La investigación por el asesinato de Enzo Moreno, que tenía 16 años cuando el pasado 5 de abril fue baleado en una plaza de la zona oeste, avanzó hasta el momento a la imputación de un joven señalado como presunto autor de los balazos mortales. El paso a paso que condujo a esta detención muestra el trasfondo de un grupo de jóvenes del mismo barrio que iban juntos a la escuela y ahora están mencionados como sospechosos de un crimen. Los vecinos de la zona refieren a una compleja trama de violencia que se afirmó y alcanzó a nuevas generaciones.
La imagen que le quedó a los testigos del asesinato de Enzo Moreno fue la del Citroën C3 bordó que antes del hecho pasó varias veces por el lugar. De ese vehículo se bajó un pibe que corrió en dirección a Enzo y desenfundó un arma de fuego. El primer balazo dio en una bolsa de arena, los otros dieron en el chico que cuando quedó tendido en el suelo fue rematado. Todo ocurrió a la vista de los amigos con los que Enzo jugaba a la pelota y de los vecinos que tomaban fresco.
La hipótesis que por ahora maneja el fiscal Ademar Bianchini, si bien está centrada en la mecánica del ataque, apunta como posible móvil a una pelea previa que Enzo tuvo con un joven. Algunos relatos que reúne la investigación ubicaron a este chico en el auto del cual descendió quien mató a Enzo. Lo vieron en el asiento trasero, recostado. En tanto otros detalles apuntaron a los demás participantes: el tatuaje en el cuello de otro que iba en el auto, el lunar en la mejilla izquierda del que disparó.
El viernes pasado un operativo policial allanó una vivienda de Lima al 2800, a unos 400 metros de donde ocurrió el crimen. Allí detuvieron a uno de los chicos mencionados como parte del grupo que iba en el auto, quien para el fiscal Bianchini fue el que disparó. Además secuestraron una pistola, una ametralladora Pam 2 y más de 200 cartuchos. Tanto las balas como las armas eran calibre 9 milímetros.
Valentín Mauro P., el joven de 19 años detenido, fue imputado el lunes por los delitos de homicidio agravado y portación ilegal de armas y quedó en prisión preventiva por 90 días. Tanto él, como quienes fueron mencionados de estar en el Citroën bordó, aparecen en la investigación relacionados a un "transero" del barrio a quien identifican como "Facu".
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Esos chicos iban juntos a la escuela de la zona, la Marcelino Champagnat ubicada en Rueda al 4500 a metros de donde mataron a Enzo. Si bien desde la institución confirmaron que los chicos cursaron allí, indicaron que eran "del montón" y que no había alguna particularidad en relación a su paso por la escuela.
Para Ezequiel Torres, abogado defensor del joven imputado, el tiempo demostrará que él no fue quien disparó, ni que tampoco estaba en la escena. Incluso afirma que el chico no es amigo del joven con el que Enzo se habría peleado. Indica, en cambio, que el día del hecho Valentín P. estaba con su novia embarazada en una consulta médica.
Una zona marcada por la violencia
Consultada por este diario una persona de la zona que pidió no ser identificada indicó que en esa zona en la que limitan los barrios Villa Banana y La Boca se afirmó la competencia entre familias dedicadas a la venta de drogas a baja escala. La violencia suele aparecer como el recurso a mano cuando tal competencia se transforma en disputa.
"Acá es 'vos no te metas en mi territorio y yo no me meto en el tuyo'. Si cruzan la media cuadra que los separa ya empiezan los problemas", explicó esta persona. De esa manera graficó una especie de terreno delimitado por fronteras no tan claras sino más bien vinculadas a determinadas calles. En este caso, describió, la disputa se abre entre quienes manejan calle Lima y quienes pisan fuerte en Valparaíso.
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Sobre el joven imputado como autor del homicidio de Enzo Moreno, así como sobre el grupo al que lo vinculan, contó que se criaron en el barrio y la mayoría de vecinos los conoce de toda la vida. "Acá cerca hay una plaza y ahí empezaron a hacer grupo. Les ofrecen droga, plata, entran ese círculo y se van de las manos de sus familias", detalló.
Para el fiscal Ademar Bianchini no hay, al menos por ahora, evidencias que relacionen al asesinato de Enzo a un trasfondo distinto al que se habla desde un principio, que es aquel de la pelea previa del chico con otro. Lo que sí llamó la atención fue la magnitud de la reacción que acabó con un adolescente acribillado, como también el secuestro de armas muy potentes y la gran cantidad de municiones en la casa del joven imputado.
Son dos certezas de las pocas que aparecen hoy tras un crimen resonante. Pueden sugerir un trasfondo más profundo que una pelea entre adolescentes, así como también pueden ser indicadores de un tiempo en el que abundan las armas y su uso para saldar conflictos de toda índole. De cualquier modo también definen el contexto del asesinato de un chico de 16 años.