POLICIALES

Después de varios ataque a su departamento finalmente lo balearon a él

Es un vecino del Fonavi de Tucumán y Solís. Lo atacaron cuatro veces y le dejaron mensajes para que abandone la vivienda o pague 300 mil pesos

Miércoles 28 de Julio de 2021

Hace dos semanas una familia sufre atentados e intimidaciones contra su departamento del primer piso del complejo Fonavi de Tucumán y Solís, en el oeste de la ciudad. La consecuencia de esos ataques habían sido solo daños materiales hasta ayer, cuando poco antes del mediodía Diego Rubén M., de 41 años, fue sorprendido mientras arreglaba la puerta de la cochera que le balearon hace unos diez días. Entonces dos personas le dispararon con una pistola calibre 9 milímetros que lo dejaron malherido y a la tarde tuvo que ser operado en el Heca, donde anoche seguía internado.

“Mi marido estaba arreglando el portón de la cochera con otro vecino y dos pibes lo balearon y salieron corriendo. Uno se fue por Tucumán con la pistola en la mano y el otro saltó por una reja del fondo”, dijo Marta, la esposa del hombre herido. “Es la cuarta vez que nos pasa. Ya nos atacaron el auto también y nos habían puesto custodia pero no sé qué pasó. Quieren que nos vayamos del departamento pero nosotros vivimos acá hace cuatro años y esto comenzó hace unos 15 días”.

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Ayer, cuando agredieron a Diego, le dejaron en la calle una nota en la que le remarcaban que se fueran del lugar. “Nos dicen que nos tenemos que ir o pagarles 300 mil pesos”, aseguró Marta. “Tengo mucho miedo, ya nos dispararon tres veces: una en la parte de atrás del departamento, cuando una bala quedó incrustada en el ropero; hace unos diez días nos perforaron a tiros la cochera que Diego estaba arreglando con este vecino; después nos balearon el auto y ahora directamente lo balearon a mi marido”, dijo la mujer sin consuelo. Y agregó: “Saben cuándo estamos y cuándo nos vamos. Es más, hasta los horarios en que está mi marido saben. Se ve que alguien llama y les avisa”, dijo Marta angustiada.

Dos pibitos tiratiros

El lugar donde ocurrió el hecho tiene un patio central al que dan las cocheras donde la familia M. guarda su vehículo. “Diego estaba con un vecino que es amigo. La mujer de este muchacho justo estaba en la terraza y vio como dos chicos de no más de 15 años entraron al patio y fueron a buscarlos a ellos. Uno se paró detrás y le tiró a Diego, que corrió para el lado de la escalera de nuestro departamento y se cayó. El pibe corrió para el mismo lado y se tropezó con el cuerpo de mi marido. Ahí le tiró de nuevo y salió corriendo para Solís”, dijo Marta.

Minutos después del ataque llegó una ambulancia del Sies y los médicos determinaron que el tiro había ingresado por un glúteo. “Lo que pasa es que la bala se desplazó y le llegó a los intestinos. Hace tres horas que lo están operando”, dijo Marta en la sala de espera del Heca.

“Tengo que volver a mi casa, dejé la ventana abierta, mi ropa de abrigo y mis mascotas ahí. Pero no sé como hacer para volver, si llamar a la policía o al fiscal. Pedimos custodia, hace una semana que pasaba un patrullero por mi casa, pero me dijeron que hay cinco departamentos que tienen amenazas de usurpación”.

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Los vecinos del complejo tienen una hipótesis del por qué de las balaceras: “Hay gente del barrio que cayó presa y tiene que pagar a los abogados para que los saquen. Te usurpan los departamentos y los venden por 200 mil o 300 mil pesos para pagar al abogado”, aseguran.

La familia M. hace cuatro años que vive allí y le compró el departamento a “una buena familia. Se lo pagamos en cuotas, no tenemos problemas con nadie y mi marido tiene un trabajo estable en una distribuidora. Quieren que nos vayamos”, sintetizó la mujer.

Hace diez días, mientras Marta y Diego estaban en Córdoba, recibieron una llamada a su celular en la que les avisaron que debían dejar el departamento si no querían que se repitan los ataques. Antes les habían disparado sobre la cochera y la pared trasera del departamento. Aquel día dos personas a pie pasaron frente al monoblock y perpetraron el ataque que perforó el Volkswagen Up de la familia y la fachada de dos departamentos: a uno de la planta baja le perforaron el aire acondicionado y le dañaron la pared; y al del primer piso, donde viven las víctimas, le marcaron la pared.

Ese mismo día un vecino dijo a La Capital que “el barrio está complicado. En algunos departamentos vive gente que se dedica al robo, pero no hay usurpaciones. Incluso hay algunos departamentos vacíos”. José, el padre de Diego, arriesgó: “Lo que pasa es que está de moda eso de sacarte la casa. Yo vivo en el Fonavi de Donado y Mendoza y eso no pasa, pero en otros barrios si”.

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