La Cámara Penal de Rosario consideró que no fue alevoso el crimen de un remisero a quien
balearon en una pierna y en la espalda para asaltarlo en la zona oeste, pero de todos modos
confirmó la condena a prisión perpetua del imputado al entender que el asesinato fue cometido para
asegurar un robo, lo que también se castiga con la máxima pena.
La sentencia recayó sobre Javier Aníbal Espinoza, un joven de 27 años a
quien le dicen Chino y al que la policía rosarina localizó casi un año después del crimen, cuando
estaba detenido con otro nombre en la alcaidía de Resistencia. Lo encontraron porque quiso
contactar a sus familiares y desde la cárcel chaqueña llegó un oficio dirigido a su domicilio del
barrio Las Palmeras, situado justo enfrente del lugar donde fue asesinado el chofer.
La Sala II de la Cámara Penal revisó la condena que en diciembre pasado
le había impuesto a Espinoza el juez de Sentencia Carlos Carbone. Al término de un juicio, el
magistrado le impuso entonces la pena de prisión perpetua por cometer un homicidio doblemente
calificado: por la alevosía y por el fin de robo.
El tribunal de segunda instancia intervino a pedido de la defensa del
acusado, que había apelado planteando que no estaba probada la participación de Espinoza en el
hecho. Pero los camaristas Adolfo Prunotto Laborde, Juvencio Mestres y Ramón Ríos consideraron
demostrada con certeza la autoría homicida. Es que vecinos que presenciaron el ataque lo señalaron
como el autor de los disparos que el 6 de octubre de 2006 mataron a Héctor Avila, un policía
retirado de 52 años que trabajaba como remisero.

































