Buenos Aires.— Los restos de Ernesto Mata, el comerciante asesinado durante
un feroz tiroteo cuando fue asaltada su casa de Martínez, fueron enterrados ayer. Vecinos de esa
localidad de Vicente López, donde la víctima tenía su comercio, marcharon en forma masiva en
reclamo de seguridad por la tarde. Y al anochecer, a las 19.30, se movilizaron hasta la Quinta
Presidencial de Olivos para instalar allí su demanda por Justicia.
Al mediodía, los comerciantes de Martínez se reunieron para homenajear la
memoria de Mata y a través de un petitorio dirigido al gobernador bonaerense Daniel Scioli, exigir
a las autoridades mayor seguridad. "Se nos fue un amigo, se lo llevaron delincuentes que habiendo
tenido procesos judiciales gozaban de una libertad inmerecida por leyes seguramente impropias o
jueces que decidieron devolverlos a la sociedad considerándolos no peligrosos", señalaron. Dijeron
eso sin dar a conocer si conocían las causas judiciales concretas a las que se referían.
Los vecinos, amigos y comerciantes colegas de la víctima marcharon por la calle
Alvear al 200 batiendo palmas e hicieron un minuto de silencio en reclamo de justicia y seguridad,
mientras los propietarios de los locales bajaron sus persianas en señal de duelo y de solidaridad
con la familia de Mata.
Mata murió ayer en el hospital de San Isidro, luego de que el miércoles por la
noche recibió un disparo calibre 9 milímetros en la cabeza durante un fortísimo tiroteo entre los
asaltantes y la policía. Ahí murieron tres de los cinco delincuentes que actuaron en el hecho.
Los delincuentes. Los investigadores avanzaron ayer en las pesquisas para ubicar
a los dos asaltantes prófugos, mientras que identificaron a dos de los ladrones muertos, que
residían en un complejo de monoblocks de Villa Tesei, partido de Hurlingham, y no en Fuerte Apache
como se había indicado.
Uno de los asaltantes fallecidos es Julián Pablo Gómez, de 40 años, quien fue
reconocido por su esposa. En tanto, el ladrón al que ayer se lo había identificado como Enrique
Rubén Secco, por la documentación que llevaba consigo, era en realidad Darío Víctor Buera Larrea,
de 28 años, quien contaba con un amplio prontuario delictivo desde 1999 y actualmente, según indicó
su madre, trabajaba como remisero.
Mata fue sorprendido a las 21.30 del miércoles al entrar a su casa en su
camioneta Jeep Cherokee. Lo obligaron a entrar a la vivienda, donde también estaban su esposa y sus
dos hijos de 16 y 20 años. Un guardia privado que presta seguridad en el barrio, al ver el accionar
de los ladrones, avisó a la policía de la zona por el teléfono de emergencias 911 y cuando llegaron
los efectivos se desató un violento tiroteo en el que murieron tres de los ladrones, que se
movilizaban en un Peugeot 405 y resultó herido Mata, quien falleció en la mañana de ayer en el
hospital. La magnitud del enfrentamiento fue tal que los policías recogieron al menos 120 vainas
servidas en el lugar.
En poder de los delincuentes se encontraron cuatro armas de fuego, una de las
cuales había sido robada a un agente de la Policía Federal en mayo pasado, y otra tenía grabada el
escudo del Ejército Argentino.