Los portones de la empresa metalúrgica estaban abiertos pero a las 16.30 los treinta operarios de la fábrica de cocinas industriales ya se habían retirado. El acceso libre fue aprovechado por un grupo de al menos tres hombres armados que atropellaron al propietario de la firma, que justo salía del lugar, y lo obligaron a reingresar. Cuando estuvieron adentro maniataron a los dos administrativos que estaban allí, a un proveedor presente de manera circunstancial y al dueño. Bajo amenazas no demoraron en encontrar lo que buscaban: los ahorros personales que el industrial había resuelto guardar en su ámbito de trabajo porque sentía que allí estaban más seguros.
En total, según consignaron fuentes de la investigación, los ladrones se llevaron 60 mil pesos, 60 mil dólares, alhajas por un valor no estimado y 600 mil pesos en cheques, que fueron denunciados para tornar imposible su cobro. Al salir utilizaron la camioneta VW Amarok del dueño de la metalúrgica para escapar
En pocos minutos. El golpe ocurrió en la firma Enrique García SRL, ubicada en pasaje 2127 y Ovidio Lagos, en el barrio Puente Gallego.
La empresa, una fábrica de equipamiento comercial y gastronómico, lleva el nombre de su dueño. Quien fue sorprendido por los tres asaltantes y forzado a entrar a la administración donde se desempeñan personas de su familia. En ese momento uno de los ladrones le asestó un culatazo con el arma en la cabeza para amedrentarlo.
Los cuatro presentes fueron atados de pies y manos, lo que permitió a los ladrones buscar el dinero que García guardaba allí sin sobresaltos. También se apoderaron de una computadora portátil, un teléfono celular y las alhajas de la familia.
A cara descubierta. "Eran entre tres y cinco personas. Se llevaron todo lo que el industrial tenía en ahorros, a los que prefería conservar en la fábrica porque sentía que estaban mejor resguardados", dijo el comisario principal Roberto Sánchez, jefe de la comisaría 33ª.
Los asaltantes fueron descriptos como personas jóvenes que actuaron a cara limpia. Uno de ellos empuñaba un revólver de calibre 32 o 38.
Se llevaron la camioneta Amarok que dos horas después fue localizada abandonada por un patrullero en Felipe Moré al 3900.
Al revisar la camioneta se detectó una huella de buena entidad por lo que se pidió una pericia al gabinete criminalístico de la Unidad Regional II para establecer si es útil como indicio para guiar hacia los ladrones.