"Estábamos despachando cuando oímos los disparos. La policía dice que fueron 16.
Tres o cuatro de esas balas entraron al negocio y una le pegó en el cuello a mi yerno". Eso es lo
que recuerda Hilda, la suegra de Andrés Mariano Vaccaro, el muchacho de 27 años que el jueves por
la noche fue alcanzado en el cuello por una bala mientras atendía el almacén de Vera Mujica al
3800. El diagnóstico médico es desolador: quedaría cuadripléjico. El incidente fue denunciado
públicamente el viernes por los referentes del Movimiento Leproso Social y Popular (Mo.Le) como un
acto de violencia en el marco de la campaña elecctoral de Newell’s Old Boys. Sin embargo,
Hilda dijo que "a Mariano no le interesa el fútbol y si tiene una inclinación es hacia
Central".
No obstante eso, fuentes allegadas a la investigación indicaron que la hipótesis
de conflicto entre sectores antagónicos del club rojinegro "es una de las tantas en la que se está
trabajando". Y agregaron: "El pibe herido no tiene nada que ver con Newell’s. Se están
chequeando datos surgidos de información de calle, pero no hay nada documentado". Esos datos hablan
de la antigua participación de un integrante de la familia dueña del negocio con uno de los
sectores en pugna dentro de la institución del parque Independencia.
"No sabemos por dónde viene esto, pero queremos saber. Mis hijos son hinchas de
Central y lo del Mo.Le. me entero por vos", dijo Hilda a La Capital. "Ninguno de nosotros
tiene participación en los clubes de fútbol", explicó la mujer de 51 años. "La verdad es que no
sabemos de dónde salió esa versión. Ni nosotros ni Mariano estamos vinculados a Newell’s",
precisó.
La panadería y almacén "Guadalupe" está ubicada en Vera Mujica al 3800. Es un
negocio típico de barrio que ayer lucía sobre su frente las huellas de los balazos que el jueves
por la noche conmovieron a barrio Alvear. Cinco impactos en el portón blanco por el que se ingresa
a la cuadra de la panadería, uno en la pared y tres más en la puerta de ingreso al local de ventas.
Ingreso que el jueves a las 21.45 estaba entreabierto.
Lleno de clientes. Hilda comentó que a esa hora en el local había siete
clientes. Y atrás de los mostradores, dispuestos en "L", despachaban ella, su hija y su yerno. El
muchacho, que es hijo único y vive con sus padres en Villa Gobernador Gálvez, entró a la familia
hace tres años. El jueves estaba allí circunstancialmente ya que trabaja en un bar de San Martín al
4500 y tenía un par de días de licencia.
"El jueves, Mariano cenó con sus padres y llegó acá después de las 21", relató
Hilda. "Eran más o menos las 21.45 cuando escuchamos las detonaciones. Todo ocurrió en unos pocos
segundos. Tres o cuatro balazos entraron al local y uno le pegó a Mariano, que estaba cortando
fiambre", comentó la mujer. La trayectoria del proyectil que impactó en el cuello de Vaccaro quedó
grabada en el mobiliario de la granja y desestima que él haya sido el blanco selectivo del ataque.
La bala calibre 9 milímetros rozó el marco de la puerta, una vitrina, la máquina de cortar fiambres
y atravesó el cuello de Mariano dañándole la médula espinal.
Desde una moto. "Nosotros sólo escuchamos los disparos y vimos caer a
Mariano. Por los impactos deducimos que los que tiraron venían por Vera Mujica en contramano. Los
vecinos dicen que eran dos en una moto. Que circulaban como se debe y que después de pasar frente a
la panadería giraron en U, agarraron en contramano y empezaron a disparar", relató Hilda.
Con sólo observar cómo quedó el frente del comercio, no quedan dudas de que ese
era el blanco del ataque. Ninguna de las viviendas linderas fue rozada por los proyectiles. La
pregunta sigue siendo ¿por qué? "No tenemos idea por qué pasó esto", recalcó la mujer.
Vaccaro fue trasladado por el Sies al Hospital de Emergencias y luego derivado
al sanatorio Julio Corso. Está en terapia intensiva y la policía investiga una tentativa de
homicidio. "No sé por qué le pasó esto a Mariano que es un pan de Dios. Un pibe al que en el barrio
lo quieren todos", reflexionó Hilda.