Un hombre fue condenado a 5 años y medio de prisión por violar de manera reiterada las órdenes judiciales que le prohibían acercarse a su expareja. También lo habían acusado de amenazas, de resistirse a la intervención policial y lastimar a dos agentes pero fue absuelto por el beneficio de la duda.
Al comienzo del juicio oral iniciado la semana pasada, la Fiscalía había solicitado la condena a 10 años de prisión para Cristian Agustín Martínez, que se uniría a una anterior a una pena total de 13 años. Luego del debate, en la lectura de sentencia realizada este martes, el juez Lisandro Artacho dictó una pena distinta al haber considerado la absolución de parte de los delitos atribuidos al acusado. Finalmente la pena unificada será de 8 años y medio.
La fiscal Antonela Valente había basado el pedido inicial por una serie de acusaciones por las que sí hubo condena: daño simple y violación de domicilio en contexto de violencia de género; y amenazas calificadas por el uso de arma de fuego y portación ilegal de arma de fuego agravada por una condena anterior. En tanto el juez decidió la absolución por otros delitos por los que estaba acusado: amenazas simples, desobediencia, lesiones leves y hurto simple.
Violencia de género
La secuencia que se abordó en el juicio ocurrió en término de seis días en octubre de 2023. La Fiscalía le había atribuido un primer hecho de robo del celular de su ex pareja. Según la acusación había ocurrido el 2 de octubre a las 14 cuando la víctima se acercó al domicilio de su madre en Machaín al 1400, barrio Parque Casas de Rosario, y en un descuido el acusado se apoderó de un celular Samsung A50 y de una moto Gilera de 125 centímetros cúbicos de la mujer.
>>Leer más: Xenófobo, racista y antifeminista: el perfil en redes sociales del asesino de Sophia Civarelli
Tres días después, a las 22.30, fue acusado de amenazar a su ex pareja en su domicilio del barrio Olímpico, a pesar de que pesaba una restricción de acercamiento a la víctima dispuesto por el Tribunal Colegiado de Familia N° 3 de Rosario desde el 1° de septiembre de año anterior. Se le atribuyó además haber resistido el accionar de personal policial que concurrió ante el pedido de auxilio de la víctima con un forcejeo que causó lesiones a dos suboficiales, hecho por el que finalmente resultó absuelto.
Restricciones quebrantadas
Pasaron otros tres días hasta que el 8 de octubre se presentó a la madrugada en el domicilio de su expareja, al que intentó ingresar ejerciendo palanca sobre la puerta principal, pero no lo logró porque la mujer colocó un mueble al otro lado. Se violentó en este caso otra prohibición de acercamiento dictada por el Tribunal Colegiado de Familia Nº 7 en mayo de 2022. Conducta que se reiteró luego que acudiera la policía al lugar, cuando los efectivos se retiraron y comenzó a arrojar a piedras a la vivienda entre amenazas de muerte.
>>Leer más: Violencia de género: afirman que los femicidios son "la punta de un iceberg"
El mismo día logró entrar a la casa cuando la víctima había salido. Al regresar a la casa, a las 14, la mujer lo encontró allí y llamó al 911. El agresor logró salir por un ventanal que estaba abierto antes de la llegada de la policía.
A todos esos hechos que se consideraron cometidos en un contexto de violencia de género se sumó un incidente del 11 de octubre de ese año. A las 16, el hermano del acusado mantuvo una discusión con otra persona en Uriarte y Machain. Según la fiscalía, el acusado se presentó ante las víctimas mientras las apuntaba con un arma de fuego y las amenazó de muerte. Por esto fue acusado además de portar sin autorización legal una pistola Bersa calibre 22 largo la cual que contenía en su interior ocho cartuchos del mismo calibre.