La irrupción de la banda de Fran Riquelme en barrios de la zona oeste a partir de 2021, con el negocio del narcomenudeo como telón de fondo, se expresó en una escalada de extorsiones, balaceras, asesinatos y atentados a edificios públicos que se le asignan al grupo. El pico más sangriento se registró tras la aparición en escena de una organización rival ligada a Los Monos, lo que desató una guerra con decenas de muertes y ecos que aún resuenan en las calles Ludueña y Empalme Graneros. Ese tramo de la historia reciente de la ciudad comenzó a desentrañarse este lunes en un juicio oral al propio Fran y a otras catorce personas de su entorno, con un inédito pedido de doce condenas a prisión perpetua.
La compleja trama que comenzaron a exponer desde temprano los fiscales Adrián Spelta, Patricio Saldutti y Franco Tassini comprende el funcionamiento de una asociación ilícita a la que se le atribuyen, en concreto, once hechos delictivos cometidos entre 2021 y 2022; los años del estallido en Ludueña, Empalme Graneros y barrio Industrial. Los acusadores también expondrán otra treintena de episodios violentos atribuidos a la banda que, si bien no forman parte de los hechos a resolver en este juicio o no tienen implicados, explican su forma de actuar.
En total son 38 los episodios delictivos que resonarán en la sala de audiencias ante el tribunal formado por los jueces Gustavo Pérez de Urrechu, Natalia Benvenuto y Jorge Rodríguez. De ese número, 16 son homicidios.
Por el volumen de casos e imputados, el juicio remite a otros dos grandes debates de la última década en el Centro de Justicia Penal. El que juzgó a referentes de Los Monos entre 2017 y 2018 y el que desentrañó la empresa criminal del narco Esteban Alvarado en 2022. Los dos grandes actores de peso —con policías en sus estructuras— que aparecieron detrás de la disputa entre los Riquelme —gente de Alvarado— y una franquicia de Los Monos con Mauro Gerez entre sus líderes.
Ludueña bajo fuego
Ese contexto expusieron los representantes del Ministerio Público de la Acusación al explicar que “esta organización criminal, producto del vínculo con Esteban Alvarado, actuó sin oponentes hasta julio de 2021”. Entonces, dijeron, emergió en esos barrios la banda de Mauro Gerez y Andy Benítez, entre otros referentes, vinculados a Los Monos. Rivales históricos de Alvarado, el empresario condenado a perpetua que en marzo de 2023 intentó escapar en helicóptero de la cárcel de Ezeiza.
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“A partir de ese momento comienza una disputa por el control y dominio del territorio, donde cada una de las bandas procuraba excluir a la antagónica”, plantearon los funcionarios de la acusación. Una guerra que se expresó en atentados a tiros con la venta de drogas como sustrato. El ciclo declinó tras la captura de los principales referentes y condenas en juicios abreviados a estamentos de menor porte. Ese declive tuvo como momento icónico, derivado de la ley de narcomenudeo, el derrumbe de dos casas de Felipe Moré al 600 bis usadas como puntos de venta de drogas que pertenecieron a Fran Riquelme.
Este hombre de 34 años, nacido y criado en Ludueña, es el principal acusado en el juicio. Los fiscales solicitaron para él una condena a prisión perpetua como jefe u organizador de una asociación ilícita —rol que ejerció incluso desde prisión— y como artífice de dos crímenes por encargo. Francisco Ezequiel Riquelme, más conocido como “Fran”, saltó a la escena pública por el intento de asesinato de Mariana Ortigala, quien perteneció al círculo de Alvarado y luego se distanció de él. Su hermano fue el principal testigo en el juicio provincial contra el capo narco.
El 13 de marzo de 2020 la mujer sobrevivió a un ataque con al menos 27 disparos, de los que recibió cinco, frente a su casa del barrio El Edén de Roldán. Preso desde el mes siguiente y señalado como “jefe de sicarios” de Alvarado, Riquelme fue imputado como uno de los tres tiradores. En diciembre de 2024 fue condenado a 5 años de prisión por insultar a dos guardias que le habían impedido recibir visitas en la cárcel de Ezeiza. A la semana, una sábana con los nombres de los guardias apareció colgada del tejido del penal.
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Entre uno y otro momento, su nombre se reiteró en crónicas policiales sobre la disputa territorial en el oeste rosario. En enero de 2024 fue imputado por amenazas al gobernador Maximiliano Pullaro contenidas en un cartel que dos detenidos tras un tiroteo con la policía no llegaron a arrojar a una escena criminal; además de ser ligado a una escalada de atentados a escuelas y edificios públicos.
Los nombres en juicio
De los quince acusados en el juicio, doce cargan con pedidos de prisión perpetua. Una pretensión acusatoria de una magnitud inédita en la ciudad, a excepción de juicios de lesa humanidad. Además de Riquelme, afrontan una eventual pena máxima Fernando Ezequiel Cabaña, sindicado como organizador en terreno de la banda tras la caída de Fran; Lemuel Abraham Sciretta, encargado de armamento, atentados y rendición de cuentas al igual que Daniel Martín “Gatito” Miranda; el presunto gatillero Lisandro “Parce” o “Sica” Orellana y César Matías Acosta, a cargo de la gestión de armas, vehículos y planificación de ataques. A quienes se suman Marcelo Andrés Chavez, Alexis Álvarez, Lucas Tomás Racca, Kevin Sosa, Eric Gabriel Enrique y Franco Matías Almaraz.
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De este grupo en el banquillo hay cuatro imputados que no están acusados de integrar la banda pero sí por delitos conexos. Tienen entre 23 y 34 años y cada uno carga con al menos un asesinato en su legajo. Crímenes que la acusación considera calificados por ser cometidos bajo promesa remuneratoria y en un plan conjunto de más de dos personas, de ahí el pedido de perpetua. También se juzgan una balacera de 2022 a un complejo de fútbol 5 de José Ingenieros al 6400, dos ataques extorsivos ordenados desde la cárcel de Coronda y episodios de amenazas.
Para los tres restantes acusados los pedidos de pena son de entre 7 a 8 años de prisión efectiva como miembros de la organización, delito que se considera agravado por la participación de menores de edad. Bajo ese encuadre los fiscales pidieron 7 años para Franco Darío Aguiar. Para Héctor Daniel Agüero, sindicado como ideólogo de ataques a viviendas, y Mauro Leonel Medina, quien suma un caso de extorsión, solicitaron 8 años. Hay, además, una decena de personas ya condenadas en juicios abreviados, en tanto que otros siguen prófugos y algunos fueron asesinados.
Sello mafioso en siete crímenes
Seis asesinatos cometidos en 2022 y 2023 sobresalen entre los hechos en debate. El primero de la lista es el Brian Ortigoza, atacado a tiros desde una moto el 12 de febrero de 2022 frente a su casa del pasaje Vergara al 2200. Le sigue el crimen con sello mafioso de Cristian Leonel “Larva” Fernández, hombre de Los Monos acribillado desde dos motos la tarde del 14 de abril de 2022 cuando arreglaba su camioneta en Gorriti al 6200. Dos meses más tarde, el 20 de junio, fue asesinado Alejandro Ramírez tras ser citado para una transacción con estupefacientes en De La Salle al 5800. Allí lo encerraron con un auto y lo mataron a tiros en un ataque, según los fiscales, ordenado por Fran Riquelme desde prisión.
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En la saga hay un caso de femicidio. El de Ludmila Orellana, una chica de 22 años y madre de dos hijos que era pareja del preso Marcelo Chávez, acusado de ordenar el crimen desde su celda en Piñero. “Pachu me entregó”, dijo tras recibir ocho balazos de un hombre en moto con el que charló varios minutos el 15 de septiembre de 2022 en la esquina Génova y Chaco.
Los crímenes restantes son los de Ángel Faustino Coronel, baleado tras un encuentro en la zona de Renan al 200 el 23 de mayo de 2023, y el de Juan Cruz Ferrari, baleado el 23 de abril de ese año en Reconquista y República Dominicana; un plan que según los fiscales orquestó Riquelme desde prisión.