Policiales

Cómo cayó "Lolo" Laferrara, el último integrante de un clan ligado al delito

Lo apresaron el viernes en la ciudad entrerriana de La Paz. Está acusado por el crimen de un adolescente en 2012 y sus vínculos con otros hechos

Domingo 03 de Noviembre de 2019

El jueves 27 de junio a la tarde, efectivos de la Tropa de Operaciones Especiales (TOE) de la policía santafesina se desplegaron alrededor de un galpón del kilómetro 2,5 de la ruta provincial 1 de Entre Ríos, en jurisdicción de la ciudad de La Paz, a unos 380 kilómetros al noreste de Rosario. Buscaban una camioneta Volwswagen Amarok blanca dominio NOW 975 utilizada en el secuestro y posterior asesinato del prestamista Lucio Maldonado, ocurrido en noviembre del año pasado. Esa camioneta era una pieza clave en el rompecabezas armado en torno al crimen del financista, hecho que llevó tras las rejas nada más y nada menos que a Esteban Lindor Alvarado, sindicado narco rosarino. Los efectivos encontraron el vehículo en manos de un hombre al que reconocían como "Diego, el rosarino", afincado hace varios años en aquella localidad entrerriana. Cuando los pesquisas encararon al hombre, éste acreditó su identidad y con el devenir del tiempo se supo que era falsa. Eso quedó registrado en el expediente de la investigación que permitió dilucidar que "Diego, el rosarino", no era otro que Miguel Angel "Lolo" Laferrara, hijo de Jorge Laferrara, un viejo hampón que inició su carrera delictiva en sociedad con Los Monos, y hermano de Mauricio, imputado por media docena de crímenes ordenados por el propio Alvarado, entre ellos el del financista Maldonado. "Lolo" fue detenido el viernes y, en principio, el miércoles será imputado en Rosario por un homicidio de 2012.

El crimen del financista

Desde la antigüedad el martes 13 está ligado a la mala fortuna. Un día con mala fama aunque no haya base científica para sostener esa imputación. Y fue precisamente la mañana del martes 13 de noviembre del año pasado, bajo un cielo gris y destemplado en Rosario, y con una llovizna obstinada, que los policías se movilizaron tras la aparición de un cuerpo al costado de la colectora sur de la Circunvalación, a unos 200 metros de bulevar Oroño. Un hombre había sido ejecutado de tres balazos, uno de ellos en la nuca. Entre sus ropas le habían dejado un cartel con una frase vista en otras crónicas policiales: "Con la mafia no se jode".

Era el cadáver del prestamista Lucio Raúl Maldonado, quien estaba desaparecido desde el sábado anterior al hallazgo del cuerpo. La investigación de su asesinato hizo caer de bruces a Esteban Lindor Alvarado, hasta ese momento un peso pesado intocable del que mucho se decía en la calle, pero del que muy poco se podía documentar en la Justicia.

Pero la investigación sobre el crimen de Maldonado, en un contexto de reformulación o reseteo del hampa local, puso bajo el foco a Alvarado. Por debajo de la punta del iceberg, al abrirse el plano de la pesquisa, los investigadores comenzaron observar a otros actores del hampa local.

Un apellido con historia

Así, la luz del reflector se posó en el clan Laferrara. Una familia con renombre en la delincuencia rosarina desde al menos principio de siglo, con historias callejeras que se tradujeron en un camino plagado de mortajas y lápidas con poca resonancia en el mundo de la verdad de los expedientes. Dos generaciones de hombres que, armas en mano y a sangre fría, escribieron con sangre buena parte de las ejecuciones en las calles de Rosario.

Jorge, el padre, sobrevivió a la transición de haber sido lugarteniente de la banda de Los Monos a ser uno de sus principales enemigos. De sus cuatro hijos, tres fueron mencionados en crónicas policiales.

Leandro murió asesinado con un balazo en un ojo hace ocho años en el Camino Viejo a Soldini y San Juan de Luz, en la zona suroeste de la ciudad; Mauricio Jesús, reconocido como "Mauri", fue detenido el 18 de octubre pasado en un departamento de 9 de Julio al 3300 donde se secuestraron 435 gramos de cocaína y más de 2 millones de pesos. Tras ello fue acusado de media docena de asesinatos ordenados por Alvarado, entre ellos el del prestamista Maldonado. Y el viernes cayó Miguel Angel, conocido como "Lolo", al que le imputarán el asesinato de Gustavo Andrés Barrera, ocurrido en un horno de ladrillos de Piamonte 2350, en el barrio Puente Gallegos, cometido el 26 de noviembre de 2012. La cuarta hija de Jorge es una mujer de la que no se tienen registros prontuariales.

La familia Laferrara está conectada a otro nombre pesado del hampa local. El de Oscar César "Manco" García, un hombre al que se le atribuyeron delitos violentos en el barrio Plata y condenado hace pocos meses a tres años de prisión condicional por asociación ilícita, estafa, usurpación y lesiones calificadas. Una de las hermanas de Jorge Laferrara está casada con "Manco" García.

El sábado 7 de septiembre pasado, la distribuidora de "Manco", ubicada en Lamadrid y Constitución, fue escenario de un feroz ataque que terminó con el asesinato de Cristian Béliz, de 25 años, y tres heridos. Uno de ellos fue García, que recibió cuatro disparos por la espalda y sobrevivió de milagro aunque aún lucha para recuperarse de una hemiplejia. Ese ataque le fue imputado a Mauricio Laferrara, su sobrino, quien tiene domicilio legal a pocos metros de la distribuidora.

Un viejo crimen

"Lolo", en tanto, es el mayor de los hermanos Laferrara. Tiene 39 años y los últimos siete los pasó radicado en la localidad entrerriana de La Paz. Desde que se instaló en Entre Ríos fue reconocido por el apodo de "Diego, el rosarino".

Lo último que se sabía de él en Rosario se remonta a la tarde del lunes 26 de noviembre de 2012. Según información policial, a las 15.30 de aquel día "Lolo" sacó una pistola que llevaba consigo y luego de golpear al menos dos veces en la cabeza a Gustavo Andrés Barrera, de 16 años, lo ejecutó con un balazo en la cabeza. El proyectil calibre 9 milímetros le ingresó al adolescente sobre el parietal izquierdo y lo mató.

Toda la escena ocurrió ante la mirada del hermano de la víctima, quien ante la Justicia señaló a "Lolo" como el autor del disparo letal. Barrera y su humilde familia residían en una construcción precaria contigua a un horno de ladrillos. Ese crimen quedó registrado como el número 158 de un sangriento 2012. Tras el crimen, Laferrara se subió a un auto gris y nada más se supo sobre él hasta anteayer, cuando fue detenido en La Paz. El miércoles los fiscales Matías Edery y Luis Schiappa Pietra lo acusaran por ese crimen.

Paso a paso

Separados de la verdad del expediente, fuentes de la causa enriquecieron el relato periodístico contando cómo se produjo la detención de "Lolo" en tierra entrerriana. A partir del asesinato de Lucio Maldonado, la desaparición de la camioneta Volkswagen Amarok en la que el prestamista fue desparecido para luego ser ejecutado fue una de las piezas imprescindibles para reconstruir el puzzle que llevó tras las rejas a Esteban Alvarado. A partir de una ingeniería investigativa llevada adelante por los fiscales del Ministerio Público de la Acusación y pesquisas del Organismo de Investigación (OI) se pudo determinar que esa camioneta blanca estaba en La Paz, Entre Rios.

   El vehículo había sido llevado hasta el norte entrerriano para ser vendido, según los audios que se pudieron analizar del iPhone secuestrado a Alvarado, a “Diego, el rosarino”. Así fue que efectivos de la TOE llegaron a La Paz y secuestraron la Amarok, que estaba presto a ser vendida. El hombre que tenía el vehículo era el conocido “Diego, el rosarino”, quien quedó mencionado en la causa con su nombre de fantasía.

   A lo largo de la investigación sobre el asesinato de Lucio Maldonado, apareció documentación de la Amarok en la casa de una mujer sindicada como novia de Esteban Alvarado y en el departamento de Echesortu donde fue detenido Mauricio Laferrara a mediados de octubre.

Operativo final

La camioneta fue traída a Rosario por los policías y en la Paz quedó “Diego, el rosarino”. Pero con el transcurrir de la causa, que tenía como uno de sus protagonistas más relevantes a Mauricio Laferrara, pudo determinarse que allá estaba oculto “Lolo”.

   Así las cosas, el viernes alrededor de las 18 efectivos de la División Investigaciones de la policía entrerriana, junto con efectivos de PDI y la TOE santafesina llegaron a un departamento ubicado en Echagüe 1775, entre calle Alvarado y Martín Rodríguez, y detuvieron al rosarino.

   Cuando lo llevaron a la comisaria y lo reidentificaron cayeron en la cuenta que el detenido era en realidad “Lolo” Laferrara, quien tenía un pedido de captura por la causa Judicial 1015/12 caratulada como “homicidio” y que fue gestionada en su momento por el juzgado de Instrucción Nº 2 del viejo sistema procesal penal, por aquellos días en manos de la ex jueza Alejandra Rodenas. Con esa confirmación comenzó el trámite de extradición provincial. En principio, el miércoles en horario a confirmar los fiscales Edery y Schiappa Pietra imputarán a “Lolo” por el crimen de Barrera.

   Pero no fue su primera vez. El nombre de “Lolo” estuvo mencionado en la investigación del asesinato a sangre fría de Agustín González, un pibe de 15 años torturado y ejecutado en una tapera de Moreno al 6400, donde hoy se levanta el Casino, el 23 de agosto de 2005. Laferrara condenó a muerte al adolescente acusándolo de haberle robado dos caballos de la chatarrería que la familia tenía en Avellaneda al 5200. Por ese homicidio el jefe del clan, Jorge Laferrara, fue condenado a 14 años que se le sumaron a otra sentencia en el fuero federal por la ley de drogas, por lo que quedó con 19 años de cárcel.

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