Policiales

En medio de un gran hermetismo, mejora la salud del empresario baleado

Andrés Lamboy sigue internado en terapia intensiva del Heca. La investigación del atentado ocurrido el martes no arroja novedades

Domingo 23 de Septiembre de 2018

Andrés Gerardo Lamboy, el empresario y abogado de 45 años baleado el martes en la puerta de un campo de deportes de una escuela en la zona oeste seguía anoche internado con pronóstico reservado y algunos signos de mejoría de las graves heridas que sufrió en piernas y torso. El rasgo distintivo de la investigación del caso es el hermetismo, la cautela con la que se ponderan datos y se deciden medidas sigilosas para echar luz sobre las motivaciones y autores del voraz ataque mafioso.

   De las pocas novedades que trascendieron de la investigación se supo que el dueño de la camioneta de alta gama que manejaba la víctima al momento de ser atacada se presentó en sede de Fiscalía y confirmó que se la había cedido como parte de un negocio inmobiliario, pero que faltaba formalizar la transferencia.

Blindado   

Blindado. Con ese adjetivo podría definirse todo en torno al caso Lamboy, atacado el martes por dos sicarios en la sede Fisherton del colegio San Bartolomé luego de dejar a sus hijos en el lugar y mientras se disponía a subir a su camioneta Dodge Ram. En las últimas horas tampoco se dieron a conocer novedades sobre la pesquisa que encabeza el fiscal de Homicidios Luis Schiappa Pietra.

   El dato alentador es que la víctima exhibió una leve evolución de las graves heridas que sufrió en abdomen, tórax y piernas por los nueve disparos calibre 9 milímetros (fue sometido dos intervenciones quirúrgicas). Y aunque sigue en terapia intensiva del Hospital de Emergencias Clemente Alvarez (Heca) ya le retiraron la asistencia mecánica respiratoria.

   En ese marco este diario pudo saber que en el entorno familiar de Lamboy existe un profundo temor e inquieta la posibilidad de sufrir nuevos ataques o represalias. Tanto la esposa como un hermano solicitaron extremar las medidas de seguridad en torno al paciente y la estricta reserva a los organismos de seguridad, Justicia y salud a la hora de ventilar datos. Y siguen sumergidos en el desconcierto acerca de las posibles motivaciones del ataque.

En reserva

Una cuestión que surgió en las últimas horas es que el jueves a la tarde se presentó en la oficina de Schiappa Pietra el dueño registral de la camioneta Dodge Ram negra patente PGG 927. El hombre, empresario gastronómico, explicó que el vehículo está a su nombre pero se lo cedió a Lamboy como parte de pago de un negocio inmobiliario en curso y no habían formalizado la transferencia. Los investigadores tomaron nota y dejaron constancia de la situación.

   Sobre las posibles motivaciones del ataque tampoco se ventilaron o filtraron elementos relevantes. Las múltiples y diversas fuentes consultadas ayer por este diario entregaron casi a coro respuestas similares. "Hay líneas de investigación en reserva, por el momento no hay una más concreta que otra. Y las mantiene en reserva el fiscal", indicaron.

   Lo que surca el caso tiene que ver con un solo dato objetivo, aunque no quiere decir que emerja como la única razón para concretar semejante atentado a la vida de una persona. Lamboy fue testigo en la causa que terminó con la condena a prisión del rosarino Mario Roberto Segovia, el denominado "Rey de la Efedrina". La vinculación viene por haber sido yerno de Rubén Alberto Galvarini, un empresario de Villa Gobernador Gálvez dueño de un depósito fiscal en el barrio porteño de Barracas desde donde se embarcó al menos una carga de efedrina. En marzo de 2012 Segovia fue penado a 9 años de cárcel por el contrabando a México de casi 300 kilos de efedrina y pseudoefedrina.

   El 10 de agosto de ese mismo año el Tribunal Oral Federal 4 lo sentenció a 14 años de prisión por traficar más de cuatro toneladas de esas sustancias en al menos 91 envíos, pena que fue ratificada en 2016, y conformó un monto única de 16 años de prisión, fallo ratificada por la Cámara Federal de Casación en julio de 2018.

   Para algunos investigadores acostumbrados a estos casos, este último dato no constituye una motivación homogénea del atentado, se diluye por atemporal. "Si querían vengar esa cuestión lo hubiesen hecho en su momento, no después de tantos años, es raro que lo hagan ahora, con retroactividad", evaluaron

   El fiscal solicitó algunas medidas "de calle" a la Policía de Investigaciones (PDI), lo cual se traduce en tareas de inteligencia y acopio de testimonios. Y aguarda la evolución de la víctima para entrevistarlo. Ese paso sería clave para tener alguna certeza acerca de las razones de un ataque mafioso que no terminó en homicidio gracias a los reflejos del empresario, que protegió parte de su cuerpo de los disparos al arrojarse debajo de la camioneta.

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