Policiales

Condenan a una familia por estafar con tarjetas clonadas

La sentencia fue en juicio abreviado contra un hombre y sus dos hijas. Manipulaban las bandas magnéticas de plásticos de crédito y débito.

Lunes 23 de Abril de 2018

Una familia fue condenada en un juicio abreviado por estafas cometidas con tarjetas de crédito y de débito clonadas. La familia es oriunda de la localidad de Santo Tomé y les imputaron una asociación ilícita que habían formado, en la que también hay involucradas otras personas con distintos roles que continúan siendo investigadas. Juan Carlos Alvarez de 63 años fue condenado a cinco años de prisión efectiva como coautor de defraudación y lo mismo sucedió con penas más leves a sus hijas: Paola Alejandra de 39 años y Rocío Florencia de 24 años.

La investigación estuvo a cargo de los fiscales Omar De Pedro y María Lucila Nuzzo. Por su parte, la condena fue impuesta por el juez Eduardo Pocoví, en el marco de un juicio en el que se abreviaron los procedimientos. A la mayor de las dos mujeres se le impuso una pena de cuatro años de prisión efectiva por los mismos delitos que a su padre, pero en calidad de integrante de la asociación ilícita. En tanto, la menor de las hermanas, fue condenada a tres años de prisión efectiva, también como integrante de la asociación ilícita.

Los fiscales destacaron que "La investigación que permitió desarticular esta banda criminal, la iniciamos a mediados de diciembre de 2016 a partir de una denuncia realizada por el encargado de un comercio radicado en la ciudad de Santa Fe. Sólo en este negocio, el monto de la estafa llegó a aproximadamente 300 mil pesos", indicaron Omar De Pedro y María Lucila Nuzzo.

El propósito

Los funcionarios del MPA precisaron que "la maniobra consistía en lograr desprendimientos patrimoniales ya sea de cosas o de dinero de diferentes comercios y empresas a través de las tarjetas clonadas. Los bienes obtenidos eran utilizados para uso o consumo personal, y también para comercializarlos a terceros, por ejemplo, a través de las redes sociales".

De Pedro y Nuzzo explicaron que la clonación de datos de tarjetas de crédito y de débito conocida como skimming "es una maniobra que consiste en la captación de la información de la banda magnética de la tarjeta para aplicarlos a otro plástico". En tal sentido, detallaron que "es como si se sacara la banda magnética de la tarjeta del titular real, y se la pegara en otra tarjeta que se fabrica a nombre de quien va a efectuar la estafa. Es decir, la tarjeta clonada aparece a nombre del estafador, pero como los datos de la banda magnética son de otra persona, la operación impacta en la cuenta de esa otra persona".

Evitar la trampa

Los fiscales hicieron hincapié en los cuidados que se deben tomar para evitar ser víctima de este tipo de maniobras delictivas. En tal sentido, sostuvieron que "la recomendación a la población y a los comercios es que estén atentos a los resúmenes de las compras y reporten de manera inmediata cualquier irregularidad". Por otra parte, remarcaron que "en el caso que investigamos, los datos de la banda magnética a clonar eran obtenidos ilegítimamente por alguien que pasaba la tarjeta por un dispositivo que tiene un chip que lee y guarda la información que luego son aplicados a otro plástico. Por lo tanto, es muy importante que la ciudadanía esté atenta cuando hace una operación con tarjeta de crédito o de débito, y siempre observe a la persona a la que le entrega el plástico".

Además de los tres condenados, los fiscales también investigan a otras personas, entre ellas, a un hombre cuyas iniciales son EFS y que fue detenido en la ciudad de Victoria, provincia de Entre Ríos. "Es otro de los organizadores de la banda criminal. Es un hombre de 50 años que se encargaba de proveer las tarjetas clonadas (los plásticos) a lvarez y sus hijas", informaron los fiscales.

El entrerriano

"A las tarjetas ya se las vendía con el nombre de la persona que luego realizaría la maniobra en los comercios estafados. Además, en muchos casos, también les facilitaba información de los fondos disponibles en las cuentas bancarias de los titulares verdaderos", indicaron los funcionarios del MPA. "Es decir, sin la organización de este hombre domiciliado en Entre Ríos hubiera sido imposible que los condenados desplegaran su accionar delictivo".

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