Crimen del policía: declaró el detenido y afinan búsqueda del autor material
Miguel Edgardo P., el hombre de 38 años que fue detenido como uno de los participantes del
violento asalto en el que fue asesinado el suboficial Marcos Zanuttini, negó ayer ante el juez que
hubiera estado en la escena del crimen, ocurrido en la sucursal de la financiera Confina en Villa
Gobernador Gálvez. Y brindó un relato pormenorizado acerca de lo que hizo el día del hecho.
16 de junio 2009 · 01:00hs
Miguel Edgardo P., el hombre de 38 años que fue detenido como uno de los
participantes del violento asalto en el que fue asesinado el suboficial Marcos Zanuttini, negó ayer
ante el juez que hubiera estado en la escena del crimen, ocurrido en la sucursal de la financiera
Confina en Villa Gobernador Gálvez. Y brindó un relato pormenorizado acerca de lo que hizo el día
del hecho.
Sin embargo, fuentes policiales habían señalado que el sospechoso había admitido
su participación en el episodio en una charla que mantuvo con una mujer que trabaja en una
whiskería ubicada al sur de Rosario. Y que la policía fue alertada desde el mismo comercio y lo
detuvo cuando aún estaba en el local.
Entretanto, la Brigada de Homicidios sigue con la búsqueda del supuesto ejecutor
material, un tal "Johnny", domiciliado en la Villa La Lata, en el que desembocaron siguiendo al
propietario de una moto Honda Fan abandonada por los asaltantes tras el crimen. Johnny, según
fuentes policiales, sería hermano de un delincuente abatido en un resonante asalto al hospital
Español a fines de 2005 (ver aparte).
Planteo de inocencia. Miguel P. llegó ayer a las 12 a los Tribunales
provinciales y estuvo durante dos horas ante el juez de instrucción Nº15 Jorge Baclini. Según
declaró, se ganaba la vida como pintor, pero actualmente está desocupado y había avizorado un nuevo
horizonte laboral: el mes próximo, según dijo, se proponía viajar a los Estados Unidos para
radicarse en ese país. También dijo que integra la barra brava del club Coronel Aguirre de Villa
Gobernador Gálvez.
Cervezas y palabras. Miguel P. fue detenido el sábado a la mañana luego de que
desde un local nocturno —ubicado sobre el kilómetro 4 de la ruta A-012, a la altura de Pueblo
Esther— se contactaron con la policía para avisar que un cliente le había confesado a una
alternadora que había participado en el violento asalto que terminó con la muerte del cabo primero
Zanuttini.
El acusado se despegó de esta afirmación. Guillermo Muratti, su abogado
defensor, señaló que su cliente no recordaba que hubiera dicho lo que la policía le atribuyó, ya
que en aquel local estaba obnubilado por el consumo de alcohol y droga. “Dijo que había
tomado con dos amigos dos porrones y consumido cocaína”, explicó el letrado.
El relato de Miguel P. fue extenso. Explicó con lujo de detalles los
movimientos que realizó el jueves a la tarde, el día en que ocurrió el fatídico asalto. Señaló que
primero fue a un negocio, ubicado “a la vuelta” de la sede del Comando Radioeléctrico,
en Villa Gobernador Gálvez, y conversó con los clientes que estaban en el negocio. Después se
dirigió hasta la casa de un amigo “que estaba en cama con dolor de muelas”. Allí
conversó con la abuela del dueño de casa.
Finalmente, cerca de las 19.30, fue a buscar a su novia y la acompañó
hasta la escuela nocturna a la que asiste.
“Recién en ese momento, se enteró de lo que había pasado. Porque
se lo contó la chica luego de que mi cliente observara el paso de varios móviles policiales”,
indicó Muratti. Horas más tarde se encontró nuevamente con su pareja después de que saliera del
colegio.
Mensajes telefónicos. En ese tiempo, intercambió mensajes de texto con su novia. Para el abogado
defensor, este es un dato relevante ya que el teléfono celular fue secuestrado por la policía.
“Si el juez dispone que se realicen las pericias se podrá determinar si mi cliente se
contactó con alguien más además de su novia”, comentó. Tras el último encuentro con la chica,
el sospechoso se encontró con dos amigos y los tres se dirigieron al boliche nocturno de Pueblo
Esther.
Miguel y sus acompañantes llegaron a la whiskería en tres motos.
Para despejar toda sospecha acerca de la propiedad del rodado, ya que la
policía sostuvo que los autores del hecho se movilizaban en una moto, el acusado declaró que la
había comprado cero kilómetro y brindó el número de patente.
El fatídico incidente se desencadenó pasadas las 16 del jueves cuando
dos hombres estacionaron una moto Honda Fan negra —dominio CG150— frente a la puerta de
Confina, en Presidente Perón fal 2100.
Cruzaron a la plaza y desde allí observaron los movimientos de la
financiera. A las 16.45 volvieron a cruzar. Uno de los maleantes ingresó al comercio y se fue
encima de Zanuttini mientras su cómplice se quedó en la vereda.
El policía y el intruso forcejaron y el uniformado logró sacar al
maleante del local. En ese momento, el policía recibió el balazo en el pecho que le quitó la
vida.