Minutos después de las 17 de ayer un joven llegó a un lavadero de Martínez de Estrada al 7600 y, sin sacarse el casco, apagó la moto en la que se movilizaba y encaró al dueño. “¿Cuánto me sale lavarla?”, dicen que le preguntó a “Ramoncito”, que estaba con muchísimo trabajo. El hombre de 37 años le respondió 150 pesos y se dio a vuelta a buscar unas herramientas para continuar lavando otro rodado. En ese momento el falso cliente sacó una pistola 9 milímetros y le disparó a mansalva 16 veces, se subió a la moto y huyó.
El estruendo de las detonaciones dio paso, segundos después, al trágico sonido de gritos y llantos desesperados de los familiares de Ramón Esteban Velázquez que viven en la parte posterior del lavadero y que al salir a ver qué pasaba se toparon con la imagen de su cuerpo sin vida. El médico que lo examinó en el lugar contó al menos siete impactos en el cadáver. En tanto, en ese sector de Fisherton Norte nadie podía entender lo sucedido ni esbozar alguna razón que motivara el ataque.
Anoche el fiscal de Homicidios Patricio Saldutti no descartaba ninguna hipótesis sobre el móvil mientras esperaba que el entorno de la víctima pudiera superar el shock para profundizar sus testimonios. Otra fuente a relevar eran las cámaras de vigilancia de un depósito fiscal ubicado frente al lavadero donde vivían Ramón y un hermano con sus familias.
Por lo que se pudo reconstruir ayer a la tarde en un lugar donde reinaba el dolor, hacía varios años que Velázquez tenía un lavadero de autos y motos en el frente de su casa de Martínez de Estrada al 7600, una cuadra al oeste de la colectora de Circunvalación, donde las casas se levantan en la vereda sur ya que los predios de enfrente están ocupados por el depósito fiscal, galpones y descampados.
Entre los pocos vecinos que hablaban a cuentagotas, algunos dijeron no conocerlo más que de vista, otros comentaron que todo el barrio le llevaba sus vehículos a Ramoncito y que éste trabajaba todos los días. “Le traje el auto hoy al mediodía y me dijo que tenía un montón de trabajo. Le dije si podía dejárselo y me dijo que lo iba a tener listo a eso de las 19.30. Pero antes me llamaron para decirme que le habían disparado”, contó a Canal Tres, sin poder creer lo que decía, un cliente que solía llevarle seguido su auto negro.
Entre varias personas —muchos familiares y vecinos— que se acercaron a la escena del crimen a manifestar su desconcierto, ese cliente fue el único que logró contar algo sobre la víctima. Incluso el fiscal Saldutti esperaba poder ampliar la información obtenida por parte de los familiares, que estaban tan azorados que casi no podían hablar.
En cuanto a la información preliminar, los primeros policías que llegaron fueron del Cuerpo Guardia Infantería, a quienes los familiares les contaron que estaban adentro de la casa cuando escucharon los disparos y al salir encontraron a Ramón baleado. Enseguida llegó personal del Sies que confirmó que el hombre estaba muerto.
Los datos iniciales sobre la mecánica del hecho ubicaron a un hombre que llegó al lugar en una moto blanca de 110 centímetros cúbicos y con el casco puesto disparó 16 veces, según se desprende de las vainas servidas calibre 9 milímetros que se levantaron en la escena.
Luego llegó el fiscal, quien pudo obtener la versión que ubica al asesino simulando ser un cliente interesado en lavar su moto. Saldutti encargó al personal de Homicidios de la Agencia de Investigación Criminal (AIC) el levantamiento de rastros, la toma de testimonios y una serie de medidas que por el momento decidió mantener en reserva. También ordenó la realización de la autopsia que, entre otras cosas, determinará cuántos balazos terminaron con la vida de Velázquez.
Al ser consultados si la víctima tenía antecedentes penales, el fiscal respondió que lo único que se había establecido era que no contaba con pedido de captura vigente. Sin embargo, ese aspecto del tema se estaba terminando de analizar al cierre de esta edición.