POLICIALES

Cómo ingresan los celulares a los presidios de la provincia

En preservativos, en zapallos, en tarros de dulce, en cochecitos o dentro del cuerpo de las mujeres. Las formas inverósimiles de esquivar controles.

Domingo 15 de Agosto de 2021

Envueltos en papel carbónico y preservativos, en el interior de zapallos reconstruidos con pegamento, ocultos en tarros de dulce de leche, disimulados en cochecitos de bebés o dentro del cuerpo de las mujeres, las formas en que ingresan los celulares a las cárceles quedan registradas en las conversaciones _intervenidas en escuchas_ que los mismos presos mantienen con sus contactos sobre cómo ingresar esos aparatos a los penales.

Las modalidades están plasmadas en un reciente informe de la Brigada Operacional Delegación Tribunales que condensa hallazgos de causas sobre abusos de armas, lesiones y amenazas donde hubo intervenciones a celulares usados intramuros.

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Uno de esos legajos es el que tiene a Brandon Bay imputado como jefe de la temible banda de Los Gorditos, la organización nacida en la villa de Flammarión que trasladó sus dominios al Cordón Industrial. Desde un celular con conexión a internet que usó mientras estuvo preso en Coronda ordenó balaceras, amenazas, extorsiones y homicidios.

En esa causa el preso Sebastián A., quien transitó por la Unidad 3, Piñero y Coronda, “realizó comunicaciones con el exterior en las que logra organizar el ingreso de estupefacientes o celulares durante los días de visita dentro de alimentos que ahuecaban y pegaban, como ser zapallos, en paquetes de fiambres envasados al vacío y en artículos de limpieza como tarros de lavandina con doble fondo”, reseña el informe.

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Otra vía es el ingreso en la cavidad uterina, modalidad a la que en jerga penitenciaria se ha dado el nombre de “femenino entubado”. En una causa seguida a Claudio R., un preso que ordenaba aprietes y extorsiones, se descubrió que se comunicaba con una interna de la Unidad 5 que desde allí organizaba “el ingreso de estupefacientes, celulares y demás elementos prohibidos”.

Lo mismo se descubrió al intervenir la línea de Aníbal D.R. un preso de la unidad 16 que coordinaba por teléfono un negocio de venta de drogas. Entre sus contactos tenía a una mujer que “se encargaba de ingresar celulares dentro de las cavidades uterinas”.

En una charla intervenida del 14 de junio al preso Luciano Bogado _quien se arroga ser artífice de las balaceras con el sello "Plata o Plomo"_ su pareja le cuenta que compró un pomo grande de Fastix y le va a llevar a una persona “la pintura, el celular y el pegamento” para ingresar el aparato al Piñero. El le pide que añada al envío un pen drive. “El pen drive lo paso yo”, responde la mujer, luego detenida por integrar la banda, quien le detalla: “El celular es el mismo que te llevé el otro día, nada más que este es templado”. Luego contemplan la opción de ingresarlo en un pote de un kilo de dulce de leche, aunque queda claro que habían contratado el servicio de terceros.

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Pablo Daniel M. es un preso de Piñero al que detectaron ordenando delitos de venta de drogas, balaceras y cobranzas. La línea, se descubrió, llegó a ser usada por la totalidad de los internos del pabellón 8, quienes solicitaban a sus allegados que ingresaran equipos celulares “envueltos en papel carbónico, encintados y dentro de preservativos” a fin de sortear detectores de metales.

En esas charlas los presos también pedían con insistencia preservativos que, según el informe, suelen usarse para guardar elementos y esconderlos en los depósitos sanitarios durante las requisas. Una posterior inspección al pabellón dio con el aparato intervenido, entre otros equipos secuestrados. Fue la investigación que desbarató una banda polirrubro con seis acusados de proveer servicios de aprietes, balaceras y extorsiones, entre ellas las intimidaciones a comerciantes de barrio Agote.

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