La persecución policial a un hombre que iba en una moto robada por Tablada abrió una caja de sorpresas cuando en el celular del detenido, Jonatan Ribles, se encontraron mensajes que desnudaron los negocios de la banda dirigida desde prisión por “Chucky Monedita” Núñez, un referente de ese barrio que cumple condena por homicidio. Dos años y medio después de aquella detención fortuita, el detenido como sicario del grupo aceptó una condena a 12 años de prisión en carácter de miembro de una asociación ilícita y por instigar un fallido ataque homicida contra el mecánico Carlos Argüelles, que finalmente fue asesinado un año más tarde.
La pena fue fijada la tarde de este martes por los jueces Fernando Sosa, Mariano Aliau y María Isabel Mas Varela. Fue acordada en un juicio abreviado entre los fiscales Pablo Socca y David Carizza y el defensor Martín Frassi. Ribles, de 30 años, fue condenado por los delitos de asociación ilícita en carácter de miembro y agravado por la participación de un menor de edad, dos hechos de portación ilegal de arma de guerra agravada, resistencia a la autoridad y como instigador de un intento de homicidio calificado por promesa remuneratoria.
Ribes es considerado uno de los sicarios de la organización. Entre sus antecedentes cuenta con una condena previa a 6 años y 8 meses de prisión y una evasión de la ex Alcaidía, pena que terminó de cumplir en abril de 2020. Según se expresa en el texto de la condena, la nueva pena se fijó teniendo el cuenta su “rol preponderante” dentro de la organización, donde “reviste un mando medio de carácter esencial que vincula a los sujetos privados de libertad con los que realizan sus aportes desde el exterior”. Fue posicionado como “un eslabón sin el cual la multiplicidad de delitos atribuidos posiblemente no podrían haberse cometido”.
Desde Piñero
Según la acusación, la banda dirigida desde la cárcel de Piñero por Alejandro Isaías “Chucky Monedita” Núñez se dedicaba a robos, homicidios, extorsiones y venta ilegal de drogas. Un polirrubro de delitos para el que contaban con un alto de poder de fuego. El grupo que cayó en junio de 2021, según la investigación de Socca, buscaba dominio territorial para excluir a bandas rivales. Estaba en guerra con la banda de “La Planchada”, comandada por otro detenido por robo calificado, Lucas Smith.
Esa estructura con más de una decena de personas acusadas quedó al descubierto la tarde del 28 de octubre de 2020. Ese día fue detenido de manera fortuita Ribles cuando intentó escapar de un control policial en Grandoli y Spiro. Iba en una moto Yamaha FZ naranja sin dominio. “Se dio a la fuga por Seguí hacia el río, subió una vía, bajó y hay un pasaje que se llama Pasaje Pineda que es sin salida. Le dio hasta el fondo y se dio contra la pared de una casa porque iba mirando para atrás”, contó uno de los policías.
La moto había sido robada un mes antes. Ribles llevaba dos pistolas 9 milímetros, una Browning y una Hi Power. También le secuestraron el celular, un Samsung Galaxy A3 blanco con la pantalla dañada que contenía la mensajería reciente de parte de la banda. El aparato expuso el plan para matar por encargo al mecánico Argüelles, por entonces imputado como parte de la banda narco de Esteban Alvarado y a quien querían matar por haber declarado en contra de su jefe. Se descubrió que habían contratado los servicios de un taxista que seguía los movimientos del mecánico, que finalmente fue asesinado en 2021.
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Pero además se descubrió que en aquellos días de octubre de 2020 Ribles estuvo abocado a otras actividades, como un ataque contra un grupo rival. “Volvieron los giles otra vez, va a haber que darle bien piola”, le comentó a Ribles a una persona identificada como "Dieguin", quien lo emplazó: “Hoy a la noche”. Ribles respondió: “No pasa nada, aparte quédense ahí boludo, llegan a hacerse los pillos, vamos a ir y les vamos a dar un ataque soviético, bien piola”. “Ataque soviético” es una expresión que en la película Ciudad de Dios, sobre la violencia en las favelas de Río de Janeiro, usa banda de niños y adolescentes para desbancar al jefe de un grupo delictivo caído en desgracia.
En otra conversación de Ribles con un amigo apodado Nikito —Marcelo Nicolás S., detenido en agosto de 2021— hablan de la rivalidad con el grupo de Smith. "¿Te vas a ir de La Planchada o vas a ir a la casa del wacho ese?”, le preguntó Niquito a Ribles. Éste contestó: "Buen día cumpita, a los dos, vamos a pintar la casa y a los giles". "Sí, dale con toda amigo, que uno por uno los vamos a ir tumbando, que todos los que sean de La Planchada y pasen por Grandoli le vamos a dar a todos, a todos le vamos a dar un tiro en la cabeza”, lo incentivó NiKito.
Desde el taxi
Otros mensajes develaron que el grupo estaba tras los pasos de Argüelles, quien estuvo ligado por más de veinte años al empresario narco Esteban Alvarado. En agosto de 2020 declaró contra quien fuera su jefe y amigo y un año después fue asesinado a tiros en su taller. Alvarado fue condenado el año pasado a prisión perpetua por dirigir una violenta asociación ilícita, con el testimonio del mecánico como una de las pruebas en su contra.
Ocho meses antes de ser asesinado, en enero de 2021, un grupo de sicarios logró acercarse a la EcoSport en la que iba Argüelles con su familia en Gaboto al 5500. Le pegaron cuatro tiros, sin herir al conductor ni a su familia. Los mensajes del celular de Ribles revelaron que el taxista Inocencio Ojeda -condenado el mes pasado a 4 años de prisión- había seguido al mecánico por media ciudad desde por lo menos cuatro meses antes, entre el 26 y el 28 de octubre de 2020. Y que el plan de matarlo había sido encargado a Chucky, desesperado por consumar el crimen para cobrar el trabajo.
“Contestá puto, andá a ver al tachero y seguilo, andá ponelo de cheto, ahí el tachero lo está siguiendo en la chata, boludo, ahí salió el loco” fue la orden que Chuky le dio a Ribles el 28 de octubre de 2020, el mismo día en que fue detenido. “Donde veas que viene dale nomás”, le exigió al sicario desde prisión.
Así estuvieron durante más de dos horas y finalmente el plan se cayó. Ya habían fracasado al un día antes. En esa ocasión, vestido con un mameluco de trabajo, el sicario fue al taller de Argüelles haciéndose pasar como cliente pero no lo encontró. “Hay 2 locos, hay uno sentado, están los dos sentados, está ahí el loco, está barbudo, entrá la chata y dale”, ordenó Chuky. “No está el gil cumpa”. En un momento hablaron de matar al empleado, pero finalmente Ribles se retiró sin cometer el ataque.
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Ribles se quejaba en los mensajes de la habilidad de Argüelles para escurrirse de sus atacantes: “Este viejo hijo de puta es incansable, se me va para todos lados. No es ningún gil el bobo ese”. Que no dieran en el blanco motivó reproches de Chucky, quien compartía pabellón con colaboradores directos de Alvarado y estaba apurado por cobrar el trabajo.
Tres meses después de esos mensajes ocurrió el primer atentado fallido contra Argüelles y casi un año después, la tarde del 6 de septiembre de 2021, le dieron dos tiros en la cabeza frente a su pareja y sus hijos en la puerta de su taller mecánico de Garay al 3300.
Otros condenados
Por integrar la banda hubo otros condenados en procedimientos abreviados. Las penas más recientes se dictaron hace tres semanas contra el taxista que siguió a Argüelles y contra Gianfranco “Toto” o “Fran” Giglione, quien recibió 4 años como quien acompañaba a Ribles en los ataques conduciendo vehículos. En febrero de 2022 fue condenado Abel Bertoni a 4 años de prisión como acompañante de Ribles en las balaceras y por esconder armas y vehículos. Un mes antes, María Carolina Tedesco recibió la pena mínima a 3 años de prisión condicional como uno de los eslabones más bajos por sus funciones en un búnker de drogas de la zona norte.
Florencia Aguirre aceptó en octubre de 2022 4 años de prisión por ocultar armas, administrar un búnker y armar la logística de la organización. Al mes fue condenado Diego Romero como ejecutor de robos y atentados. En abril de 2022 fue condenada Tamara “La Mona” Muñoz a 4 años y medio de prisión como la recaudadora de búnkers de drogas y por esconder armas y medios de transporte.