Policiales

Una barriada llora el asesinato a balazos de un pibe mientras jugaba a la pelota

"Era un nene bueno", recordaron los vecinos de Avellaneda Oeste a Enzo Moreno, que tenía un retraso madurativo. Nadie se explica por qué ocurrió algo así

Martes 06 de Abril de 2021

Buena parte de Avellaneda Oeste, barriada empobrecida de zona sudoeste, llora la muerte por asesinato mafioso a balazos de un pibe de 16 años. Enzo Oscar Moreno tenía esa edad pero los vecinos lo describen como “un pibito que tenía mentalidad de nenito. El solía jugar con niños más chicos, aunque era de contextura grandota. Era un nene bueno”, explicó una doña del barrio. A Enzo un sicario lo cazó, literalmente, el lunes pasadas las 18 mientras jugaba a la pelota con otros nenes de la cuadra en un potrero de calle 1113 (paralela a Lejarza) al 4300. “Un hombre todo vestido de gris se bajó de un Citroën C3 bordó y le disparó. Enzo corrió un par de pasos y cayó. El tipo lo persiguió y cuando estaba en el piso lo remató. La madre contó que encontraron 19 vainas y que al Enzo le pegaron 16 balazos, varios en la cabeza”, contó una vecina. Vivir y morir en Rosario. Ninguno de la docena de pibitos que jugaban con Enzo pudo dormir anoche. Otro homicidio para la historia.

Avellaneda Oeste, también conocida como Villa La Boca, es un barrio áspero donde la gente trabajadora se amoldó a convivir con los vaivenes del delito. La zona comparte con barrio Banana y también La Vía Honda en una lonja que suele quedar en medio de peleas territoriales y en donde la policía es claramente visitante por acción u omisión en cuanto al delito.

Sobre el demencial asesinato de Enzo los vecinos se la juegan por la hipótesis propalada por la familia del pibe asesinado que el domingo mantuvo una pelea a trompadas con otro pibe de su edad y la ganó. “Fue una pelea de pibitos de barrio. Nadie denunció porque quién va a pensar que podía terminar en esto”, explicó Hugo, padrastro de Enzo.

Telón de fondo

Sin embargo otros residentes incorporaron al análisis la existencia de un hermano mayor de la víctima que está preso desde hace tres o cuatro años. “Ese sí tenía todas las broncas y lo han venido a buscar varias veces cuando estaba afuera, pero por qué alguien se la querría agarrar con Enzo si el problema podría ser con el hermano”, se preguntó una vecina con cierto grado de ingenuidad. El crimen de Enzo tiene tinte mafioso. Un ejecutor con sangre fría se bajó de un auto con pedido de captura por haber sido robado días antes.

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Otro detalle no menor está dado en que el Jueves Santo efectivos de la Agencia de Investigación Criminal (AIC) realizaron una serie de allanamientos en el barrio en el marco de la investigación del cuádruple crimen del 12 de marzo en el barrio Triángulo y en cuyo operativo fue detenido en Cerillos al 3800 Fabrizio B., un familiar del apodado “Wititi”, uno de los más reconocidos de la banda de “Pandu” Aguirre, preso en Piñero y ligado a Ariel “El Viejo” Cantero. Al detenido, de 22 años, se le secuestró una pistola Bersa Thunder con el cargador colocado y en su interior 22 municiones de 9 milímetros por lo que fue imputado de tenencia ilegal de arma de fuego de guerra y encubrimiento.

Con ese telón de fondo salió a jugar Enzo el lunes a las 18, "a la hora de jugar a la pelota", según las doñas del barrio.

Potrero mortal

El potrero o campito en el que jugaban Enzo y sus amigos está ubicado a pocos metros del trapecio delimitado por Avellaneda, Lejarza, 1113 y Valparaíso. Enzo vivía bien enfrente de la canchita en un complejo de casitas iguales. Según los vecinos aseguran que era normal verlo prendido en fulbitos o partidos de bolitas. “Tenía un retraso madurativo, el cuerpo de un pibe de 16 años y una cabeza de 10 o 12”, explicó una vecina poniendo blanco sobre negro.

Para las 18 del lunes el Citroën bordó había dado ya un par de vueltas al potrero, como un tiburón buscando presa. En el auto iban al menos tres personas. Hugo contó que el pibe entró a su casa para tomar agua y seguir jugando a la pelota. Y cuando ganó la calle escuchó la seguidilla de balazos.

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Cuando Enzo salió de su casa cruzó por delante del auto bordó. Ahí se bajó un hombre vestido completamente de gris, con gorra con visera y barbijo, que le empezó disparar mientras lo corría. Enzo corrió un par de metros y cayó, quizás por un balazo en la espalda. Entonces el tipo de gris se le paró al lado y le empezó a disparar a la cabeza desde menos de medio metro. Después se subió al auto y se fueron hacia Valparaíso”, explicó una vecina, y agregó: “La madre contó que le dispararon 19 veces y le pegaron 16, muchas en la zona de la cabeza”.

“Fue desesperante ver a Enzo tirado muerto. A los nenes correr como endemoniados llorando alrededor del cuerpo. A la mamá de Enzo llorando destruida. Toda la escena fue un espanto. Ninguno de los nenes que estaban jugando con él pudieron dormir. Algunos vecinos llevaron a sus hijos al Hospital de Niños, a ver si les podían atender”, agregó una vecina.

Oficialmente se precisó que en la escena del crimen se secuestraron una docena de vainas servidas calibre 9 milímetros y que el cuerpo de Enzo tenía al menos diez orificios entre torso y rostro. El Citroën utilizado en el asesinato tenia pedido de secuestro por haber sido robado días atrás.

“Ningún homicida actúa por casualidad", dijo el fiscal Ademar Bianchini mientras relevaba la escena del crimen. El fiscal comisionó a agentes de la AIC para que trabajaran en el territorio recabando testimonios. En la zona no hay cámaras de videovigilancia.

Cuando el cuerpo de Enzo Moreno era subido a la mortera municipal el barrio lo despidió con un aplauso cerrado al grito de “amiguito, siempre te vamos a recordar” en medio de los llantos de dolor de su mamá que nadie de los presentes podrá olvidar mucho tiempo.

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