Viaje histórico: la Federación de Judo Santafesina cruzó fronteras por primera vez
Los olímpicos rosarinos Gastón García y Martín Ríos formaron parte de la delegación que realizó un intercambio con la Federación Catarinense de judo de Brasil
La convivencia terminó de sellar el espíritu del viaje. Más allá de las edades, el grupo fue homogéneo. El judo permite disciplina, respeto, compañerismo y el plantel, lejos de casa, se fortaleció como bloque.
La palabra sinergia suele sonar a eslogan, pero en el judo santafesino se volvió carne, sudor y tatami. En su definición, es la acción de dos o más causas cuyo efecto es superior a la suma de los esfuerzos individuales. Así puede explicarse una historia que empezó en silencio, tras años de letargo, y que explotó a partir de una “nueva” Federación de Judo Santafesina, que decidió poner el judo en el lugar que supo tener. El respaldo de los entes gubernamentales fue clave y se cristalizó en un convenio con la Municipalidad de Rosario para utilizar durante diez años el Complejo Deportivo Municipal Emilio A. Lotuf. La base estaba puesta, faltaba el salto.
Y el salto fue histórico: en más de 75 años de vida institucional, por primera vez la Federación viajó como tal al exterior con un contingente completo para un concentrado federativo de una semana en Santo Amaro da Imperatriz, en Santa Catarina, Brasil, en un intercambio con la Federación Catarinense de Judo.
No fue un tour: fue una postal de unidad. Acompañaron a los atletas dos judocas olímpicos, Gastón García y Martín Ríos, parte de la cúpula dirigencial, con Brian Gómez, presidente de la Federación; Marcelo González, secretario; Maximiliano Pagliarecci, subsecretario; y Gabriel Gómez, miembro de la comisión directiva, además de técnicos de nivel, como Leandro Gómez (técnico Dojo Don Bosco), Raquel Abud (técnica juveniles Sub 13 y Sub 15) y el mencionado Ríos (técnico provincial de mayores).
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Muchos de ellos vieron el mar por primera vez, gracias a que las familias hicieron un esfuerzo enorme, la Federación aportó para achicar costos y, del otro lado, los brasileños tendieron la mano para que la experiencia fuera posible. Amateurismo en estado puro, sostenido por comunidad.
Más allá del judo
La convivencia terminó de sellar el espíritu del viaje. Más allá de las edades, el grupo fue homogéneo. El judo permite disciplina, respeto, compañerismo y el plantel, lejos de casa, se fortaleció como bloque.
La vivencia de los chicos fue otro de los grandes triunfos del viaje, tan importante como cualquier victoria en el tatami. Muchos de ellos vieron el mar por primera vez, gracias a que las familias hicieron un esfuerzo enorme, la Federación aportó para achicar costos y, del otro lado, los brasileños tendieron la mano para que la experiencia fuera posible. Amateurismo en estado puro, sostenido por la comunidad.
En Brasil, el intercambio también fue una vidriera. Hubo entrenamientos con 160 practicantes y más, que para los rosarinos fue un salto de exigencia, ya que el nivel competitivo brasileño es alto y empuja.
Para la Federación de Judo de Santa Fe fue una experiencia única: por primera vez como Federación visitaron un dojo de una federación extranjera, y cerraron un ida y vuelta que en agosto tendrá devolución en un torneo organizado en Rosario. Incluso apareció una chance concreta: que un par de pibes sean contratados para competir en campeonatos estaduales, donde pueden incorporar extranjeros. Crecimiento por donde se lo mire.
Competencia y contención social
El judo brasileño les mostró además que puede tener una doble función: la de alto rendimiento y también de contención social. Competitivo, sí, pero con las puertas abiertas para el que no tiene medios. Según les explicó la Directora de Asistencia Social de Santa Catarina, Patricia Klein, “la importancia del deporte para ayudar a las comunidades más desfavorecidas es fundamental; la Asociación Samuráis realiza esta tarea con excelencia”.
El deporte también se mezcló con cultura y turismo. Pudieron recorrer parte de la ciudad, entre ellos el Conventinho do Espírito Santo, donde la delegación conoció la historia de Frei Hugolino, un fraile franciscano brasileño , parapsicólogo y escritor, conocido por su poder curativo a través de la imposición de manos.
La recepción oficial terminó de redondear la semana. “Estamos muy agradecidos al alcalde Gustavo Abreu y al vicealcalde Douglas Machado, quienes nos abrieron las puertas de la ciudad; y al Departamento de Deportes, a través de su director Manoel Ferreira de Souza, que hicieron todo lo posible para garantizar nuestra comodidad. También fue gratificante la visita del presidente de la Federación Catarinense de Judo, Sandro Borges”, destacó Gastón García.
Un grupo que hizo historia
Desde lo técnico, el respaldo fue de jerarquía. Los argentinos llevaron un grupo altamente calificado, con atletas de 12 a 25 años, varios de la Selección Nacional. El intercambio fue impulsado entre el profesor y entrenador Lautaro Palao y el sensei Julio Cesar Araujo, en línea con el acuerdo entre la Asociación Samurai y el Consulado de Japón, que apoya la difusión de la cultura japonesa a través del judo.
El plantel que quedó en la historia estuvo integrado por: Bruno Alvarez, Maica Angelini, Milton Aristizábal, Matko Barbarich, Juan Martín Caffaratti, Ciro Caminada, Agustín Cano, Tomás Correa, Juan Cortés, Bruno Encina, Flavia Gaite, Nahiara García, Nahuel Gatti, Ricardo Gherardi, Iñaki González, Victoria González, Tomás Gotlieb, Nazareno Heredia, Felipe Luciano, Juan Manuel Luciano, Felipe Marchionni, Romeo Milito, Rafael Muñoz, Sherin Muñoz, Valentina Ojeda, Camila Pagliarecci, Agustín Pentimalli, Federico Pérez, Donato Príncipe, Lautaro Rodríguez, Pedro Romero, Facundo Sendón, Mateo Séptimo de la Cruz, Máximo Srebot y Tiago Vizzi.
En agosto, los brasileños devolverán la visita en Rosario. Será la oportunidad de agradecer, de volver a medirse y de poner a la ciudad en clima de Juegos Sudamericanos (que se disputarán apenas un puñado de semanas después), con el deporte como puente al turismo para que conozcan “Rosario, la Ciudad del Deporte”. El viaje reveló que la sinergia ya está en marcha. Quedó claro que cuando familias, dirigentes, Estado y clubes empujan para el mismo lado, el judo deja de sobrevivir y vuelve a crecer.
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