Cuando entre 1917 y 1918 Amedeo Modigliani realizó una serie de retratos de
mecenas y amigos jamás imaginó que por una obra suya pudiera alguna vez obtenerse una fortuna. El
pintor bohemio, que murió jaqueado por la tuberculosis y la necesidad, tampoco habría atinado a
pensar que uno de sus cuadros, valuado por estos días en más de 15 millones de euros, iría a ser
robado en Europa y rastreado en Sudamérica casi un siglo más tarde.
Pero es lo que ocurrió. En 1987 un retrato en óleo del artista fue sustraído de
un museo de Milán y 22 años después buscado en Argentina. Más precisamente en cinco domicilios de
Rosario y Villa Constitución que fueron allanados el viernes. El cuadro en cuestión se llama
"Retrato de un hombre", es un lienzo de 83 por 45 centímetros. Sólo se halló una excelente replica
colgada en el estudio céntrico de un abogado rosarino, quien dijo haberla adquirido en 1995.
Detrás de la frustrada búsqueda existe una investigación que descubre una
sabrosa historia sobre el tráfico ilícito de bienes culturales, el tercer negocio clandestino
internacional por detrás del de las armas y el de las drogas.
Desde junio de 2002 la oficina de Interpol en Argentina tiene un espacio en su
sitio web de Protección del Patrimonio Cultural (interpol.gov.ar/patrimonio.asp).
Robo en Milán. En 1987 "Retrato de un hombre" fue robado del Museo de Arte
Contemporáneo de Milán. Por aquellos días se estimaba que valía unos 10 millones de dólares. Por un
hecho casi fortuito en 2007 la policía italiana —los caravinieri— y una de sus
divisiones de expertos en arte se toparon con un dato sobre el óleo sustraído.
Fue al detener, tras un allanamiento en el norte italiano, a un empresario que
colecciona obras de arte, sin discriminar su procedencia.
El coleccionista italiano, quien había sido denunciado por comprar una obra
robada, contaría a los caravinieri que le habían ofrecido "Retrato de un hombre". La propuesta, que
estuvo en pie hasta hace dos meses, había sido sostenida desde una cuenta de e-mail cuyo contacto
estaba en Argentina y era una persona residente en Rosario. De la causa surgió que el oferente
representaba a los herederos de un millonario que había comprado la pintura.
Desde febrero pasado los expertos de arte de la policía italiana trabajan en
conjunto, vía Interpol, con la Delegación Rosario de Policía Federal. La pesquisa se concentró
sobre cinco domicilios que fueron allanados el viernes a partir de un exhorto internacional que
emitió la Fiscalía de Milán al juez federal de Rosario Marcelo Bailaque.
Por la mañana, los federales rosarinos requisaron en Rosario domicilios en
Catamarca al 1500 y 1800 y Juan B. Justo al 8800. También inspeccionaron dos de Villa Constitución:
Urquiza al 1800 y San Martín al 2000.
En uno de esos domicilios estaba colgado prolijamente, en pared preferencial,
una excelente réplica de "Retrato de un hombre". De allí los pesquisas también secuestraron
documental que incluía fotos del cuadro original y un expediente de 1999, tramitado en el Juzgado
Civil y Comercial Nº 11 de Rosario. Pero la pieza legítima no estaba en ninguno de los lugares
allanados.
A partir de este legajo los pesquisas pudieron reconstruir una sabrosa historia
del Modigliani en Rosario.
Lo vi tirado ahí. El 26 de febrero de 1999 en el Juzgado Civil y Comercial Nº 11
de Rosario se presentó Omar L., un hombre que llegó con un cuadro bajo el brazo. Omar L. dijo que
conducía por una ruta aledaña a Rosario y al costado de la banquina vio un cuadro tirado. Detuvo su
vehículo, lo levantó y se lo llevó.
Luego fue hasta los Tribunales provinciales y pidió que se publicara en el
boletín oficial sobre el hallazgo. Adujo que quería saber si se ofrecía recompensa. Según
explicaron fuentes allegadas a la causa, la recompensa suele fijarse en el diez por ciento del
valor del objeto. El magistrado hizo publicar el hallazgo durante 30 días.
A la semana de la publicación, según fuentes de la causa, llegó al juzgado el
abogado Oscar L., quien exhibiendo una factura de 1995 dijo ser dueño del cuadro. Aseguró que lo
había comprado en un local de Córdoba al 1800, que lo había perdido y que quería pagar la
recompensa para recuperarlo.
El juez ordenó una constatación, por intermedio de un especialista del museo de
Bellas Artes de Capital Federal, para determinar si la pintura era original. Esto no le gustó ni a
quien decía ser su dueño ni a quien la había encontrado.
Aunque ambos cuestionaron al magistrado, la obra fue sometida a dos peritajes.
Uno, de parte, a cargo de un artista plástico rosarino, que definió que la pieza no era original.
Otra, ordenada por el juez, fue hecha por el especialista porteño, quien destacó que aunque la obra
no era original guardaba gran parecido con un Modigliani. Todo terminó cuando el abogado Oscar L.
le pagó a Omar L. 300 pesos como gratitud por habera hallado el cuadro al costado de la ruta.
En Rosario sólo se halló una réplica. Pero entre los investigadores campea la
idea de que el auténtico objeto de la búsqueda, como la copia, acaso también esté aquí. O que
alguien haya concebido una estafa a partir de un duplicado.