Policiales

Irrumpen en una humilde pensión y matan a un hombre a quemarropa

"¿Quién fue el que le pegó?", gritaban los cinco o seis intrusos mientras pateaban las puertas de las habitaciones en busca de la víctima.

Martes 18 de Septiembre de 2018

La noche del domingo parecía tranquila en una pensión humilde de Andreu al 1900, en Villa Gobernador Gálvez, hasta que sobre las 2 de la mañana seis personas armadas ingresaron por un portón desvencijado y comenzaron a patear puertas preguntando por el "Pela". El hombre buscado estaba en su dormitorio donde los intrusos entraron, lo insultaron y le pegaron. Luego apoyaron un revólver en su mejilla derecha y percutaron una vez. Un solo tiro y Antonio Pintos, de 40 años, quedó tirado boca arriba en medio de su sangre. Su mejilla derecha estaba "estrellada", según el forense y el cráneo del mismo lado había estallado. Vivía solo aunque esa noche estaba con él un muchacho del barrio.


La pensión es en rigor un terreno donde alguna vez construyeron cuatro piezas y un baño que dan a un pasillo central de unos seis metros de ancho. El dueño del lugar vive en la última habitación y Pela vivía en la segunda del lado izquierdo. En un horario impreciso entre la 1.30 y las 2 un auto se detuvo en la puerta de la pensión y bajaron "entre cinco y seis hombres. Dos armados con revólver, uno con una pistola, otro con un machete y otros con palos y martillos", según contaron ocasionales testigos de la cuadra, que los vieron bajar a los gritos y muy enfurecidos; "muy violentos".

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El frente de la pensión donde ocurrió el homicidio.
El frente de la pensión donde ocurrió el homicidio.

Pateando puertas

Apenas atravesaron el portón oxidado de entrada al predio patearon la puerta de la primera pieza del lado derecho y de otra ubicada enfrente, donde un cartel pintado a mano y con trazos de pintura azul sobre la puerta anuncia "Jesús es mi familia". Mientras pateaban puertas y ventanas repetían una pregunta a los gritos: "¿Quién fue el que le pegó?". Una vecina intentó salir de su pieza pero uno de los hombres, al que dijo no haber visto, le apuntó con un martillo y descerrajó un golpe a la puerta. Ella se encerró "muerta de miedo" y no salió más de su habitación.

Pela estaba con Axel, un chico del barrio a quien agarraron de los pelos y le pusieron un revólver en la cabeza y le dieron un culatazo. "Yo no fui", dijo el joven. Después fueron por Pela; le gritaron e insultaron para luego apoyar un revólver en su mejilla derecha y disparar.

La incursión no se extendió por más de cinco minutos. Los intrusos salieron por el pasillo y se subieron a un auto, posiblemente un "Chevrolet prisma color oscuro", apuntó un vecino. Pero antes de irse uno de los agresores dijo una frase que definió la muerte y tal vez el motivo: "Yo soy Tatu de La Paloma", gritó a modo de mensaje.

Cuando los asesinos huyeron los vecinos de la pensión se pararon en la puerta de la pieza de Pintos. "¿Estás bien Pela? ¿Qué paso?", preguntaron. Pintos estaba boca arriba. "Roncaba y no podía respirar", recordó un testigo.

Cuando llegó la policía en la pieza de cuatro por cuatro donde había un televisor viejo, colchas usadas y una bandera de Rosario Central, secuestraron tres celulares Samsung, un chip de la empresa Personal y una tarjeta de memoria. Los teléfonos tenían alguna avería en su funcionamiento, la pantalla rota o la batería desencajada.

Crimen pensión en VGG

Electricista

En su DNI Pintos tenía domicilio en Libertad al 300 de Villa Gobernador Gálvez, lo que llevó a suponer que a partir de un problema personal se estaba "escondiendo en la pensión", como expresó una fuente policial. Lo cierto es que vivía allí hace "no menos de tres años" y todos lo conocían en la cuadra.

Trabajaba haciendo changas como electricista, era divorciado y tenía "uno o dos chicos", dijo un vecino de la pensión. "El domingo pasó el día durmiendo y sobre las 0.30 se levantó. Fue al baño y puso ropa a lavar. Estaba tranquilo y era un hombre muy reservado, así que sólo hablaba lo necesario", agregó.

Al parecer esta semana "fue el cumpleaños de uno de los hijos y él fue a la casa de su ex mujer con una torta, pero al rato volvió a la pensión y contó que ella no le había dejado ver a su hijo y comimos la torta", dijo otra vecina.

Una amiga de Pela que vive a pocas cuadras pasó por la pensión ayer a la tarde para averiguar dónde lo velaban. "Era flaquito y no medía más de 1,65 metro. No sé por qué le decían Pela porque tenía pelo largo. Era fanático de Central pero no iba a la cancha casi nunca y no sabemos qué pudo haber pasado. No era de pelearse con nadie y en este último tiempo menos. Parecía no tener líos" arriesgó su amiga.

Los pesquisas buscaron cámaras de vigilancia en la zona, pero no las hallaron y arriesgaban todo tipo de hipótesis sobre el ataque. "Es raro que uno que se fue haya dicho que era un tal Tatu, al que tampoco se conoce por ahí. Podría ser que se peleó o le pegó a alguien, porque eso es lo que preguntaron los atacantes al llegar y además no sabían en qué pieza vivía. Pero todo es parte de la investigación", afirmó un pesquisa.

El crimen es investigado por el fiscal de Homicidios Luis Schiapa Pietra.


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