fueron a una audiencia de hábeas corpus a pedir que los retiren de las celdas de resguardo, adonde ellos mismos habían pedido que los llevaran ante el temor de un ataque. Un juez hizo lugar al pedido con especiales recomendaciones al Servicio Penitenciario dado el precedente de Ariel "Tubi" Segovia, un adversario de los Funes asesinado en abril por sus compañeros de celda en la cárcel de Coronda.

El viernes, en tanto, un joven de 22 años llamado Damián Oscar Enrique O. quedó en prisión domiciliaria como coautor del homicidio de Jonatan "Bam Bam" Funes, quien tenía 28 años y fue asesinado el 5 de febrero cuando salía de visitar a sus hermanos Alan y Lautaro de la cárcel de Piñero. Iba hacia Rosario en un Audi negro cuando lo emboscaron tres sujetos en una Ford EcoSport y lo acribillaron. Un mes antes su hermano Ulises, de 23 años, había sido abatido desde un auto frente a un pasillo de La Lata.

Esa cadena de ataques reactivó las escuchas a allegados a los Funes. Entre ellos Miranda, de 41 años y sin antecedentes penales. Su hermana Mariela fue asesinada el 11 de marzo de 2016 en la puerta de su casa de Ayacucho y Centeno. Por esa ejecución sus hijos culparon a la familia Caminos, con la que mantienen una vieja rivalidad. Las escuchas que incriminan a Miranda van de febrero a abril. En la mayoría habla con Brisa Amaral, amiga de Jonatan y única testigo de su muerte que está presa desde abril por integrar la organización y fue procesada en mayo por narcotráfico.

Órdenes precisas

La fiscal Viviana O'Connel advirtió en esas conversaciones que Alan y Lautaro "dan órdenes desde Piñero para garantizar la venta de estupefacientes o para asegurar territorios mediante el uso de la violencia". Para la acusación, "David", como aparece en las escuchas, es quien se habría encargado de la distribución de armas y municiones para la defensa de los búnkers desde que sus sobrinos están detenidos.

Una de las charlas que le atribuyen parece aludir al crimen de Marcela Díaz. La mujer de 36 años estaba amenazada de muerte y fue ejecutada la noche del domingo 14 de enero, cuando salía de su casa en pasaje Lejarza al 5600. Cerca de las 23 iba como acompañante en una moto Honda Falcon negra conducida por su pareja, Nahuel G., de 25 años, cuando se acercó un Volkswagen Suran desde el que les dispararon.

La mujer murió allí mismo. Su novio recibió un tiro en una pierna y sobrevivió al ataque simulando estar muerto. En las primeras horas, cuando se recuperaba del disparo en un hospital con custodia policial, no dudó en señalar a Alan Funes y su novia como los atacantes. Díaz era la hermana de "Tubi" Segovia y su muerte fue a una semana exacta del crimen de Ulises Funes. Según testimonios, la mujer habría ido en el auto desde el cual le tiraron a Ulises.

La hipótesis judicial es que Alan habría matado a la hermana de su rival para vengar la muerte de su hermano. Diez días después de ese crimen, Alan y su novia Jorgelina Selerpe fueron detenidos mientras dormían en un Fonavi de Callao al 3900. La policía dijo haber encontrado el arma homicida en el baño. Alan replicó que se la plantaron.

El caso aparece mencionado en una escucha del CD 221, cuando David Miranda llamó a Jorgelina para comentarle que estaba "solucionando un par de cosas" y anunciarle una novedad: "El que estaba como víctima no está más". Entonces ella, desde prisión, pregunta: "¿Por el que estamos acá?", aludiendo al parecer a Nahuel G. "Exactamente", responde el tío de Alan.

Para la fiscal O'Connel, ese diálogo explica por qué el novio de Díaz se retractó el mes pasado. Fue en una audiencia para asegurar prueba, en este caso su propio testimonio, antes del juicio oral. Temeroso y cara a cara con los sospechosos, repitió 40 veces la misma respuesta ante las preguntas de un fiscal: "No me acuerdo de nada".

Ese giro imprevisto, para la Fiscalía, se explica por aquel diálogo captado entre Miranda y Selerpe. En otras escuchas ambos conversan sobre estupefacientes y manejo del dinero e incluso mencionan la suma de 40 mil pesos. Y aluden más de una vez al seguimiento de testigos. "Cuando lo agarre lo voy a agarrar a corchazos", dice Jorgelina en otra charla. Miranda contesta: "Al gil le sacaron la custodia. Ahora en un rato voy a pasar por ahí para ver".

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