San Lorenzo.— Una mujer de 82 años fue asesinada a golpes en su casa del barrio Bouchard, en la zona sur de esta ciudad, durante la madrugada del domingo, en lo que aparenta haber sido un intento de robo.

San Lorenzo.— Una mujer de 82 años fue asesinada a golpes en su casa del barrio Bouchard, en la zona sur de esta ciudad, durante la madrugada del domingo, en lo que aparenta haber sido un intento de robo.
El cuerpo de la víctima presentaba golpes en la sien y en el cráneo producidos por un objeto metálico. También tenía heridas en un brazo, con el que habría intentado frenar la brutal agresión, y hasta vidrios en una de las cejas. De la casa faltaban algunas pocas alhajas y un radiograbador, lo que hace suponer que el móvil habría sido el robo.
Al parecer el o los agresores ingresaron a la vivienda ubicada en el pasaje Gaucho Rivero al 200 sin violencia y sorprendieron a la mujer en su habitación, donde se desató el ataque.
Además de los golpes, Antonia Petrona Scappini fue arrastrada aún con vida por la habitación. Golpearon su cabeza contra una mesita de luz que tiene una cobertura de vidrio, de ahí la esquirla que tenía en el cuerpo.
El testimonio de una vecina, que afirma haber escuchado ruidos en la madrugada en plena tormenta y notado barro de pisadas en el suelo de la casa de Antonia, es la primera pista con que cuentan los investigadores, que además apuntan a gente que conocía a la víctima y presuponía la presencia de dinero o algún objeto de valor en la vivienda.
El domingo por la tarde Jessica Silva, una de las nietas de Antonia, de 24 años, llegó hasta la casa de su abuela para visitarla,. Al ver que la mujer no respondía el llamado, buscó otro juega de llaves que traía en su auto, abrió las puertas de la casa y se encontró con todo revuelto.
Asustada y temiendo lo peor, la joven no se animó a entrar y pidió ayuda los vecinos quienes de inmediato dieron aviso a la policía. Al llegar al lugar los agentes encontraron el cuerpo sin vida de la mujer tirado al costado de la cama.
De inicio a fin. Antonia vivió toda su vida en el pasaje Gaucho Rivero al 200 de ese pintoresco barrio ubicado al sur de San Lorenzo, era viuda y caminaba ayudándose con un bastón como consecuencia de una fractura de caderas que tuvo tiempo atrás.
Era una mujer muy apreciada por sus vecinos, frecuentemente era visitada por sus hijos y nietos que estaban permanentemente cerca de ella, sobre todo después de que meses atrás fuera víctima de un robo en su propia casa.
Aquel robo jamás pudo ser esclarecido. En esa oportunidad la mujer despertó y al incorporarse encontró la casa toda revuelta. Le faltaron dinero en efectivo y dólares.
Ese día Antonia se levantó mareada y descompuesta por lo que sus allegados creen que alguien con algún artilugio pudo forzarla a consumir algún tipo de somnífero para perpetrar el robo.
Desde entonces sus hijos decidieron que no tuviera más dinero en la casa, le abrieron una caja de ahorros en un banco y le daban la plata justa para manejarse tratando de evitar que volviera a ser víctima de un robo. Al parecer quienes ingresaron a la casa de Antonia creían que la indefensa mujer era poseedora de alguna suma de dinero importante y al comprobar que no había casi nada y acaso al ser reconocidos por la víctima descargaron con toda su furia una lluvia de golpes provocándole la muerte.



Por Matías Petisce

