Pandemia

Desesperado pedido de una docente rosarina varada en Tailandia

Natalí Muzic (32 años) es profesora de Educación Física. Trabaja en San Lorenzo y vive en la zona norte.

Viernes 24 de Abril de 2020

Las historias de rosarinos varados en el sudeste asiático se repiten con otros nombres y otros países, pero se trata de historias casi calcadas. Natalí Muzic tiene 32 años y es profesora de Educación Física. Trabaja en San Lorenzo y vive en la zona norte de la ciudad.

   El 7 de marzo partió hacia Tailandia con su hermana, en un viaje que ambas planificaban hace rato. Visitó ruinas, templos y otros atractivos a través de ciudades insulares y provincias antiguas. El 1º de abril tenían pasaje de vuelta. Pero todo comenzó a complicarse mucho antes.

   Desde miles de kilómetros se enteraron que Argentina había decretado la cuarentena obligatoria. En Tailandia aún había muy pocos casos. El 25 de marzo se fueron volando a Bangkok para intentar regresar al país. Allí comenzó la pesadilla: aerolíneas que cancelan y reprograman vuelos, hospedajes que piden certificados de Covid negativo que cuesta 70 dólares, y la incertidumbre.

   En este contexto, comenzaron a ir a la embajada a pedir respuestas, pero eso no fue de ayuda. Aparecieron posibles vuelos que nunca se concretaron. “Nuestra aerolínea dice ahora que hay una posibilidad para el 16 de mayo, que no es segura. El único motivo por el que se cancelan es porque Argentina no los autoriza”, explicó Muzic.

   Las jóvenes no reciben ayuda económica y la asistencia médica que pagan no cubre la pandemia. “Pregunté a la embajada qué pasaba si uno se contagia. Dijeron que los hospitales públicos no eran gratuitos y que la salud privada era muy cara. Una internación puede costar 1.000 dólares por día. Rogamos no enfermarnos”, sostuvo con tristeza.

   Los hospedajes, señala, fueron una complicación: “Esta es la cuarta vez que nos mudamos. Con una moneda devaluada y un impuesto del 30 por ciento es muy difícil comprar comida. Los recursos se nos han agotado”, dijo antes de mencionar que entre los varados argentinos hay embarazadas y enfermos crónicos sin medicación.

   Hoy el panorama es complicado. En la capital de Tailandia a las 22 hay toque de queda. Está prohibido el consumo de alcohol. Todos usan barbijo. Están abiertos los supermercados y las farmacias. Antes de ingresar toman la temperatura y proveen de alcohol en gel.

   “No recibimos ningún tipo de amparo. Cancillería y la Embajada Argentina no nos brindan información sobre lo que va a pasar con nosotros, y nos sentimos totalmente abandonados”, se quejó.

   Natalí pidió “por favor” que autoricen el vuelo de su aerolínea: “Los pasajes los tenemos pagos. Queremos volver a casa y cumplir la cuarentena en nuestro país. Tenemos miedo”, cerró la docente.

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