Buenos Aires.- La Cámara del Crimen porteña anuló hoy la resolución por la que el
juez de instrucción Luis Rodríguez había decidido que la causa por la llamada “batalla de los
quinchos” entre barrabravas de River Plate no prescribiera y lo apartó del expediente,
indicaron fuentes judiciales.
La medida fue adoptada esta tarde por la sala IV del tribunal, que en duros términos también
resolvió que el expediente sea enviado a otro magistrado y sea éste quien defina si la
investigación debe cerrarse o no.
Distintos informantes señalaron que los camaristas Alberto Seijas, Alberto González y Marcelo
Lucini consideraron que el juez se pronunció “sin fundamentos suficientes” para que la
causa siga abierta.
Por eso, anularon todo lo que había resuelto y no sólo lo separaron de esta investigación, sino
de otra que tiene a su cargo por incidentes ocurridos en el playón del Monumental en 2007.
La sala IV se pronunció contra la decisión de Rodríguez luego de que el 8 de octubre pasado, la
defensa de Adrián Rousseau, sindicado ex líder de una de las facciones la barra Brava de River
“Los borrachos del tablón”, realizó un informe en el que insistió en que la causa debía
prescribir.
El abogado Ignacio Irurzun consideró que la última medida adoptada en el expediente para
interrumpir la prescripción fue la declaración indagatoria tomada el 16 de mayo de 2007, de lo cual
ya pasaron más de dos años.
“Dado que desde dicha fecha hasta el presente no se cuenta con el correspondiente
requerimiento acusatorio de elevación a juicio, único paso procesal prescripto por la ley para
adjudicar capacidad interruptiva, el plazo legal ha operado”, argumentó el abogado, que
también defiende al presunto barrabrava Alex Decoste.
Los mismos fundamentos utilizaron los abogados de los hermanos Alan y William Schlenker y de
Cristian Ghisletti, todos procesados en este expediente.
El episodio que originó la causa ocurrió el 11 de febrero de 2007, cuando los grupos de
barras liderados por los hermanos Schlenker y por Rousseau se enfrentaron en el sector de parrillas
del estadio Monumental, en momentos en que había socios con sus familias, antes de un partido entre
el club local y Lanús.
El 16 de mayo de ese año, el juez de instrucción Mauricio Zamudio indagó por ese hecho a todos
los imputados, a quienes procesó por lesiones leves en riña y por infracción a la llamada ley De la
Rúa, que castiga a quienes instiguen a la formación de grupos violentos en espectáculos
deportivos.
Las defensas apelaron y la Cámara del Crimen confirmó los procesamientos por las lesiones, pero
anuló los que correspondían a la violación de la ley De la Rúa.
Seis meses después, en agosto de 2007, se produjo el crimen de Gonzalo Acro, que recayó en el
juzgado de Rodríguez, a quien también se le enviaron las causas en las que estaban involucrados
otros presuntos barrabravas.
En dos ocasiones Rodríguez indagó y procesó, tal como su colega Zamudio, a los acusados por
infringir la ley De la Rúa pero, en todos los casos, la Cámara del Crimen dejó sin efecto el
agravante de la instigación a cometer hechos violentos.
Irurzún planteó la incompetencia de Rodríguez para seguir entendiendo en el expediente, puesto
que las lesiones leves en riña, única imputación que los camaristas habían dejado en pie, son un
delito menor que corresponde al fuero correccional y no al de instrucción.
El juez admitió que el abogado estaba en lo cierto, pero "por conexidad” se opuso a
entregar la causa, ya que los mismos imputados aparecían en otros expedientes que tiene a su
cargo.
Rodríguez solicitó al fiscal José María Campagnoli que emitiera su opinión sobre el planteo de
incompetencia de Irurzun y además le reclamó que requiriera la elevación a juicio del caso.
El representante del Ministerio Público se opuso a declinar la competencia a la justicia
correccional, pero omitió requerir la elevación a juicio de la “la batalla de los
quinchos”, lo que hubiera interrumpido la prescripción.
(Télam)