A Carlos Antonio Prior, el hombre de 49 años asesinado el lunes por la noche en Santa Lucía, los autores del crimen lo llamaron por su nombre antes de matarlo a balazos en la puerta de su casa. Un detalle que entre sus vecinos despertó curiosidad: lo conocían desde hace años y no sabían de ningún conflicto en el que pudiera enmarcarse este desenlace para su vida. Pero el hecho de que los homicidas fueran a buscarlo a su domicilio, y lo llamaran, abre una trama que la Fiscalía busca esclarecer para conocer el trasfondo de un nuevo crimen en un barrio atravesado por hechos similares.
Desde la Fiscalía indicaron que el crimen de Carlos Antonio Prior fue pasadas las 18 del lunes. Vecinos de la cuadra de Figueredo (ex 1758) al 2000 llamaron al 911 para avisar que habían escuchado disparos. Cuando la policía llegó al lugar se encontró con la víctima ya fallecida, tendida en una galería interna de su casa.
Otros detalles que se conocieron del hecho, a partir de la declaración de testigos, es que los autores del crimen fueron tres personas. Llegaron a la vivienda de Carlos, lo llamaron por su nombre y le dijeron que iban de parte de Alfredo. Apenas alcanzó a abrir la puerta, el hombre fue atacado a balazos. Según constató un médico del Sies, la víctima tenía dos heridas en el pecho. Mientras que en el lugar los peritos recogieron tres vainas servidas. La investigación del homicidio quedó a cargo de la fiscal Marisol Fabro.
Un vecino de años
Este martes por la mañana Santa Lucía aparentaba cierta tranquilidad. En cercanías de Figueredo al 2000, donde la señalización todavía la menciona como calle 1758, había vecinos trabajando en comercios o en la calle y otros barriendo sus veredas. En sus propios relatos aparece la descripción de un barrio tranquilo en el que los hechos violentos se enmarcan en una situación que abarca tanto a Santa Lucía como al resto de Rosario.
"Estamos bien acá, dentro de todo. Esto pasó así de la nada, pero como pasa en todo Rosario y no solo acá", contó una mujer que vive a pocos metros de distancia de la casa de Carlos Prior. "La verdad estamos viviendo cada vez peor, pero acá está tranquilo. Los vecinos son muy buenos y nos conocemos desde hace muchos años", agregó.
Sobre la víctima del crimen del lunes, indicó la mujer, apenas sabía que vivía hacía varios años en la casa en la que lo mataron. "Él en su mundo y yo en el mío", resumió. Más cerca de la casa de Prior aparecieron testimonios de personas que lo conocían. "Era una persona excelente, un buen hombre. Le faltaba una pierna y trabajaba de remisero", contó otra vecina. "Tenía tres hijos. Él se separó de su mujer, que se fue a vivir a la vuelta con los dos hijos más chicos, que van a la escuela. El más grande trabaja y vive en la casa de Carlos", agregó.
"No podíamos creer cuando nos enteramos, no era algo de esperarse. Por lo que conocemos de él no tenía ningún problema, era un hombre excelente", remarcó la vecina. El mismo relato surgió de otras personas que habitan la cuadra: a Prior lo solían ver con sus hijos o en su remis, sin algún aspecto conocido públicamente que pueda ligarse a su asesinato.
Homicidios en la zona
En el relato de los habitantes de algunos barrios rosarinos surge una percepción de su propia comunidad en la que unos pocos metros de distancia son suficientes para marcar un límite en los lazos vecinales y en el conocimiento de lo que sucede alrededor. En Santa Lucía, que es un barrio chico, hubo varios crímenes en el último tiempo (6 en lo que va de 2023) pero los vecinos apenas registran los que ocurrieron ahí nomás de sus casas. Como si entre el temor por el contexto de violencia que se vive, y su naturalización, el barrio se limitara a una cuadra y todavía menos.
Por eso entre los vecinos de Figueredo al 2000 se describió como suceso de otra zona al asesinato de Soraya Rubiolo, baleada en octubre de 2022 en su casa ubicada a 150 metros de donde este lunes mataron a Carlos Prior. La chica tenía 16 años y un bebé de cinco meses, los homicidas ingresaron a su vivienda de Colombres al 2100 y la mataron de un balazo en la cabeza.
También a 150 metros, pero para el otro lado sobre calle 1754 al 2000, vivía Brandon Segovia. Un chico de 16 años que en junio de 2022 fue hallado en un descampado al este de Pérez, sobre calle Belgrano y el Zorzal, maniatado y con al menos 9 balazos. Otra víctima que para los vecinos de Carlos Prior pareciera corresponder a otra barriada.
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Más acá en el tiempo, ya en 2023, hubo otros crímenes en la zona. El más cercano geográficamente fue en Macacha Güemes (ex 1752) al 2000, donde a comienzos de febrero fue asesinado Jorge Gustavo Maturano, de 45 años. Fue en circunstancias similares a las del crimen de este lunes: a la víctima lo llamaron por su nombre y cuando se asomó lo acribillaron. Al día siguiente, en su velorio, fue asesinado Pablo Sebastián Latorre, un hombre de 35 años que no conocía a Maturano pero tenía amigos en común. Estaba con un grupo en la puerta de la cochería de Teniente Agneta al 1700 cuando fueron atacados a balazos desde un auto.
Ya a algunas cuadras más de distancia, pero todavía en barrio Santa Lucía, ocurrieron otros cuatro homicidios en lo que va del año. El más reciente fue a fines de abril, cuando a Gustavo Daniel Medina, de 18 años, lo mataron a tiros frente a su casa de calle 1746 al 2100. Los otros hechos ocurrieron en uno de los límites del barrio: el doble crimen de las hermanas Belén y Noelia Rodríguez, de 18 y 21 años, asesinadas el 4 de febrero en Misiones al 2100; y veinte días después, en una casa lindera, el homicidio de Gastón Fabián Ingas, de 25 años.