Al impacto inicial de la denuncia de robo formulada por un taxista de 29 años,
que acusó a dos pasajeros de amenazarlo y despojarlo de su auto en la zona sur, la policía lo
amortiguó con un enorme interrogante. La historia del chofer quedó consignada en un acta preventiva
de la Unidad Regional II, pero desde la misma Jefatura destacaron que el mismo chofer estuvo
implicado en tres episodios ilícitos en los últimos doce meses. Uno de ellos fue una falsa
denuncia, también de la sustracción de un auto.
La historia de Alberto A. fue asimilada por la policía como la fábula del
pastorcito mentiroso. Le atribuyen estar involucrado en tres hechos ilegales con distinto nivel de
participación. En 2007, el chofer se presentó en la comisaría 4ª y denunció que un pasajero le
había sustraído el taxi Chevrolet —matrícula RA3584— que conducía en ese momento. El
atraco, según dijo, había ocurrido en jurisdicción de esa seccional.
Sin embargo, poco después.los pesquisas determinaron que el robo no había
existido y que Alberto A. había rubricado una falsa denuncia. Lo que no se supo es por qué lo hizo
y si finalmente el auto apareció.
Los teléfonos. El otro suceso en el que estuvo involucrado ocurrió en el mismo
año. En esa oportunidad, una patrulla policial lo sorprendió vendiendo teléfonos celulares robados
a un adolescente. El conductor y el menor estaban dentro un taxi Fiat Siena —RA 3468—
que manejaba Alberto A.
El último suceso que lo tuvo como protagonista ocurrió hace tres semanas. El 6
de julio pasado el taxista fue detenido por el arrebato de una cartera en el centro de la ciudad.
El episodio ocurrió cuando una pareja de jóvenes tomaba un café en un bar de Córdoba y Presidente
Roca y dos mujeres le arrebataron la cartera a la chica. La pareja salió tras los pasos de las
asaltantes y se topó con ellas justo en el momento en que arrojaban el bolso al interior de un taxi
Peugeot 504.
El hombre y la mujer no se dieron por vencidos y les reclamaron a las ladronas
la devolución de la cartera, pero las asaltantes exigieron 100 pesos a cambio. Al parecer, la
pareja no aceptó la oferta y, poco después, efectivos de la Brigada Motorizada detuvieron en ese
cruce de la ciudad a Cintia F., de 20 años, y Ana L., de 41. Un rato después, Alberto A. cayó preso
cuando conducía el Peugeot 504 por la esquina de Mendoza y Paraguay. En el interior del auto
todavía estaba la cartera sustraída.
En la madrugada de ayer, Alberto A. fue hasta la subcomisaría 20ª. Allí señaló
que, cerca de las 5.30, una pareja había subido en Cafferata y Córdoba al taxi VW Polo que manejaba
y le pidió que la llevara hasta Villa Gobernador Gálvez.
Cuando el chofer llegó a la intersección de avenida de Circunvalación y San
Martín, el pasajero desenfundó un arma de fuego, lo encañonó y le ordenó bajarse. Se fueron en su
auto.
¿Esta vez sí? En la dependencia policial dijeron que el chofer no podía recordar
con precisión el número de la matrícula del taxi. "No me acuerdo porque hace poco que lo manejo",
se excusó.
Media hora después, el Polo apareció en el cruce de Iriondo y el pasaje 3, de
Villa Gobernador Gálvez. No estaba intacto. Le faltaba el reloj y el estéreo. Anoche, la policía
consideraba que, en esta ocasión, el atraco que denunció Alberto A. había ocurrido. Pero, como en
la historia del pastorcito, los actos del pasado no acuden en su auxilio.