Buenos Aires.— La Justicia trata de determinar si alguien indujo al
suicidio a Ariel Vilan, el gerente de una de las farmacias que pertenecería a Sebastián Forza, uno
de los tres empresarios asesinados el 13 de agosto pasado en General Rodríguez, así como las
razones que lo llevaron a tomar esa decisión. Así lo revelaron ayer fuentes judiciales, que
precisaron que las pruebas "parecen confirmar que la muerte de Vilan fue un suicidio, porque nadie
vio que alguien lo acompañara en los momentos previos" a que su cuerpo cayera al vacío el domingo,
desde el 9º piso del edificio en el cual viven su madre y su hermano y al cual él se había mudado
días antes, después de recibir amenazas. En tanto, anoche agentes federales allanaron tanto la
farmacia de Vilan, ubicada en el barrio porteño de Flores, como su departamento, en busca de
documentación para la causa.
La muerte de Vilan sumó más misterio en torno al triple
crimen de Sebastián Forza, Damián Ferrón y Leopoldo Bina, quienes desaparecieron el 7 de agosto y
cuyos cuerpos masacrados a balazos aparecieron seis días más tarde en un zanjón cercano a una ruta
de General Rodríguez. Sobre los homicidios, los investigadores siguen la pista del tráfico de
medicamentos ilegales y la comercialización de efedrina a narcotraficantes afincados en el país,
elemento utilizado como precursos en la producción de drogas sintéticas.
Antes de matarse, Vilan dejó una confusa carta escrita con
lápiz en un recetario médico en la que decía fundamentalmente: "Esto es increíble, no se puede
creer. Si realmente están investigando, por favor háganlo bien, pero no confundan las cosas".
Nada que ver. En tanto, Solange Bellone, la viuda de Sebastián Forza, sostuvo
ayer que Vilan no era testaferro de su marido y que "no tenía relaciones" con ellos. También evaluó
que el joven se habría matado porque "tenía muchas deudas y se vio reflejado en lo de Sebastián,
que también tenía deudas".
Si bien las primeras pesquisas apuntan a un suicidio, el
fiscal Marcelo Solimine trata de determinar si las causas que llevaron a Vilan a esa decisión
fueron inducidas —delito de "instigación al suicidio"— y, en tal caso, qué conexión
tiene con el triple crimen.
Tras enterarse de asesinato de los tres empresarios, Vilan
abandonó su departamento de Las Cañitas y se fue a vivir con su madre. Y en los últimos días habría
manifestado su preocupación por lo que ocurrió con Forza y reiteraba que no tenía nada que ver con
el hecho.
En ese marco, el abogado de las familias de Ferrón y Bina,
Miguel Angel Pierri, desmintió que Vilan haya estado reunido con Forza el 7 de agosto, día en el
que desaparecieron los empresarios asesinados y estimó que sus defendidos "llegaron tarde al
negocio" que supuestamente ya realizaba Forza, y "lo pagaron con sus vidas".
Alguien sabe. Para Pierri hay una persona que sabría más de lo que dice: el ex
policía José Luis Salerno, dueño de una droguería en la que trabajaba Ferrón. En ese marco, las
fuentes señalaron que familiares de Ferrón llamaron a Salerno para avisarle cuando el muchacho
desapareció, ante lo cual el ex policía habría dicho "avísenme si necesitan algo", con un presunto
tono de preocupación.
Asimismo, se supo que miembros de un grupo de narcos
denominado "La Banda del Rey" fueron detenidos en un operativo realizado hace tres años en un
departamento lindero al de Vilan, en el barrio Las Cañitas. El dato fue recordado por Gendarmería
Nacional, que señaló que en ese procedimiento se secuestraron mil dosis de LSD y pastillas de
éxtasis. l (DyN)