Policiales

Dos nuevos crímenes sacudieron la madrugada de la capital provincial

Los homicidios sucedieron en un radio de 200 metros en el barrio Villa Oculta, en el centro-oeste de la ciudad.

Domingo 25 de Febrero de 2018

Dos nuevos asesinatos sacudieron la madrugada de ayer la capital provincial elevando el número de crímenes en el departamento La Capital a 21, el índice más alto registrado desde 2001 según los investigadores. Los homicidios sucedieron en un radio de 200 metros en el barrio Villa Oculta, en el centro-oeste de la ciudad.

El primero de los hechos ocurrió en Padre Quiroga y Suipacha alrededor de las 5.30 de la mañana. Juan José Hernández, de 28 años, recibió al menos un disparo en la región intercostal y murió cuando era trasladado al Hospital José María Cullen. Minutos más tarde, en una vivienda de Suipacha y Aguado, la víctima fue Walter Cristian Salva, un adolescente de 14 años. Fuentes allegadas a la pesquisa en manos del fiscal de la unidad de Homicidios Jorge Nessier confiaron que el adolescente fue ejecutado cuando intentó esconderse debajo de una cama y que recibió al menos cuatro balazos en el cuerpo y cuatro puntazos en la cabeza.

Un humilde barrio

Villa Oculta es uno de los barrios periféricos del oeste de la ciudad de Santa Fe. Un barrio que oficialmente se llama "Atilio Rosso" desde hace cinco años aunque para los vecinos siempre será Villa Oculta. En una estrecha lonja de territorio residen poco más de 300 familias de carreros o cirujas y sus descendientes. En ese territorio sucedieron los crímenes que pasaron a engrosar la fría tabla de las estadísticas. Los pesquisas trabajan ahora para determinar si se trató de dos homicidios independientes, que coincidieron en el tiempo, o si un crimen motivó el otro por sed de revancha.

A los tiros

Poco después de las 5.30, trasladado por un auto particular, llegó a la guardia del Hospital Cullen el cuerpo de un hombre con un balazo en la región intercostal. Los médicos no pudieron hacer nada por salvarle la vida. Tenía una herida provocada por una munición calibre 38 o 9 milímetros. Era Juan José Hernández, de 28 años. Anoticiado de lo sucedido el fiscal de la Unidad de Homicidios Jorge Nessier comisionó a efectivos de la Policía de Investigaciones (PDI) para que trabajaran en la zona de donde los vecinos que lo llevaron al centro asistencial decían que había sucedido una balacera.

Fue así que los pesquisas llegaron a Suipacha y Padre Quiroga, donde en el frente de una casa observaron dos impactos de bala: uno sobre el marco de una abertura orientada hacia un puente ferroviario y la otra sobre la pared que da a la avenida de Circunvalación. Los vecinos refirieron que en el lugar se juntó un grupo de personas y que, entre las 5 y las 5.30, se produjo la balacera.

Mientras los peritos trabajaban en la escena del crimen custodiados por la policía, un grupo de vecinos indicaron que en el interior de una casa de Suipacha y Aguado yacía el cuerpo de un adolescente. Cuando los uniformados ingresaron a la humilde vivienda prefabricada detrás del Jardín Municipal "Atilio Rosso" (Aguado y Borges) se toparon con el cuerpo de Walter Cristian Salva, de 14 años, tirado debajo de una cama. Tenia cuatro balazos en su cuerpo y otros tantos puntazos en el cráneo.

Ante la ferocidad de este crimen, sumado al homicidio de Hernández perpetrado a dos cuadras, desde la Jefatura santafesina se ordenó redoblar el patrullaje en el barrio mientras los investigadores trataban de dilucidar si los asesinatos de Hernández y Salva están vinculados o se trató de dos crímenes independientes al que la fortuna los hizo coincidir en tiempo y espacio.

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