Pérez.— El panorama desolador que dejó el temporal del lunes en esta ciudad
provocó un alarmante daño moral en los habitantes, que entre angustia e impotencia no se explican
cómo la naturaleza pudo manifestarse con tanta furia. Sin respiro, personal municipal y voluntarios
despejan los espacios públicos de los restos del caos, y estiman que sólo la limpieza de la trama
urbana llevará no menos de un mes.
Al borde de las lágrimas, el intendente Darío Corsalini
detalló a La Capital la ayuda brindada a los afectados y en este marco relató el desasosiego
general que se vive en Pérez, que para muchos no fue azotada por una simple tormenta, sino por la
cola de un tornado. Incluso habría fotos de este fenómeno que serían remitidas a organismos
competentes para su evaluación.
"Evidentemente estamos en un corredor climático complejo
que no ha escapado a tornados, pedradas salvajes y una inundación, por lo que debemos prever
condiciones distintas para tratar las crisis. De todas maneras, hemos adquirido un buen desarrollo
en cuanto a cómo defendernos y cómo actuar. Hoy tenemos esos mecanismos aceitados", señaló el
mandatario local.
En ese sentido, el subsecretario de Protección Civil de la
provincia, Marcos Escajadillo, hizo un balance positivo del operativo implementado en las
localidades afectadas, y destacó la importancia de aplicar estrategias de prevención y actuar
organizadamente (ver página 36).
Desasosiego. Además del daño estructural queda el daño moral. "Cada vez que nos
reunimos para tratar el tema, más que una reunión parece un taller de terapia grupal. La gente se
pone triste y la situación se vuelve más compleja. Los floricultores, por ejemplo, ya no quieren
saber más nada. No saben cómo seguir. Su rubro fue arrasado en un 90 por ciento. La zona agrícola
fue devastada, sólo quedaron los palitos", señaló Corsalini.
El temporal no diferenció a humildes y acaudalados. Así
como voló techos y derrumbó paredes de casas precarias, también atacó lujosos chalets y dejó a la
mitad de la ciudad sin teléfono, luz, cable ni alumbrado público. "Los splits de algunos aire
acondicionado se desprendieron como si fueran los botones de una camisa". La
situación con los árboles caídos o literalmente arrancados por el viento es, en palabras de
Corsalini "fatal, patética. Por cada cuadra se están sacando 3 cargas de volcador con troncos
reducidos, ramas y hojas; es decir, unos 24 metros cúbicos por cuadra", graficó el intendente.
De 7 a 20, un total de 65 cuadrillas comunales trabajan con
motosierras y camiones para despejar la vía pública y los desagües principales. Hoy descansará el
personal municipal y dará lugar al grupo de defensa civil juvenil y otros voluntarios.
Asistencia. En el salón multifunción del municipio ya no quedan evacuados y
gracias al aporte provincial y nacional ya se entregaron chapas, colchones y órdenes de compra en
materiales de construcción de mil pesos cada una, para afectados de bajos recursos.
"El abordaje de lo crítico se terminó ayer (por el viernes)
y a través de Acción Social restan relevar más de 50 domicilios, cuya situación no es tan crítica.
Tenemos pedidos de unos 70 vecinos con árboles desmoronados sobre sus casas", detalló Corsalini,
quien dentro del caótico cuadro rescató que "la única bendición es que este temporal no mató a
nadie en nuestra ciudad".